México debe prepararse ante competencia energética, alertan

EU y Canadá impulsarán su producción de energía gracias a la tecnología, afirman especialistas

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WASHINGTON, 29 de abril.- Los países latinoamericanos productores de petróleo, especialmente México y Venezuela, deben prepararse para una mucha mayor competencia internacional, invertir más y ganar menos, ante los cambios en la producción energética de Estados Unidos y Canadá.

La irrupción de nuevas tecnologías ha hecho posible que Estados Unidos recurra a yacimientos que parecían agotados o antieconómicos e incremente su producción a tal grado que se espera sustituya a Arabia Saudita como principal productor mundial tan pronto como en 2016.

Formalmente, las leyes de Estados Unidos prohiben que exporte petróleo crudo, pero ya es, de hecho, exportador de energía, especialmente gas y productos refinados, y cada vez recibe menos petróleo de fuentes externas.

 Las ventas petroleras venezolanas a Estados Unidos bajaron de 1.34 millones de barriles diarios en 2007 a 796 mil barriles por día en 2013.

 En el caso de México, la baja fue sólo un poco menos dramática: de 1.3 millones de barriles en 2008 a 919 mil barriles en 2013.

En los dos casos hay un esfuerzo por diversificar mercados, y Venezuela es el séptimo proveedor de China y el tercero de India. México, a su vez, envía ya una cuarta parte de su producción a Europa y Asia, más del doble que hace cinco años.

Pero de acuerdo con Lisa W. Viscidi, directora del Programa de Energía en la organización Diálogo Interamericano de Washington, el tema de exportaciones al Asia tiene sus complicaciones. En el caso de Venezuela, se trata de un viaje de 20 días alrededor del Cabo de Buena Esperanza en el extremo sur de África.

Las exportaciones mexicanas a puertos asiáticos tendrían problemas similares, aunque serían desde puertos del Pacífico. Pero como los venezolanos, tendrán que competir con la producción de países mucho más cercanos, de Rusia a Irán y Arabia Saudita.

Los dos países deben prepararse, sin embargo, a una mayor competencia, indicó Sarah Ladislaw, especialista del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) de Washington.

La producción de petróleo y gas en Canadá y Estados Unidos se elevó de manera considerable desde 2008, ante los avances tecnológicos que han impulsado el desarrollo de recursos no convencionales, como es el caso del gas de esquisto y petróleo ligero en yacimientos de baja porosidad.

 La nueva situación tendrá un impacto considerable sobre la “diplomacia petrolera”, y concretamente en el continente americano, comentó Francisco González, de la Escuela de Estudios Avanzados Internacionales (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins.

González puntualizó que en el caso de México, “hasta que salga la legislación secundaria es fútil preguntar por la situación energética de México, porque las siguientes tres o cuatro décadas de actividad en petróleo y gas, y también en electricidad, las van a dar las pautas de dicha legislación secundaria”.

 En declaraciones a

Excélsior, el especialista en temas energéticos consideró que “la idea en la mesa, de tener un menú de opciones según la tecnología y el riesgo, me parece acertada para que Pemex pueda seguir haciendo lo que hace bien, pero atraiga los tan necesitados capital, tecnología y nuevas prácticas organizacionales”.

Dijo que “de otro modo no podemos acceder a los abundantes yacimientos en aguas profundas de Golfo de México o a la promesa del gas y el petróleo esquistos, conocidos en inglés como shale, y que son el hito actual y por lo menos de los siguientes diez o veinte años. ¡Así de grande está la enchilada!”.

El impacto va mas allá, de hecho. El desarrollo de la industria de shale en Estados Unidos lanzó una sombra sobre los yacimientos marinos de Brasil y en cierta medida, sobre los demás productores de la región, comentó Edward Morse, de Citibank.

Fuentes estadunidenses indicaron por otra parte que sería posible que al mediano plazo Venezuela pudiera no mantener su actual suministro de petróleo a Centroamérica y el Caribe, que probablemente verían a Estados Unidos, Canadá y México como posibles fuentes de suministro.

 “Desde mi punto de vista, aunque afectada, la producción de México y Canadá no sufrirá tanto. Canadá, con sus oleoductos y México, que posee una gran parte del Eagle Ford Shale, están en mejor posición de vender a Estados Unidos... dependiendo del precio, ambos pueden seguir siendo competitivos y no ser afectados por la producción local estadunidense”, dijo John Albuquerque, presidente de la Consultoría J. Forman, de Río de Janeiro.

Estados Unidos se convertirá también en un competidor por mercados, especialmente con países con los que tiene amplias relaciones comerciales, como Japón, Corea del Sur e Israel.

Otra consecuencia es la “liberación” de excedentes de exportación, sea gas o petróleo, de otros que han sido proveedores estadunidenses y entrarían al mercado internacional. Productores como Perú, Colombia, Qatar, Canadá y Australia, deberán colocar sus antiguas exportaciones en otros lugares.

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