México social: la fractura del empleo

De acuerdo con el Coneval, el salario ha perdido 30% de su valor en los últimos cinco años; y, según los datos del INEGI, en el país hay prácticamente 27 millones de personas que carecen de afiliación a servicios de salud

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22/04/2014 05:41 Mario Luis Fuentes

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de abril.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define como empleos dignos (decent work), a aquellos que además de garantizar el acceso a salarios suficientes para una adecuada calidad de vida, también permiten el acceso a prestaciones económicas y sociales.

En efecto, la OIT considera que el trabajo digno: “Se basa en el reconocimiento de que el trabajo es fuente de dignidad personal, estabilidad familiar, paz en la comunidad, democracias que actúan en beneficio de todos, y crecimiento económico, que aumenta las oportunidades de trabajo productivo y el desarrollo de las empresas”.

Desde esta perspectiva, los indicadores de que disponemos en el país muestran lo alejados que estamos de ser una nación en la que la economía y su desempeño tienen la capacidad de garantizar a todas las personas en edad de trabajar el acceso a puestos de trabajo que estén enmarcados en el marco descrito por la OIT.

En esa lógica, es importante destacar que la semana pasada el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) dio a conocer los datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social 2013 (ENESS). La interpretación de los datos ahí contenidos obliga a una revisión crítica sobre los retos que tenemos enfrente y todo lo que falta por hacer desde la perspectiva de las políticas públicas.

Salarios: caída continua

Uno de los mayores elementos de quiebre de nuestra economía se encuentra en la progresiva e inexorable pérdida del poder adquisitivo de los salarios de las mayorías. Este hecho impacta sin duda en la calidad de vida de las personas y de sus familias, pero también impide la reconstrucción del mercado interno dinámico y en continua expansión que requerimos.

El Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza que elabora cada trimestre el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) no deja lugar a dudas: entre 2008 y 2013 el ingreso laboral per cápita cayó de  mil 800 pesos mensuales a mil 256 pesos.

Lo anterior significa, en sólo cinco años, una pérdida mensual, por el mismo trabajo desarrollado, de 543 pesos por trabajador, es decir, un retroceso de 30% en los ingresos en el periodo señalado.

Seguridad social: el espejismo

La citada ENESS 2013 arroja resultados sumamente preocupantes. El primer dato a destacar en este importante ejercicio del INEGI es que se confirma que en el año 2013 eramos aproximadamente 118 millones 563 mil 412 mexicanos, es decir, prácticamente 6 millones más de habitantes que los contabilizados por el Censo de 2010.

De esta suma, hay 26.9 millones de personas que no cuentan con afiliación a ningún sistema de salud en el país; de ellos, 13 millones se encuentran en el rango de edad que va de los 20 a los 49 años de edad, es decir, el grupo que se supone se encuentra en las mayores condiciones de productividad.

Al respecto debe destacarse una cuestión mayor, en la ENESS se considera que el llamado seguro popular forma parte de los servicios de seguridad social cuando, como se dijo líneas arriba, la OIT la define como un conjunto de prestaciones económicas y sociales, además del acceso a una pensión digna, de lo cual carece este sistema.

De tal forma, habría que separar a los casi 50 millones de personas afiliadas a algún sistema de seguridad social público (IMSS, ISSSTE, ISSFAM, sistemas de universidades públicas, etcétera), de los 41.14 millones de afiliados al Seguro Popular, quienes, en sentido estricto, tienen acceso a servicios médicos que, debe decirse, están basados en un cuadro básico distinto al que tienen los sistemas de seguridad social propiamente dichos.

Uno de los elementos que mayormente deben destacarse es la inequidad persistente entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. En efecto, de los 18.9 millones de trabajadores titulares de la seguridad social afiliados en instituciones públicas, 11.2 millones son hombres, es decir, prácticamente 60% del total.

En contraste, de los 15.98 millones de personas afiliadas como titulares del Seguro Popular, 3.67 millones son hombres, mientras que 12.3 millones son mujeres (77% del total).

Los jóvenes: los más desprotegidos

Analizado por grupos de edad, destaca el hecho de que son las y los jóvenes en edad productiva entre quienes en mayor medida hay población sin cobertura de seguridad social; esto implica menos cotizantes y una debilidad creciente del sistema de pensiones en el país.

En efecto, según los datos de la ENESS 2013, a nivel nacional 22.7% de la población no cuenta con afiliación a ningún sistema de atención médica. Sin embargo, cuando se toma al grupo que va de los 20 a los 29 años de edad, la cifra es de 30.3%; seguido del grupo de los 30 a los 39 años de edad, entre quienes la no afiliación se ubica en 23.4% del total.

Estos datos permiten sostener que uno de cada cuatro jóvenes entre los 20 y los 39 años de edad carece de cobertura en cualquiera de las dependencias prestadoras de servicios de salud en la República Mexicana.

Eso se traduce en el hecho de que prácticamente 59% de la población mayor de 14 años jamás ha cotizado para ningún sistema de pensiones, indicador que en números absolutos representa a 51.7 millones de los 88.1 millones de personas en el grupo de edad considerado.

A esas cifras deben agregarse los 17.78 millones de personas que, aun cuando han cotizado alguna vez a alguno de los sistemas de pensiones, al momento del levantamiento de la encuesta no lo hacían; cifra prácticamente similar a la de quienes actualmente sí cotizan y la cual se ubica en 18.4 millones de personas.

Lo anterior quiere decir, en síntesis, que por cada trabajador que actualmente cotiza a alguna de las instituciones de seguridad social hay cuatro que no lo hacen; lo cual evidencia que la crisis de la seguridad social se debe mayormente a una crisis del mundo del trabajo en nuestro país.

Las niñas y los niños, los más vulnerables

En medio de la fractura del mundo del trabajo y la seguridad social, las niñas y los niños son quienes en mayor medida padecen las consecuencias. Sólo para citar un ejemplo, basta mencionar que son muy pocos quienes acceden a servicios de guardería de calidad, derivado de la afiliación de sus madres o padres a la seguridad social.

De esta manera, según los datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social 2013,  de los 14.31 millones de niñas y niños que tienen menos de seis años, sólo 419 mil 938 tienen acceso a una guardería pública, mientras que 153 mil 417 lo tienen a una guardería privada; esta suma equivale a únicamente 4% de las niñas y los niños en el grupo de edad señalado.

De quienes no son atendidos por una guardería, hay 10.56 millones de bebés son cuidados mayoritariamente por sus mamás.

En tanto, 1.89 millones de bebés cuidados por alguna de sus abuelas; cabe destacar que estos datos por sí mismos revelan la enorme doble carga de actividades y responsabilidades que siguen asignándose al interior del hogar, en detrimento de los derechos de las mujeres mexicanas.

www.mexicosocial.org

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