Jamás pudieron abrir salidas de emergencia de autobús accidentado

José Antonio Morgan, uno de los cuatro sobrevivientes del accidente en el que murieron 36 personas en Veracruz, narra el infierno

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14/04/2014 07:58 Lourdes López, corresponsal / Foto: Especial
José Antonio Morgan, uno de los cuatro sobrevivientes de la tragedia, recibe en el hospital la visita de los gobernadores de Veracruz y Tabasco, Javier Duarte y Arturo Núñez
José Antonio Morgan, uno de los cuatro sobrevivientes de la tragedia, recibe en el hospital la visita de los gobernadores de Veracruz y Tabasco, Javier Duarte y Arturo Núñez

XALAPA, 14 de abril.- “Cuando abrí los ojos y veo el accidente, a los cinco segundos el camión se empieza a prender en llamas; ésas pues abarcaron rápidamente al autobús; empezó a entrar mucho humo, el cual nos ahogaba... Entonces ahí empezó la gente a querer salir.”

Son los hechos que le vienen a la memoria a José Antonio Morgan Candelario, de 24 años, uno de los cuatro sobrevivientes del autobús turístico que chocó y se incendió en el tramo Sayula de Alemán-Rodríguez Clara, en  Veracruz.

José Antonio sintió que volvió a nacer, que esta supervivencia le da una segunda oportunidad y agradeció a Dios y a la vida estar vivo.

Lo que parecían unas plácidas vacaciones para el joven gerente de un restaurante de Villahermosa, se convirtieron en una de las peores tragedias que se recuerden en el sureste mexicano y en el que, según cifras oficiales, murieron 36 personas, entre niños y adultos.

Desde el Hospital Metropolitano de Acayucan, José Morgan recordó con claridad los hechos ocurridos en el autobús, ya que, dijo, la gente comenzó a intentar activar las palancas de seguridad, para las salidas de emergencia, pero éstas no respondieron.

No pudimos activar las palancas de emergencia, sólo la escotilla del baño para salir por la parte de arriba. En ese momento dejó todo e intentó salir. Me dirigí hacia la parte de adelante pero vi que eran demasiadas las llamas y mucho humo. Entonces me percaté que una persona atrás había abierto la escotilla”, contó el joven, en un tono tranquilo, aunque aún en shock.

Dijo que fue entonces que se regresó hacia la parte posterior del vehículo, para subir hacia la escotilla y lograr salir al exterior. De reojo observó a dos personas más que también subían por la escotilla, pero lo más preocupante es que para entonces las llamas ya habían envuelto al autobús en su totalidad.

José Antonio recordó que no lo pensó más: se aventó de lo alto del autobús, cayó y se arrastró por la orilla de la carretera, mientras escuchaba pequeñas explosiones y, ante el temor de que se registrara una explosión de mayor magnitud, buscó resguardarse alejándose lo más pronto posible.

A 100 metros, cuando volteo, el camión estaba completamente en llamas, ya no había nada más que hacer, más que para nosotros esperar”, dijo, lamentándose que el autobús fuera a tope y que viajaran niños desde meses, hasta como de 10 años, según calculó.

El joven gerente está consciente de que fue uno de los pocos sobrevivientes de esta tragedia y, aunque sus quemaduras y lesiones sanarán, lo que no podrá olvidar son los gritos y lamentos de la gente que viajaba en el autobús turístico.

“Escuchaba los gritos de: ‘vamos a salir’, golpeaban, una persona me dijo: ‘apúrate por favor’... Cuestiones así que son desesperantes para uno escuchar todo eso, genera un impacto mayor.”

Tanto José Antonio Morgan como los otros tres sobrevivientes serán apoyados por el gobierno del estado de Tabasco, para poder regresar a su lugar de origen.

dgp

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