La reconstrucción en Guerrero no es como la ‘pintan’

El pueblo que quedó sepultado por un cerro desgajado se recupera con lentitud; hay lugares donde la ayuda, medio año después, aún no llega

COMPARTIR 
06/04/2014 08:06 Rolando Aguilar/Corresponsal

LA PINTADA, Gro. 6 de abril.— A seis meses de las tormentas que azotaron Guerrero debido el ciclón Manuel, la reconstrucción de las casas dañadas no ha iniciado; solamente en la comunidad de La Pintada, el pueblo que fue sepultado por el desgajamiento de un cerro en el municipio de Atoyac de Álvarez, se está trabajando para entregar viviendas a las personas afectadas.

Inclusive en la comunidad de El Paraíso, el segundo lugar con mayor afectación por las lluvias  y el deslave de los cerros, en septiembre pasado, están todavía a la espera de la reubicación de muchas viviendas ante el temor de nuevos derrumbes. La población se encuentra en riesgo.

Durante una visita realizada por Excélsior a la comunidad de La Pintada se nos informó que en la segunda semana de marzo, durante las labores para retirar la tierra, fue encontrado el cuerpo de una persona muy cerca del río. Con este nuevo hallazgo, el número de muertos confirmados en La Pintada asciende a 78 y el de desaparecidos queda en ocho. Antes de la tragedia, tenía 628 habitantes

En esta comunidad enclavada en la Sierra Madre del Sur, la construcción de las casas va muy lenta. Están por terminar 13 casas de un primer grupo de 36.

La única obra que avanza con velocidad es la escuela, misma está siendo patrocinada por un banco. En total se edificarán 210 casas, una para cada familia.

Las construcciones son diferentes: hay casas de un piso, de dos pisos, de tres recámaras; se están haciendo de acuerdo con la cantidad de integrantes de las familias.

En un principio sólo se iban a entregar a las familias que perdieron sus viviendas, unas 30; sin embargo, la gente se inconformó y ahora el proyecto los incluirá a todos. Y aquí también surge una queja que ha sido la constante: la compañía constructora no es de Guerrero, los vehículos que utilizan tienen placas de Michoacán y del Estado de México.

Asimismo, cuando se entregaron las tarjetas a los damnificados para la compra de enseres domésticos, los comerciantes locales se quejaron de que los grandes ganadores fueron los centros comerciales, las tiendas de autoservicio foráneas, y ese dinero en lugar de fortalecer la economía local se fue del estado.

 

A cuentagotas

Al respecto, el presidente municipal de Atoyac de Álvarez, Heriberto Tabares Cisneros, se queja de que el gobierno federal no ha liberado los recursos necesarios para la rehabilitación de vivienda. Reconoce que la reconstrucción de La Pintada se encuentra muy avanzada, sin embargo en otras comunidades esto no está sucediendo.

Mencionó que El Paraíso, la segunda más afectada, sigue sin recibir apoyo para la reubicación; Pie de la Cuesta, el Ticui, Santo Domingo, Fundiciones y  Corral Falso son comunidades que están esperando la reparación de sus caminos y puentes.

“Pedimos una pronta atención para la reconstrucción de los puentes, de los caminos, que ya se aterricen los recursos del Fonden a través de las dependencias correspondientes. No ha iniciado ninguna obra, en ningún municipio, las licitaciones están muy lentas, no han aterrizado los recursos, las reglas de operación hacen muy lenta la llegada de los recursos”, cuestiona el alcalde.

A pesar de que la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, y otros funcionarios aseguran que ya están los recursos para la reconstrucción del estado éstos no hay llegado a Guerrero, se encuentran en un fideicomiso para la reconstrucción y en Banobras.

Pero a pesar de esto todo parece indicar que pasarán muchos años para que esta pequeña comunidad de la Sierra de Guerrero se pueda reponer de la tragedia que los golpeó la tarde del 16 de septiembre de 2013.

 

Todos perdieron a un familiar o a un amigo

Todos en este pueblo localizado en lo alto de la Sierra Madre del Sur perdieron a algún familiar, a un amigo o a un compañero de escuela. Antes de la tragedia había 628 habitantes. Hoy sólo quedan 550. El desgajamiento del cerro acabó en una noche con 12% de la población.

Ninguno puede olvidar el espantoso estruendo que se escuchó al momento de que el cerro se desgajó; los momentos de angustia, los intentos desesperados por rescatar a las personas que quedaron sepultadas en el lodo.

Sofía Núñez Romero, habitante de La Pintada, recuerda que ese día estaba en su casa. Escuchó un gran tronido y cuando salió a ver a la calle, medio pueblo estaba tapado.

Minutos antes del derrumbe ella había estado en el río, tenía cinco minutos de haber llegado a su casa, si se hubiera quedado en el río habría sido una víctima más.

“Todos teníamos miedo, queríamos irnos a un lugar seguro, pero no sabíamos para dónde ir; ningún lugar era seguro, teníamos miedo de todo. La ayuda llegó unos tres días después, mientras la gente intentó rescatar a las personas que habían quedado enterradas; sin embargo era una labor imposible”.

Sofía dice que la gente de La Pintada se encuentra desubicada, “como que todavía no les cae el veinte de lo que sucedió”; dice que ella perdió sobrinos, primos, muchos amigos de toda la vida y así está todo el pueblo, “duele mucho todavía lo que sucedió, no se supera todavía”.

Justino Moreno Reyna, de 70 años, no estaba el día del desastre. Llegó el día 17 a La Pintada. Cuando arribó se sorprendió de lo ocurrido, pues varios de sus familiares murieron: Señala que varios de los cuerpos de las personas fueron arrastradas hasta el río y nunca se supo nada de ellos.

Él se regresó a la comunidad porque había una persona que le debía tres mil pesos y habían quedado que el 17 de septiembre le iba a pagar; cuando llegó, ya no estaba la casa de esa persona.

Dice que para recibir apoyo para reconstruir las plantas de café les están pidiendo muchos requisitos por parte del gobierno, por las lluvias se perdieron muchos sembradíos; ahora no les queda de otra que comenzar de nuevo y poder recoger el grano hasta dentro de cuatro años con las nuevas plantas.

Bertha Romero Mota llegó a visitar a unos familiares. Ella vive en Chilapa, pero muchos de sus familiares radicaban en La Pintada. Asegura que la gente se nota triste en el pueblo. Al llegar a la casa de sus parientes, cuando le comenzaron a platicar, se puso a llorar junto con su familia. “Hay mucha tristeza en le pueblo por lo ocurrido”, afirma.

Natalia Márquez Roes cuenta: “Esa tarde estábamos en el kiosco del pueblo, comiendo pozole, pues el comisario nos había invitado para festejar el 16 de Septiembre, cuando de repente oímos un estruendo muy fuerte y el cerro se nos vino encima; corrí en ese momento y me quebré la mano.

“Pero si hubiera estado en mi casa no estaría contándolo, perdí a mi cuñado, mi sobrino y mis dos sobrinitas; una de las hijas de mi cuñado le echó muchas ganas y con la ayuda de los señores topos lograron rescatar los cuatro cuerpos.”

Doña Natalia fue evacuada de La Pintada en helicóptero con su hijo, su nuera y su nieta; permaneció en el albergue de Acapulco 45 días, posteriormente fue trasladada al de Atoyac, donde estuvo 15 días.

Natalia Márquez está a cargo del comedor del albergue de La Pintada, donde hay 13 familias, las demás se encuentran viviendo con sus parientes en lo que terminan las casas.

Los sicólogos se encuentran admirados de la forma en que esta mujer enfrenta esta situación adversa, nunca se dejó caer y desde el primer momento tomó el trabajo como terapia.

Ella dice que en los primeros días de la tragedia se dedicó a vender agua de sabores, para sacar dinero y poder mantenerse. Perdió su casa y todo lo que había en ella. Ahora, como encargada del comedor del albergue, todo el día se la pasa trabajando, ahí comen las 13 familias que todavía no tienen casa, hay comedor, panadería y tortillería que se encarga de proveer los alimentos.

Doña Natalia asegura que está muy agradecida con el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, pues “hemos recibido mucho apoyo de él en todo momento, nunca nos ha dejado, y si lo ve le pido que lo salude de mi parte”.

 

Falta decir adiós

Carla Arroyo Pineda, antropóloga social, está a cargo de un proyecto de intervención sicosocial, por parte de la Sedesol de Guerrero, proyecto en el que participan sicólogos y antropólogos.

La idea es trabajar la parte interna de la gente que está confrontando el dolor. Con los sicólogos y los antropólogos están trabajando la parte social, para fortalecer los lazos, el tejido social, pues después de un evento como el ocurrido es normal que haya división en la comunidad.

Carla asegura que ha encontrado mucho dolor en la comunidad. “Hay unas historias realmente desgarradoras; el primer día era inevitable llorar, no lo hice delante de ellos, pero sí lloré después; hubo mucha muerte, hay gente que todavía sigue buscando los cuerpos de sus familiares, no se les ha dado un adiós a todos”.

Este proceso de luto se está extendiendo demasiado al no encontrar los demás cuerpos de los que fallecieron, dice.

“La idea es ayudarlos a confrontar el duelo por sus muertos, incluso tenemos pensado hacer un evento donde la gente pueda decir adiós a sus muertos de una manera simbólica, porque obviamente nunca puedes decirles adiós, tienen que confrontar el duelo.”

Por su parte, la secretaria de Desarrollo Social de Guerrero, Beatriz Mojica Morga, dio a conocer que están trabajando para reconstruir el tejido social, pues no todo se basa en las cuestiones materiales, lo más importante son los seres humanos y en estos momentos la gente está muy lastimada.

“Estamos trabajando con los adultos y con los niños. La idea es restablecer su espíritu, la gente está muy lastimada y necesita ser escuchada, posteriormente haremos otras actividades para restablecer las actividades comunitarias, recuperar los espacios públicos”, asegura la funcionaria.

A los niños se les está reafirmando su identidad, también se realizaran talleres para actividades productivas para la gente en general.

Durante varios días La Pintada fue un pueblo fantasma, 334 personas fueron evacuadas en helicópteros, sólo se veía a los cuerpos de rescate trabajar y a algunas personas que decidieron quedarse para rescatar los cuerpos de su familia.

Fueron días y noches de intenso de trabajo por parte de militares, personal de protección civil, empleados del gobierno estatal y municipal.

La mayoría de las personas que viven en ese lugar tienen familiares trabajando en Estados Unidos, eso es una gran ventaja, pues las remesas de dólares que envían son lo que ha sostenido al pueblo en estos meses.

 

Se resisten en La Pintada a ser reubicados

A seis meses de que la tormenta tropical Manuel provocó un alud que sepultó a la comunidad de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero, con un saldo de al menos 78 muertos, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu)reporta un avance en los trabajos de reconstrucción en la misma zona de entre 70 y 90 por ciento.

En terrenos aledaños al área del derrumbe se edificarán 210 viviendas, la iglesia del Señor de la Misericordia y un centro escolar que cuenta con jardín de niños, primaria y secundaria, así como biblioteca, un parque infantil y una alberca para el esparcimiento de la población.

Jorge Carlos Ramírez Marín, titular de la Sedatu, dio a conocer que en el predio donde ocurrió la tragedia se levantó un memorial en honor a las víctimas, con jardines donde se plantaron 78 naranjos, que representan la esperanza de la gente en esta nueva etapa de la comunidad.

Explicó que en el lugar los habitantes pidieron que se acondicionara un espacio para el secado del café, la principal actividad económica de la región, con lo que se reactivará un añejo proyecto para la construcción de una planta procesadora del aromático.

En entrevista con Excélsior, Ramírez Marín señaló que era muy difícil trasladar a la población a terrenos alejados, debido a una fuerte resistencia a separarse de sus cafetales y la falta de terreno disponible en el corto plazo para reubicarlos.

Detalló que, pese a la cercanía con los predios, no existe ningún riesgo para las familias, porque personal altamente calificado en Geotecnia se encargó de estabilizar el suelo y anclar las laderas que prácticamente enterraron a La Pintada.

“Estamos haciendo la mitigación y el seguimiento de la zona de deslave, pero son dos terrenos absolutamente distintos, más altos para empezar, en la misma zona donde se encontraba La Pintada, pero son predios totalmente nuevos, no estamos reconstruyendo, ni mucho menos ocupando otra vez la misma área del derrumbe”, insistió.

Precisó que en los trabajos para preparar el suelo contribuyeron ingenieros egresados de la UNAM, algunos de ellos doctores en Física, que participaron, por ejemplo, en la construcción de la cortina de la presa hidroeléctrica Chicoasén, sobre el río Grijalva.

“Y tenemos la certeza al 100 por ciento que lo que estamos haciendo impedirá cualquier tipo de accidente en el futuro”, afirmó.

La construcción está a cargo de 300 trabajadores de la empresa Grupo Oro, originaria de Morelia, con una inversión superior a 250 millones de pesos.

En el cerro desgajado, donde ahora habrá un mirador, se hicieron trabajos de anclaje y recubrimiento de estabilización, además de que se realizaron tareas de reforestación con 300 mil árboles, que salieron del vivero habilitado en el sitio.

El centro escolar de tiempo completo, que se levantó con apoyo de fundaciones de empresas privadas, cuenta con comedor, áreas de juego, canchas, huerto, baños ecológicos y alberca.

Las 210 viviendas edificadas en la zona, de entre 74 y 80 metros cuadrados, serán propiedad de los beneficiarios al igual que los terrenos, donde las personas que resultaron damnificados por el paso de la tormenta tropical Manuel, en septiembre de 2013, tendrán su nuevo hogar sin desembolsar un solo peso.

Duplicaron gastos

Según datos de la Sedatu, la orden de reubicar a quienes se encuentran en zonas de riesgo o que fueron afectadas por los fenómenos climatológicos en 2013, ha triplicado el presupuesto que se tenía asignado para estas obras, toda vez que la meta inicial era reconstruir más de 6 mil 700 casas, pero este número ya ascendió a 20 mil viviendas.

La Pintada, El Capricho y Tlacoapa son sólo algunas de las más de 17 mil comunidades de Guerrero, y en donde se ha detectado que al menos 400 mil personas viven en zona de riesgo hídrico, es decir, que se puede inundar.

Homologación de reglamentos

Según Jorge Carlos Ramírez, la homologación de los reglamentos de construcción es un proyecto que ya tiene un importante avance, por lo que será un instrumento que permita determinar si en zonas donde se pretende construir existen riesgos importantes.

Hasta ahora, 114 ayuntamientos en diferentes partes del país han firmado un convenio con la Federación para homologar estas medidas, pues con ello podrán verificar si el peligro es ineludible, y si éste es por un probable deslizamiento de tierra o por zona sísmica recurrente, entre otros aspectos.

 

Comentarios

Lo que pasa en la red