Homicidio de Luis Donaldo Colosio alejó los cambios

La opinión pública lo compara con Lázaro Cárdenas entre los mejores políticos que ha tenido el PRI; encuestados consideran que su asesinato atrasó mejoras en el país

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24/03/2014 05:48 Ulises Beltrán y Alejandro Cruz/ BGC, Beltrán, Juárez y Asociados

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de marzo.- Para la opinión pública, el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, en marzo de 1994 tuvo como principales consecuencias alejar la posibilidad de cambios en el país y causar afectaciones económicas. Colosio ha trascendido positivamente en la historia como un político priista diferente, que representaba una opción transformadora, incluso más que sus oponentes electorales en la contienda de ese entonces. Más que por obras o medidas concretas como político o funcionario, se le recuerda sobre todo por sus ideales y propósitos, según se observa en la más reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior.

Conocido por casi toda la población con teléfono en su vivienda (9 de cada 10 están enterados), se tiende a pensar que el magnicidio de Luis Donaldo Colosio tuvo muy graves consecuencias para el país (48%), particularmente (gráfico 1) haber impedido o atrasado cambios que presumiblemente habrían ocurrido con él como Presidente (35%) y el deterioro económico y devaluación que sobrevinieron (11%).

Luis Donaldo Colosio ha trascendido como un político del PRI altamente popular. Entre la población con teléfono en su vivienda, casi todo mundo ha oído hablar de él (96%) y se le ubica principalmente como alguien que fue candidato presidencial priista (70%).

La opinión que Colosio genera en la actualidad es significativamente positiva, ya que 84% cuenta con una impresión buena o muy buena de su persona. Comparado con los días posteriores a su destape como aspirante del PRI a la Presidencia en noviembre de 1993, actualmente es mejor calificado que en aquel entonces (gráfico 2).

Entre la opinión pública, la mayoría no recuerda a Colosio por alguna obra, medida o acción concreta en particular que haya realizado (gráfico 3). Dos tercios no saben qué decir o afirman que “ninguna”. Quienes mencionan algo por lo que Colosio es memorable aluden principalmente a propósitos que expresaba como candidato, esto es, ayudar a los pobres, lograr un cambio en el país y acabar con la corrupción.

Para la gente, lo que distingue a Colosio era ser un político diferente, constrastante con el priista típico (87%), debido principalmente a sus buenas y distintas ideas y, en segundo término, a su honestidad, su preocupación por los pobres y su intención de cambiar las cosas.

Colosio compite con Lázaro Cárdenas, Ernesto Zedillo y Adolfo López Mateos por el lugar estelar entre los políticos priistas más reconocidos por la población: Colosio y Cárdenas son mencionados por 7%, cada uno, como el mejor político del partido tricolor en la historia nacional (gráfico 4).

Si bien las opiniones están algo divididas, es más frecuente pensar que Colosio fue seleccionado para ser candidato presidencial del PRI en una elección democrática entre militantes de su partido (40%) y sólo 31% piensa que en realidad fue una designación del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (gráfico 5).

 Hay pleno consenso en que Colosio buscaba cambiar fuertemente las políticas de gobierno salinistas (92%), en lugar de proponer su continuidad. Precisamente, se cree que él era una opción de cambio y no más de lo mismo. Es tan fuerte esta imagen transformadora que se tiene de Colosio que incluso se piensa que de los tres candidatos importantes de la contienda de 1994, él era quien representaba más la alternativa de cambio (gráfico 6): 65% menciona a Colosio, frente a 18% que se inclina por Cuauhtémoc Cárdenas y 8% a Diego Fernández de Cevallos.

Sobre el asesinato de Colosio se argumentan diversos motivos para explicarlo: se menciona que fue por sus propósitos de cambio (gráfico 7), por razones políticas o porque no le convenían sus ideas a los priistas. Se sigue asumiendo que Mario Aburto no fue un asesino solitario, sino que alguien le pagó por hacerlo (87%). Este crimen, el posterior asesinato del secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, y los secuestros de importantes empresarios en 1994 son percibidos como parte de un plan contra el país (78%), debido a intereses económicos, o como reacción a los cambios que se estaban dando.

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