Especial Colosio: el ocaso llegó tras 889 palabras

Al terminar su discurso, recorrió unos 13 metros entre la multitud cuando se acercó un hombre con una pistola; la música de la culebra empezó a sonar cuando se bajó del templete

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24/03/2014 05:41 Andrés Becerril

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de marzo.- Cuando Luis Donaldo Colosio bajó del improvisado templete que montaron en Lomas Taurinas para su discurso, sobre una camioneta, el candidato del PRI a la Presidencia lo hizo nervioso. La doctora Olga Islas —una de las fiscales del caso— le contó este detalle a sus alumnos de posgrado, aludiendo a las declaraciones que un ayudante del sonorense le hizo durante su investigación.

Aquel 23 de marzo de 1994 Colosio pronunció un discurso de 889 palabras que terminó con un “¡Que viva México!” Ésa fue la última frase que en público hizo el candidato priista antes de bajar de la camioneta y de que empezara a sonar la melodía La culebra con un volumen muy alto, según análisis de la línea de investigación Circunstancias que se dieron en relación con el sonido.

Después de bajar del templete, en un minuto y 58 segundos, Colosio había avanzado aproximadamente trece metros y medio, según el dictamen pericial número 001/97/III del 3 de marzo de 1997, cuando Mario Aburto Martínez le disparó a la cabeza.

El de Lomas Taurinas estaba programado como el preámbulo del cierre de la primera etapa, que concluiría en Hermosillo, Sonora, entre su gente. Ahí, en Sonora, el entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones alistaba todo para la recepción de Colosio, en una junta con su gabinete; en ese contexto fue que el padre del candidato, Luis Colosio Fernández se enteró del atentado contra su hijo.

Conforme han transcurrido estos 20 años hay quienes siguen hilvanando detalles de los hechos ocurridos entre el 28 de noviembre de 1993, día del destape de Colosio y su asesinato en Lomas Taurinas, a manos de Aburto.

Sin embargo, hay elementos de ese tiempo que llevan a la profundización de lo ocurrido en Tijuana el 23 de marzo.

Ese día, Colosio ya respiraba más tranquilo, así lo refieren las crónicas y notas periodísticas de la época. Siete días atrás, según recordó hace unos días el periodista Carlos Marín en su Asalto a la Razón de Milenio, Colosio se reunió con Camacho en el departamento de Luis Martínez Fernández del Campo, en Gelati 99, colonia San Miguel Chapultepec, Distrito Federal.

Colosio y Camacho habían llegado a un acuerdo: el excanciller se pronunciaría en favor de la candidatura de Colosio, pero lo haría el 22 de marzo, para dejar pasar la celebración del Benemérito de Las Américas, el 21.

Marín publicó que en aquella cena del 16 de marzo Colosio le ofreció a Camacho la Secretaría de Gobernación, pero el comisionado para la Paz en Chiapas, amablemente, rechazó la oferta y comentó que trabajaría en su propio proyecto.

Hay versiones de que ambos políticos que crecieron a la sombra de Carlos Salinas de Gortari se dijeron sus verdades, pero lograron salir adelante en su acuerdo.

A la luz de esa reunión que no fue pública en su momento, la lectura de los discursos de Colosio adquieren otro matiz.

Desde el 3 de octubre 1995, se sabe también, debido a la publicación en Reforma, que el 19 de marzo Ernesto Zedillo, en su calidad de coordinador de la campaña presidencial de Colosio, le entregó una carta al candidato presidencial con la idea de hacer un pacto político con el presidente Salinas.

En la carta personal que Zedillo dirigió a Colosio —en cinco páginas—, el coordinador de campaña advierte a Colosio que existía “una influencia muy tenaz” para desacreditar las capacidades y la lealtad de Colosio hacia Salinas. Por eso Zedillo le propuso a su entonces jefe “establecer clara y precisamente una alianza política con el señor Presidente”.

En el texto firmado por Zedillo, el exsecretario de Educación Pública hizo un análisis de lo que considera eran los problemas que enfrentaba hasta ese 19 de marzo la campaña e hizo cuatro propuestas para hacerles frente.

1.- La nueva actitud del presidente Salinas frente a Colosio y la campaña; 2.- El papel protagónico de Manuel Camacho, reconociendo Zedillo que entre las opciones del comisionado de Paz en Chiapas está la de relevar a Colosio como candidato del PRI; 3.- La deficiente campaña política que el PRI hace hasta ese momento, lo que a juicio de Zedillo alienta las tentaciones de Camacho y acentúa el riesgo de distanciamiento por parte del señor presidente, y 4.- La actitud del PRD como una fuerza política que no va sólo por los votos, sino por el desorden, el conflicto y la negociación poselectoral.

De acuerdo con el expediente de la investigación del caso Colosio, el 7 de abril de 1994 Yolanda Lázaro Caratachea, lideresa de Lomas Taurinas, declaró que Aburto puso el arma cerca del oído derecho del candidato e inmediatamente realizó el disparo.

Dijo Lázaro que no observó el momento preciso de la deflagración, aunque afirma categórica que vio el arma en la mano de Aburto inmediatamente después de haberse producido el disparo.

La lideresa pudo ver estos hechos, pero los que no, fueron una parte del grupo de reporteros que seguían las actividades de Colosio. Después de una gira por Sinaloa y Mexicali, un grupo de informadores se enteraron en San Diego que Colosio había sufrido un atentado a manos de un joven obrero de Michoacán a quien se condenó a 50 años de prisión inconmutables. Ya pasaron 20.

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