Sinaloa, cuna de capos del narcotráfico

Se le conoce a escala nacional e internacional por su música banda y sus mujeres; también por ser cuna de los principales líderes del narco en México y de la llamada narcocultura

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11/03/2014 05:42 Raúl Flores/ Enviado
Las marchas en Sinaloa en favor de El Chapo Guzmán son producto del vacío de poder que han dejado los gobiernos estatales.
Las marchas en Sinaloa en favor de El Chapo Guzmán son producto del vacío de poder que han dejado los gobiernos estatales.

CULIACÁN, 11 de marzo.— Aquí en esta ciudad no pasa nada, todo sigue igual. Las camionetas blancas siguen saliendo por las noches en sus recorridos nocturnos, todos saben que en esos vehículos viajan los integrantes del cártel de Pacífico, todos, incluso las propias autoridades municipales y estatales, quienes disimulan no verlas.

El estado de Sinaloa se conoce a escala nacional e internacional por su música banda y sus mujeres; también por ser cuna de los principales líderes del narcotráfico en México y de la llamada narcocultura.

Ahí nacieron Pedro Avilés, Ismael El Mayo Zambada y Juan José Esparragoza Moreno. En es lugar vieron la luz también Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero,  Ignacio Coronel Villarreal y Joaquín Guzmán Loera quien nació en Badiraguato. Sus primos, los cinco Beltrán Leyva, nacieron y crecieron en el mismo campo y en la misma época.

En Culiacán se encuentra la representación más grande de la narcocultura en México, en un predio que no va más allá de los 100 metros cuadrados, donde se edificó el santuario a Jesús Malverde, considerado el Santo patrono de los narcotraficantes. Ahí todos los extractos sociales de México y otros países van a ofrecerle sus plegarias y cantidades en dólares como pago del “milagro” concedido.

José Manuel González, encargado del Santuario de Malverde, aseguró que diariamente esta iglesia tiene cientos de visitantes de todo el país e incluso de Estados Unidos, Centroamérica y Europa.

Otra parte de la narcocultura se refleja en sus corridos, en los  que se resalta a los capos de la droga; esos corridos que se escuchan a todo volumen en los vehículos que circulan por sus principales vialidades; sin dejar pasar los souvenirs de llaveros, tazas o camisetas con el estampado de la hoja de mariguana o el número (de reo) 701 o cara de El Chapo Guzmán.

Para Javier Valdez Cárdenas, periodista de temas  de seguridad en Sinaloa el narcotráfico, desde hace décadas, es una forma de vida, es la representación de generaciones dentro del crimen organizado y de sus diversas actividades ilícitas.

“El narco en Sinaloa es seducción, no necesita amenazas, no necesita extorsión, el narco es una atractividad, una atractividad impresionante, es la omnipresencia, es algo cotidiano, muy fuerte.”

En la capital de Sinaloa hay un toque de queda voluntario. Del ajetreo cotidiano se pasa a la soledad de las calles antes de las 20:00 horas.

Después, las caravanas de tres camionetas blancas de lujo inician su recorrido por las calles de Culiacán; aquí todos saben que así se transporta el crimen organizado, incluyendo las autoridades  municipales.

Por años Rafael Caro Quintero, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada tejieron redes de corrupción y protección dentro de los gobiernos estatales y municipales que les permitieron vivir tranquilamente bajo el amparo de la impunidad y protección de las policías de Culiacán y Mazatlán.

La protección institucional de las corporaciones a los grandes capos del cártel de Sinaloa es evidente. Los propios directores no pueden poner las manos al fuego por sus elementos, como fue el caso del secretario de Seguridad Pública de Culiacán, quien a pregunta expresa si sus elementos no estaban vinculados con el crimen organizado, respondió con nerviosismo que llevaba dos meses en el puesto sin descartar si están o no dentro de la delincuencia.

“Nosotros no podemos descartar, ni aseverar que alguien de nuestras corporaciones esté dentro del crimen organizado.”

El caso más reciente de impunidad y protección institucional fue el de Joaquín Guzmán Loera El Chapo Guzmán, quien vivía  en Culiacán y Mazatlán protegido por diversas autoridades.

Esto fue más que sabido, como lo aseguró en entrevista Javier Valdez Cárdenas, periodista de temas de seguridad.

“A mí me da risa que digan el delincuente más buscado del mundo,  lo estaba buscando, si el tipo se paseaba por todos lados por Sinaloa y por todos lados, él se pasea por aquí porque cuenta  con (el apoyo de) las autoridades, porque nadie lo busca, hablo de las autoridades estatales, municipales y federal.

“Las redes de corrupción que han permitido a las células del cártel del Pacífico infiltrarse en las corporaciones policiacas municipales y estatales al grado de clonar las unidades policiacas que son utilizadas para diversos fines.”

A Valdez Cárdenas, el tema de las patrullas clonadas, como la que se encontró en una casa de Joaquín Guzmán Loera, es un tema viejo y por demás conocido.

“Las patrullas clonadas es una historia contada aquí, hay muchas patrullas clonadas, han sido usadas en otros momentos para afectar a narcos de organizaciones enemigas al cártel de Sinaloa, para garantizar la seguridad a favor del cártel de Sinaloa.”

La corrupción permitió a El Chapo obtener los mapas del drenaje que fue utilizado para escapar de las autoridades federales.

También alcanzó varios sectores de la sociedad que por un tamal o 500 pesos salen a las calles a exigir la libertad de uno de los principales líderes del crimen organizado a nivel internacional.

En Sinaloa, el crimen organizado aprovechó el vacío de poder que han dejado los gobiernos estatales para corromper instituciones y algunos sectores de la sociedad, un claro ejemplo son las manifestaciones pro Chapo.

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