El PAN supo decirle que no a su tlatoani: Juan Molinar Horcasitas

Asegura que Calderón quiso, desde los Pinos, manejar al partido sin límites. Con el expresidente, “hemos quedado muy claros de que nada le debo, nada me debe”

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25/02/2014 05:44 Ivonne Melgar
Molinar muestra la fotografía del arranque de la Fundación Rafael Preciado. “Aquí está Carlos Castillo Peraza y Juan Estrada, el primer director de la Fundación y este bigotón soy yo y el primer equipo”, comenta.
Molinar muestra la fotografía del arranque de la Fundación Rafael Preciado. “Aquí está Carlos Castillo Peraza y Juan Estrada, el primer director de la Fundación y este bigotón soy yo y el primer equipo”, comenta.

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de febrero.- “El PAN supo decirle que no a su tlatoani”, resume Juan Molinar Horcasitas al abordar el tema de la ruptura entre el expresidente Felipe Calderón y el dirigente del partido, Gustavo Madero.

Testigo y protagonista de lo que él llama “el encontronazo” y partícipe de la construcción del Pacto por México desde la mesa de negociaciones con el gobierno de Enrique Peña, el presidente de la Fundación Rafael Preciado defiende la actual conducción panista y ataja las críticas del senador Ernesto Cordero.

“La verdad es que más que decirle que sí al PRI, el gobierno y el PRI le tuvieron que decir que sí al PAN”, argumenta en referencia a las reformas aprobadas en el Congreso.

Sostiene que el gobierno de Peña optó por asumir la agenda de Acción Nacional y ésta se encuentra ahora en la Constitución. “Ese es un gran triunfo del PAN”, señala.

En entrevista con Excélsior, Molinar Horcasitas se define satisfecho de la decisión que tomó al dejar su cargo de secretario de Estado —a mediados de 2011— para incorporarse al equipo de Madero, quien para entonces, según cuenta, ya se había distanciado del presidente Calderón.

Se le pregunta cuándo ocurrió ese quiebre. El político panista asegura que ocurrió un mes antes del sábado 4 de diciembre de 2010, cuando el Consejo Nacional del partido optó por el entonces senador de la República.

“Se dio desde el día menos 30. No desde el día cero. Un mes antes de la elección de Gustavo Madero como presidente del partido, ya el presidente Calderón había roto lanzas. Y de hecho apoyó a otro aspirante a ser presidente de Acción Nacional”, relata en alusión a la candidatura de Roberto Gil Zuarth.

“Hubo ahí un enfrentamiento. Y el PAN, el Consejo Nacional, los panistas, pues dijeron con claridad: ‘No queremos que continúe la dominación del partido por una sola persona, por el presidente Calderón, queremos que el partido tenga su propia autonomía’. Y así fue como eligieron a Madero. De manera que desde el día menos 30, digamos, ya había roto el Presidente con el partido. No el partido con el Presidente”, reseña.

Hombre cercano a Calderón desde la precampaña presidencial, exdirector del IMSS y secretario de Comunicaciones y Transportes, Molinar Horcasitas considera que el PAN pasó “de un presidente, Vicente Fox, desapegado al partido, a un presidente que lo quiso manejar desde Los Pinos sin límite. Y después a un expresidente que sigue o siguió teniendo cuando menos durante algún tiempo esas ideas”.

Consejero nacional del PAN y uno de los principales asesores de Madero, el exconsejero electoral pondera: “Ni uno ni otro modelo eran lo ideal. Pasamos de un extremo malo a otro extremo malo, de un extremo deficiente a un extremo excesivo; de un Presidente alejado del partido que éste tenía que cortejar, a un Presidente posesionado del partido. Y bueno, hubo en ese sentido un encontronazo”.

“Calderón y yo, en paz”

Se le pregunta si su salida del gabinete para dedicarse de lleno al PAN lo alejó de Calderón, ya que esto sucedió medio año después del encontronazo.

Cuenta que desde un principio se sumó a la candidatura de Madero en 2010. Y ya en 2011 le pidió a Calderón su autorización para irse al partido.

“El Presidente en su discurso agradeció mi trabajo y  señaló que yo le había pedido ese permiso y que él lo había concedido. Para mí era muy importante el cambio. Venía la sucesión presidencial, necesitábamos que el partido fuera capaz de ganar. No salieron bien las cosas por responsabilidades compartidas de muchos, de la candidata (Josefina Vázquez Mota), del presidente Calderón y del presidente del partido (Madero).

“Es de esas decisiones de las que menos me podría arrepentir en mi vida. Al contrario: pasado el tiempo me doy cuenta de que fue una muy buena decisión.

“En lo personal hemos vuelto a hablar y hemos quedado muy claros de que nada le debo, nada me debe. No hay ningún motivo de resentimiento personal. Lo que sí hay es una diferencia política. Y eso se vale”, responde.

Cuestionado sobre cómo vivieron los panistas el liderazgo presidencial en un país donde al final se impone la cultura del gran tlatoani, Molinar Horcasitas se precipita a responder:

“El PAN supo decirle que no a su tlatoani. Porque si el Presidente dijo yo quiero este candidato, estoy a favor de este candidato y no de aquél, el partido supo decirle: ‘Pues la mayoría estamos a favor de aquél y no de éste’, en un proceso ejemplar”.

Y en seguida admite que esa ruptura les pasó factura. “Nos costó. No el haber disentido, pero sí por el enfrentamiento posterior a causa de ese disenso. Pero hemos ido levantándonos: en 2013 refrendamos Baja California y ganamos muchas capitales, municipios que significaban aumentar 30% la población gobernada. Y llevamos una vía de franca recuperación. Porque en 2012 quedamos en tercer lugar. No voy a decir que ahora somos el primero. Pero claramente hemos vuelto a ser el segundo y creciendo, como lo fuimos durante un tiempo hasta que nos convertimos en el primero. Y para allá vamos de nuevo”.

Castillo Peraza, la fundación y el Pacto

Al iniciar la entrevista quita de la pared la fotografía del arranque de la Fundación Rafael Preciado. “Aquí está Carlos Castillo Peraza y Juan Estrada, el primer director de la Fundación y este bigotón soy yo y el primer equipo”, comenta al recordar que la iniciativa surge bajo la presidencia de Castillo y con el propósito de formular políticas públicas.

“Hoy tenemos la misma misión. Y es que Carlos coincidía con Madero: la identidad del partido no es estar en oposición o en el gobierno. Esa es una circunstancia. La esencia es para qué está el partido. Y está para ser un instrumento de los ciudadanos”, define.

Compara la actual circunstancia con lo sucedido en 1988, cuando la dirigencia de Luis H. Álvarez abrió el diálogo con el gobierno de Carlos Salinas para impulsar una agenda de la que nació el IFE y las reformas al 27, al 130 y al Tercero Constitucional.

“Aquel momento es históricamente similar al actual”, señala y asegura que las transformaciones aprobadas en educación, telecomunicaciones, materia política y energética se dieron con las propuestas del PAN.

De esa manera responde a la interrogante de cómo rebatir al senador Ernesto Cordero en la idea de que la dirigencia de Madero se ha supeditado al gobierno.

“No le dijimos que sí al gobierno, el gobierno nos tuvo que decir que sí a nosotros. Y, por cierto, Cordero votó todas las reformas del Pacto a favor. Porque son la agenda del PAN. Lo que él decía una y otra vez era no ahorita, después, no hay que darle esto a Peña. Pero eso es una miopía y una pequeñez. Dice que ahí nos asimilamos o nos parecemos al PRI. Y actuar como el PRI era decir no a las reformas bajo la idea de que mientras peor le vaya al gobierno, mejor para el PAN”.

Sostiene que su partido respaldó el Pacto por México porque con éste se crearía un ambiente político favorable a las reformas, dándole continuidad a esfuerzos que Fox y Calderón intentaron infructuosamente porque no hubo una contraparte generosa.

“La diferencia, como siempre, ha sido el PAN, el partido que más ha contribuido a la cultura del acuerdo sin dejar de oponerse y sin dejar de competir”, plantea.

Ante la desaparición del Pacto, “porque era una iniciativa de tres partidos y uno ya se fue”, Molinar Horcasitas puntualiza que sin embargo la agenda de las reformas que impulsó sigue ahí. “Y el PAN tiene que asegurarse  de que se ejecute”, enfatiza.

La guardería ABC

En la conversación, Molinar Horcasitas habla del incendio en la guardería ABC y de cómo se le involucró en el caso como de exdirector del IMSS. Recuerda que la parte correspondiente a la Suprema Corte de Justicia ya se cerró y él fue exculpado.

Se le pregunta si al paso del tiempo se siente satisfecho con su actuación y si no considera que hubo más una actitud defensiva de su parte que empatía con las víctimas.

“Siempre me gustaría tener una mayor capacidad de empatía con cualquier persona. Desde el punto de vista legal y jurídico fue una actuación transparente y clara. Y el establecimiento de empatía en esa circunstancia es sin duda alguna muy difícil. Me parece que su comentario es atinado, posiblemente tratar de generar una mayor empatía o mostrar una mayor comprensión —que la tenía, pero quizá no la vio alguien— hubiera sido un camino mejor”.

—¿Requirió de paciencia para afrontar esta crisis? —se le pregunta.

—Templanza sería la palabra que yo utilizaría.

—¿Entendida cómo?

—Como una firmeza de carácter y saber recibir las situaciones adversas con serenidad y con paz. Esa es la templanza.

—¿Necesaria en la política?

—Uuuy, sirve en todo en la vida, es una de las virtudes cardinales.

Se niega a hablar de los claroscuros de su exjefe el presidente Calderón. “Dejaría que sus opositores se encarguen”, justifica.

Madero, el 2018 y los ilusos

Pero no oculta que hoy su apuesta política está con Madero, “porque ha sido capaz de realizar cosas importantes”. Y se refiere a la depuración de un padrón que estaba lleno de “acarreados” y al cambio de estatutos que da a la militancia el poder elegir a sus dirigentes.

“Madero supo conducir este proceso difícil, justo después de una derrota. Cuando por ejemplo el presidente Calderón quería hacer la reforma ya, ahorita, en caliente y Madero convenció al Consejo Nacional de hacerla pronto y hacerla bien, pero antes dejar pasar el desahogo y la catarsis”, pondera.

“Crea la Comisión de Evaluación y Mejora que empieza a reorientar el pensamiento del partido hacia cómo mejorarlo. Y no tirarlo a la basura y hacer otro nuevo”, contrasta.

Se le comenta que los críticos del maderismo señalan que es un periodo sinónimo de corrupción.

“Las acusaciones de corrupción hay que combatirlas. Pero cuando tengamos indicios, pruebas. Lo que no se vale es acusar a un compañero que se convierte en un adversario de algo, llenarlo de lodo y como está lleno de lodo decir que necesitamos removerlo. Eso se parece más a los principios de una inquisición”.

—¿Caben en el mismo PAN Calderón y Madero? —se le inquiere.

—Caben todos los panistas que en nuestra cultura de camaradería y de solidaridad y de pluralismo aceptemos que este es un instrumento de los ciudadanos para buscar el bien común.

—¿Usted ve posible arreglo político? —se le pregunta.

—Lo que veo es que hay espacio para todos los panistas y los ciudadanos que piensen que este es el mejor partido que tiene México para buscar el bien común.

Profesor de ciencia política antes de dedicarse de lleno a la política, Molinar Horcasitas confía en que Madero ganará la reelección y asegura coincidir con él en la confianza de volver a Los Pinos en 2018.

“Llegué al PAN sabiendo muy bien qué son los partidos. Soy un viejo profesor retirado y una de mis especialidades de estudio era la historia de los partidos políticos, los autoritarios, los totalitarios y los democráticos en todo el mundo. Son entidades complejas. Por eso para mí el apotegma, la frase panista de que no haya ilusos para que no haya desilusionados me resulta perfectamente aplicable.

—Entonces asume que el reloj de Madero que cuenta los días de regreso a la Presidencia es una ilusión, un recurso propagandístico.

—No, no se crea, es una convicción que tenemos.

—¿De regreso en 2018?

—Por supuesto que sí...

—¿Conociendo el sistema político mexicano?

—Porque los conozco le puedo decir que seguimos siendo el mejor partido (...) Y que vamos a volver en el 18. No nos va la vida en eso. Estar en el gobierno o en la oposición es circunstancial. Pero, bueno, mejor en el gobierno.

—¿Irá en la planilla de Madero?

—No. Voy a seguir en la Fundación. Y sin duda alguna apoyo a Gustavo Madero. Lo sabe todo mundo y es válido y es legítimo. Creo que va a ganar. Pero vamos a asumir esta competencia con un talante democrático —concluye.

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