La campaña de Colosio fue opacada por el EZLN y Camacho

El 28 de noviembre de 1993, Luis Donaldo Colosio fue, prácticamente, proclamado candidato del PRI a la Presidencia de México

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24/02/2014 05:47 Andrés Becerril

El 28 de noviembre de 1993, Luis Donaldo Colosio fue, prácticamente, proclamado candidato del PRI a la Presidencia de México. Manuel Camacho, entonces regente del Distrito Federal y quien se había perfilado para suceder a Carlos Salinas de Gortari, renunció al cargo y no se pronunció a favor de Colosio, lo que creó una ruptura dentro del Partido Revolucionario Institucional. Antes de que terminara el año, el presidente Salinas nombró canciller a Camacho, quien aceptó el puesto. Con el amanecer del nuevo año y la entrada del Tratado de Libre Comercio, el EZLN ingresó a la escena pública nacional: le declaró la guerra al gobierno y al Ejército mexicanos y tomó ocho municipios en el estado de Chiapas; el hecho motivó que el 10 de enero de 1994 se hicieran cambios en el gabinete presidencial y Camacho aprovechara la coyuntura para convertirse en una especie de funcionario público sin pago oficial, que lo mantenía elegible para postularse como candidato a un puesto de elección popular, según la ley. Ese mismo 10 de enero, Colosio arrancó su campaña en Huejutla, Hidalgo, pero el impacto de los acontecimientos no solamente ahogó ese acto inicial, sino toda la gira colosista. El protagonismo que obtuvo Camacho como comisionado de paz en Chiapas sembró dudas acerca de que Colosio llegara a las elecciones del 21 de agosto; por eso, el 27 de enero, Salinas pronunció una de esas frases que hicieron historia: “No se hagan bolas”, dijo, para sostener como candidato a su exsecretario de Desarrollo Social, quien no lograba fuerza ni visibilidad en la opinión pública y que el 23 de marzo de 1994 fue asesinado en Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California, a manos de Mario Aburto. A 20 años de estos acontecimientos, a partir de hoy Excélsior, a la luz de los hechos, hace una reconstrucción de la polarización que permeó cada uno de los últimos días de la vida de Luis Donaldo Colosio.

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero.- La campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio llevaba 46 días opacada por el levantamiento armado en Chiapas, así como por la imagen del subcomandante Marcos, líder zapatista, y su novedoso discurso. También por el protagonismo que el presidente Carlos Salinas de Gortari le dio a Manuel Camacho Solís, nombrándolo comisionado de paz. En el cese al fuego y en las negociaciones entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en la catedral de San Cristóbal de las Casas, se clavaban los ojos de todo el mundo.

El jueves 24 de febrero de 1994, hoy hace exactamente 20 años, la noticia importante en los medios de comunicación era que Camacho y el EZLN tenían un acuerdo en salud, educación y vivienda para los indígenas chiapanecos que le habían declarado la guerra al gobierno y al Ejército mexicanos.

La campaña de Colosio, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que andaba en Campeche proponiendo un nuevo pacto federal, entraba con calzador a los medios, estaba en segundo plano.

En San Cristóbal de las Casas los zapatistas no daban su brazo a torcer con eso de los acuerdos con Camacho y mandaban la decisión definitiva a lo que dijeran en las comunidades de la Selva Lacandona.

Camacho Solís hablaba de consolidación de acuerdos y deslizaba frases como ésta: “Hemos tenido una constante comunicación con el Presidente de la República (Carlos Salinas de Gortari) para contar con el apoyo necesario”.

En Mexicali, a más de tres mil kilómetros de distancia de Chiapas, Diego Fernández de Cevallos, candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), revelaba hace 20 años cómo a su llegada a la Universidad Autónoma de Baja California el mismísimo comisionado para la paz lo había llamado por teléfono, aun cuando los teléfonos celulares no eran lo que hoy, es decir, un artículo de primera necesidad.

“Llegando aquí –dijo Fernández de Cevallos a los reporteros–, a la universidad me llamó el señor Camacho, entre otras cosas para informarme, lo cual le agradezco profundamente, que van bien esas pláticas por la paz. Aquí estando en la universidad tomé la llamada y me informó que van avanzado esas pláticas, que van bien y que espera que pronto nos pueda tener noticias en su condición de mediador”.

En la crónica, Francisco Garfias, periodista de Excélsior, escribió que El Jefe Diego no encontraba ningún mensaje político a la llamada telefónica de Camacho, aludiendo que el excanciller estaba en su derecho de hacerlo “y porque con alguna frecuencia se comunica conmigo y yo con él”.

En esa gira por Mexicali, Diego Fernández de Cevallos no perdió la oportunidad de criticar a Luis Donaldo Colosio, diciendo que el priista no podía ofrecer nada positivo a la ciudadanía, pues formaba parte de aquello que en su discurso afirmaba que habría de combatir.

El panista recordó que cuando Colosio fue designado candidato del PRI (en un proceso entre el 28 de noviembre y el 8 de diciembre de 1993) hubo cambios en el gabinete del presidente Carlos Salinas de Gortari. El único que Fernández de Cevallos dijo que desde su punto de vista no podría justificarse era el del secretario de Educación, Ernesto Zedillo (quien se convirtió en el coordinador de campaña de Colosio).

El panista ironizaba así: “Si estaba en Educación y lo mandaron al PRI tiene una tarea portentosa”.

La sorna del candidato presidencial blanquiazul pasó al lado serio: “Nunca nos hubiéramos imaginado una propuesta para privatizar toda la educación. Lo que sí creemos que se debe establecer, en la medida de las posibilidades, un mayor gasto en la educación, porque se tiene que revaluar el papel de la educación y el papel del maestro. Pero también tiene que meterse mano en el sindicato. El sindicato en México como institución, salvo excepción, que sinceramente no es la de los maestros, es un coto caciquil gobiernista impermeable a la democracia”.

Entonces, Elba Esther Gordillo llevaba cinco años al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y faltaban 19 para que fuera llevada a prisión.

Cuauhtémoc Cárdenas, el otro contendiente por la presidencia de México, en esta segunda ocasión con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), puebleaba por el territorio del estado de Guerrero. Urgía al entonces presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) y secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, a que hubiese una respuesta positiva a su demanda de una reforma electoral.

“No queremos enfrentamiento o violencia, ni antes ni después de las elecciones del 21 de agosto. De ahí que nuestro interés, tanto en Chiapas como en lo referente a garantizar elecciones limpias y creíbles, es que haya soluciones reales que aseguren una paz duradera en todo el país”.

La columna Frentes Políticos, entonces firmada por Aurora Berdejo, publicó ese 24 de febrero de 1994 los “Rumores de campaña”. En esa parte de la columna se hacía referencia a que durante dos semanas y media las acciones de Camacho Solís opacaron todas las campañas políticas que apenas comenzaban.

Por tal motivo, sigue el texto de Berdejo, empezó a correr el rumor de que Camacho iba a convertirse en el nuevo candidato del PRI para las elecciones de agosto, rumor generado y propagado, se aseguraba, por algunos excesivamente devotos seguidores de Camacho, que se decía sólo vino a atraer confusión entre la población y que desvió la atención –por un momento–  del debate y las preocupaciones centrales del país. También en el extranjero circuló esta hipótesis y se dijo que Camacho aspiraría a convertirse en candidato independiente o a ser nominado por un partido de oposición.

El tema obligado

El 28 de noviembre de 1993, Colosio pronunció un discurso para aceptar la precandidatura del PRI a la Presidencia de México.

  • El 8 de diciembre se convirtió ya de manera oficial en el candidato del Revolucionario Institucional durante la celebración de la Octava Convención Nacional priista y ante el entonces presidente del CEN de ese partido político, Fernando Ortiz Arana.
  • Ante las acciones del EZLN en Chiapas, Luis Donaldo Colosio ya como candidato incluyó en sus discursos el tema de la situación de los pueblos indígenas en el país.
  • Por ejemplo, el 5 de febrero de 1994 en San Pablo Guelatao, Oaxaca, propuso un pacto de cinco puntos que de ganar las elecciones impulsaría desde la Presidencia de la República con las comunidades indígenas.
  • El primer punto, planteó el político sonorense, era poner en marcha un programa que concentrara recursos económicos, para iniciar acciones que incidieran decisivamente en las condiciones de nutrición y de salud de las comunidades más pobres del país; en especial, dijo, la atención debe de ser para los niños indígenas.
  • El segundo consistía en una reforma de justicia, tanto en el ámbito federal como en el de los estados.
  • En el tercer punto habló de  la seguridad en la propiedad indígena, “porque debemos de hacer de la protección a las tierras indígenas un hecho definitivo y cotidiano”.
  • Como cuarto punto señaló el de mejorar la impartición de educación en las comunidades indígenas.
  • Así, propuso hacer de la educación y la capacitación para el trabajo un elemento decisivo para romper el círculo vicioso de la pobreza, con mejores escuelas, maestros mejor pagados, más preparados y maestros bilingües.
  • Se refirió a mejores condiciones de estudio con programas adecuados y respetuosos de la identidad cultural. 
  • Finalmente, habló de tener municipios fuertes en las comunidades indígenas, que  deben tener, sostuvo, los gobiernos que mejor respondan a sus necesidades.

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