Exempleada acusa a funcionario de rasurar su salario

Lilia Yolanda Arriola Pérez dice que le pidió 64% de su sueldo por retribuir “el favor” de ser contratada; fue director de comunicación del PAN en el Senado

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10/02/2014 07:39 Leticia Robles de la Rosa

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de febrero.- En el Senado, algunos empleados del PAN tienen que pagar por trabajar, pues están obligados a retribuir “el favor” que les hicieron al contratarlos, según Lilia Yolanda Arriola Pérez, quien afirma que eso le ocurrió al dar a su jefe inmediato, Fernando Antulio Bretón Mora Pineda, exdirector de comunicación social de los panistas, 18 mil pesos; es decir, 64% de su sueldo.

Excélsior posee copia de los documentos de los movimientos bancarios que hizo Arriola Pérez el pasado 29 de noviembre en el Banco Banorte, en la sucursal que está en el Senado, en los que se observa que ese día a las 15:23 retiró de su cuenta 18 mil pesos, y un minuto después, a las 15:24, realizó el depósito a Bretón Mora Pineda, quien por exigencia de los senadores fue destituido el viernes, pero se mantendrá ahora como responsable de prensa de Jorge Luis Preciado.

Además, este diario tiene copia de la carta que Lilia Yolanda Arriola Pérez envió a Preciado el 2 de diciembre, donde le relata los hechos y le pide ayuda; sin embargo, la mujer debió renunciar sin que el líder de los senadores panistas hiciera algo para solucionar su caso.

“El viernes 29 de noviembre ‘por fin se hizo la negociación’ y me depositaron 28 mil pesos a mi cuenta y el director de comunicación social me pide hacerle un depósito a su cuenta personal por la cantidad de 18 mil pesos. No me quedó más remedio que hacerlo porque me dijo que ‘debía de pagar el favor de haberme dado de alta’. Anexo envío el reflejo del depósito realizado. Yo no sabía que para poder trabajar en el GP se tenía que pagar la plaza y trabajar gratis durante más de cuatro meses”, expone en su carta Lilia Yolanda Arriola.

La ex empleada, que empezó a trabajar para el grupo parlamentario del PAN en julio de 2013, pero recibió su único pago hasta el 29 de noviembre pasado, informó también a Preciado que presentó una denuncia en el Ministerio Público para evitar represalias de Bretón Mora Pineda, quien al enterarse de la carta que recibió el coordinador parlamentario de los senadores panistas obligó a sus subalternos a firmarle un documento para asegurar que él jamás les ha pedido un porcentaje por el salario que les pagan y dejar en claro que cierran filas con él.

Bretón Mora Pineda tiene varios años de dedicarse a las labores de comunicación social.

Trabajó algunos años con el panista Federico Döring, incluso cuando éste hizo públicos los videos donde se ve a René Bejarano embolsarse miles de pesos que le entregó el empresario Carlos Ahumada; después laboró con Isabel Miranda de Wallace y en la Cámara de Diputados, y en diciembre pasado aún recibió un sueldo mensual como asesor de perredistas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

“No se me hizo justo”

Según la carta que Arriola Pérez envió a Preciado, “en julio del presente año (2013) me incorporé al área de comunicación social. Mi jefe directo fue Fernando Bretón Mora Pineda.

“Desde el primer día que llegué me asignaron una oficina independiente, computadora, cuenta de correo electrónico institucional, me dieron de alta en la cuenta bancaria del grupo parlamentario en Banorte, una extensión telefónica personalizada con mi nombre y los elementos necesarios para poder trabajar. Mi puesto, secretaria particular del director de comunicación social del Grupo Parlamentario. Yo no conocía a esta persona, me recomendaron con él.

“Inicialmente me había ofrecido un sueldo de 12 mil pesos mensuales, pero nunca se habló más, con el paso del tiempo me di cuenta que no me iban a contratar y que había demasiados problemas administrativos y anomalías que impedían darme de alta. Entregué todos los documentos para mi contratación, y ni así las cosas.

“Las jornadas de trabajo fueron muy duras, hasta 18 horas diarias de lunes a viernes sin horario de comida, ni seguridad social, ni una sola prestación de nada. Creí en el proyecto y la necesidad es tan grande que pensé que las promesas se convertirían en realidades.

“El jefe con el que trabajé, el director de comunicación social del GPPAN, decía que ya pronto, pero pasaron 4 meses y medio. Dijo que si me daban mi plaza y me pagaban retroactivo, de ahí tendría que repartir mi sueldo para los compañeros que ganan menos y si mi plaza era de 12 mil pesos mensuales, tenia que dar 2 o 3 mil pesos a una compañera que ganaba menos. No se me hizo justo”, afirma.

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