A un año de la explosión en Torre de Pemex: familia atrapada en otro drama

El apoyo económico está retenido, luego de que Wendy Carbajal ganó la custodia de sus hijas a los padres de Irving Martínez

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27/01/2014 05:50 Claudia Solera

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de enero.- A un año de la explosión en la Torre de Pemex, las únicas indemnizaciones de los 37 fallecidos, que siguen sin llegar a manos de los familiares son la de Irving Martínez y su hija Dafne Sherlyn Martínez Carbajal, padre e hija fallecidos en la tragedia.

El apoyo económico está retenido en la Junta de Conciliación y Arbitraje debido a la disputa que mantuvieron los padres de Irving y abuelos de Dafne Sherlyn con Wendy Carbajal, quien perdió a su pareja e hija durante el colapso del edificio B2 de la petrolera mexicana.

Ni siquiera las cenizas de Irving y Dafne Sherlyn habían sido depositadas en los nichos de la capilla Las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, cuando Wendy ya había consultado al menos seis abogados y enfrentaba tres juicios, un par en juzgados de lo familiar y uno laboral en la Junta de Conciliación y Arbitraje. Además del via crucis burocrático, en lugar de recibir dinero, se quedó con una deuda de nueve mil por tres multas que le impuso el juez debido a su inasistencia a tres audiencias (que su entonces licenciado le sugirió faltar), sin sumar los honorarios de los abogados que todavía deberá solventar.

Mientras Wendy pasó once meses luchando en los juzgados por retener a sus dos hijas: Wendy, de cinco años, y Allison, de tres, única ancla para seguir luego de la irreparable pérdida; su vida  como la de sus hijas se transformó, no sólo por el luto, sino por la falta de dinero.

La pequeña Wendy se separó de sus maestras y amigos, porque el kínder particular al que asistía se volvió impagable para su mamá; así que las primeras semanas en la escuela de gobierno eran un sufrir y llorar antes de llegar a la puerta, hasta que su nueva maestra lograba consolarla.

También se mudaron de casa, pasaron sus pocos muebles a un cuartito de la delegación Iztacalco para compartir vivienda con su abuela materna.

Wendy Carbajal, de ser casi la mitad de su vida ama de casa y mamá de tiempo completo, ahora asiste a casas para limpiarlas y sacar unos 200 o 250 pesos por día o desde su hogar se dedica a hacer detallado de trabajos que le encargan de una imprenta cuando se lo solicitan, pero un trabajo estable de tiempo completo ni lo considera, pues las audiencias en los juzgados, reuniones con abogados y el cuidado de sus pequeñas hijas lo vuelven una opción descartada.

“Ha sido un año muy complicado y cansado por todo lo que he tenido que hacer”, dijo Wendy Carbajal a Excélsior.

Como si sacar el coraje para poder enfrentarse al recuerdo del féretro de su hija mayor y al del padre de sus tres niñas fuera insuficiente, también durante el mismo año tuvo que pelear con sus suegros la custodia de Allison y Wendy, la cual por fin ganó hace unas semanas y, con este logro, deberá obtener el recurso necesario para exigir a Pemex la reparación económica del daño.

A través de su cuenta oficial de Twitter, el 8 de febrero de 2013, Petróleos Mexicanos fue determinante y sentenció que en el caso de Dafne Sherlyn se “pagará en su totalidad de la indemnización a quien ejercía la patria potestad”. Lo mismo con la indemnización de Irving.

“Pemex esperaba ser notificado sobre quién iba a obtener la guardia y custodia de las niñas, para así otorgar el beneficio económico (indemnización), que es un pago único para ayudar a la viuda y a las menores por la tragedia ocurrida”, explicó Elizabeth García Hernández, representante legal de Wendy Carbajal.

La historia de la niña Dafne Sherlyn conmocionó a la sociedad, por ser la única menor entre las víctimas, la única que, obviamente, tampoco tenía algún contrato laboral que la protegiera contra una tragedia (de hecho, sólo la indemnización retenida en Conciliación y Arbitraje es la de Irving como empleado de Pemex, sobre la de Dafne aún no hay noticias) y porque ese 31 de enero, era la primera vez que visitaba el trabajo de Irving, para realizar una tarea sobre el trabajo de su papá.

Ese día Dafne llegó en la mañana a la Torre de Pemex de la mano de Irving, vestida con el pants de la primaria café y con franjas en beige, tenis rosas y peinada con una media cola trenzada de lado. Abrazaba a su papá por el cuello y recargando su mejilla con el rostro de él, voltearon hacia la mirilla del celular para sonreír a la que sería su última fotografía.

A las 12:25 horas, Irving llamó a Wendy, primero para darle una gran noticia: acababa de  firmar la planta en Pemex y luego para invitarla a tomar un café cuando saliera del trabajo, luego le pasó el teléfono para que se despidiera de Dafne Sherlyn.

“Me acuerdo que le dije que la quería mucho, que se cuidara y ella me dijo que estaba muy feliz”, recordó Wendy. Tres horas después de colgar el celular se suscitó la explosión en el área de pilotes del edificio de la Torre de Pemex.

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