Tres mil kilómetros de viaje radiactivo; la ruta del Cobalto-60

Excélsior recorrió la ruta del Cobalto-60 robado en Tizayuca; los campesinos que lo hallaron aspiraban a ganar con su venta cuatro pesos por kilo

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10/12/2013 06:50 Claudia Solera/ Enviada

HUEYPOXTLA, 10 de diciembre.— La unidad 262 del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) se desplazó ayer a las 11:15 de la mañana hacia la zona restringida en la que desde hace seis días apareció el Cobalto-60. Este vehículo será con el que, por fin, las autoridades retirarán el material radiactivo que ha causado pánico entre la población de este municipio mexiquense.

Y aunque se tenía previsto que el Cobalto-60 saliera ayer de este ejido y se transportara a un sitio seguro de confinamiento de residuos tóxicos, de acuerdo con elementos de la Policía Federal, la remoción continuará hoy por la mañana, porque una pieza del robot que estaba manipulando el material radiactivo se deshizo.

De hecho, ayer por la noche una camioneta de la Policía Federal Antibombas  introdujo sobre un remolque otro robot de seis ruedas para alejar el material que mantiene en alerta a la comunidad de Hueypoxtla.

Esta historia comenzó en Tijuana, cuando Valentín Escamilla arrancó la camioneta Volkswagen con la leyenda “Transportes Ortiz” para trasladar el Cobalto-60 de la Unidad de Radioterapia del IMSS del municipio fronterizo hacia un centro de desechos radiactivos en el Estado de México.

Sin embargo, cuatro días después de que el chofer inició su viaje, se estacionó en un acotamiento frente a la gasolinería de Tepojaco, en el municipio de Tizayuca, Hidalgo, para descansar y a partir de ese momento su cargamento se convirtió en noticia mundial.

Una de las mayores ironías en esta historia del material radiactivo robado es que cuando el chofer decidió apagar el camión para dormir sólo debía recorrer 19 kilómetros de los más de dos mil 800 kilómetros que incluía su ruta para llegar hasta el Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos, Cader en Maquixco, Estado de México.  

Aunque aquí, donde el chofer estacionó su vehículo parece ser una zona segura, porque a 300 metros hacia la izquierda y hacia la derecha de la gasolinería, por lo general, hay patrullas municipales estacionadas; don Guillermo Baeza, quien tiene su vulcanizadora prácticamente frente al lugar del delito, comentó a Excélsior que los robos contra los transportistas son muy comunes en esta área.

“Sí es una zona conflictiva, tiro por viaje asaltan a los conductores, porque la carga que aquí se mueve es muy cotizada: hay alrededor una fábrica de polietileno y una fábrica de leche”, aseguró Baeza.

Según las declaraciones que el propio chofer Valentín Escamilla hizo a la Procuraduría de Hidalgo fue que a la 1:30 de la madrugada del lunes 2 de diciembre, mientras estaba descansando  dos sujetos lo amagaron con armas de fuego y lo hicieron descender para llevarlo a un lote baldío.

Los trabajadores de la gasolinería de Tepojaco afirmaron que los delincuentes abandonaron al chofer Valentín Escamilla en el terreno baldío de enfrente después de amarrarlo de manos y pies con cinta canela y ya cuando por fin la víctima pudo desatarse se dirigió hacia ellos para pedir auxilio.

“Hasta donde yo tengo entendido se les auxilió en llamar a la policía”, dijo en empleado de la gasolinería.

La policía municipal de Tizayuca fue la primera autoridad en atender el llamado del chofer. De hecho, fue tal el susto del empleado que apoyó a dar aviso a las autoridades que al otro día simplemente ya no se presentó a trabajar.

Mientras los delincuentes se deshacían del material radiactivo a unos 40 kilómetros de Tepojaco,  en un ejido del municipio de Hueypoxtla, rodeado por 200 hectáreas de sembradío de maíz, se emitía una alerta en siete estados del país para dar con el paradero del camión con material radiactivo.

“Por ejemplo, nosotros tuvimos comunicación con las autoridades de Tizayuca, de Toluca”, dijo el alcalde de Hueypoxtla, Francisco Javier Santillán.

Por su parte, la Procuraduría General de la República iniciaba una averiguación previa y comenzaba la búsqueda del Cobalto-60 en todo el país en coordinación con la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas.

Algunos campesinos aseguraron que vieron algunas piezas regadas en el ejido desde el martes cuando estaban en labores, deshojando el maíz.

“Campesinos de aquí del lugar fueron a sus actividades cotidianas y es así como se encuentran las piezas y por curiosidad las arrastran a su domicilio. Fue el día miércoles alrededor del mediodía o una de la tarde, cuando al comandante municipal le informaron que unos vecinos llevaban arrastrando unas piezas”, contó el alcalde de Hueypoxtla.

Pero más que la curiosidad, a don Mauro Moya y a su familia los motivó la posible  venta de estos fierros como chatarra.

“Se paga un promedio de tres o cuatro pesos por kilo”, dijo Juan, el hijo de Mauro Moya.

Entonces la familia Moya con esa idea de conseguir un dinero extra se llevó una parte del material que venía con el Cobalto-60 a su casa en la calle 5 de Febrero, en la Colonia Juárez. Mismos fierros que continúan sobre una carretilla en su patio exterior

“Es lo que acarreamos, así como está”, explicó Juan al mostrar el material.

Por fortuna, personal médico después de evaluar a don Mauro Moya y a su familia descartó que estuvieran contaminados con radiación.

“Todos estamos bien, no hay ningún problema”, concluyó Juan.

Pero cuando se difundió que la radiactividad había aparecido en Hueypoxtla, la comunidad se alarmó.

“Quisiera que nos dijeran la verdad, si no habría necesidad de desalojar nuestro pueblo o ver si no tenemos peligro de muerte, porque ésa es nuestra preocupación”, comentó Fidel Santillán, delegado de la Colonia España, quien sigue manteniendo dudas al respecto.

El jueves por la tarde, la Policía Federal ya se había comunicado con el Hospital General de Pachuca para informar a las autoridades que trasladarían a seis detenidos, pues ellos no se presentaron por su propio pie.

“Por lo tanto estábamos preparados para recibirlos. Llegaron al servicio de urgencias y  posteriormente fueron hospitalizados”, dijo el doctor José Antonio Copca García, subsecretario de Prestación de Servicios de la Secretaría de Salud de Hidalgo.

El jueves a las ocho de la noche entraron por urgencias dos jóvenes de 16 y 25 años. Y ya el viernes como a las 3 de la madrugada ingresaron los otros cuatro detenidos de entre 22 y 28 años.

Los detenidos fueron evaluados por médicos internistas durante casi 24 horas, quienes descartaron hasta el momento que tuvieran rastros de radiación. Después cinco de los seis pacientes fueron arraigados por la PGR, por su supuesta participación en el robo del camión que transportaba el Cobalto-60.

Una vez que el Cobalto-60 se aleje de Hueypoxtla llega otra preocupación para los campesinos, cuál será el destino de las 200 hectáreas de maíz sembrado que ha estado expuesto al material radiactivo.

Hoy se cumplen seis días desde que a los campesinos se les prohibió la entrada al ejido, pues las autoridades federales cercaron la zona a un radio aproximado de 700 metros y por cada día sin trabajo también significa un día sin dinero.

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