David Korenfeld Federman, experto en agua con alma de cronista
El titular de Conagua es un entusiasta del futbol y corre con regularidad la maratón; hace años estuvo a punto de dedicarse a la narración y el análisis deportivos, pero se decidió por la administración pública hace tres lustros

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de noviembre.- A mediados de la década de los noventa, cuando estudiaba leyes en la Universidad Anáhuac, David Korenfeld Federman, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tuvo la disyuntiva de dedicarse a la crónica y el análisis deportivo o entrarle al servicio público.
Ya en la política (lleva 15 años dentro), a Korenfeld se le ocurrió meter un dedito para ver cómo estaba el agua y terminó mojado. Y se ha ido especializando tanto en asuntos relacionados con el agua, que no se ha querido secar y cada vez se empapa más sobre el tema.
Hace 70 días, desde el 15 de septiembre pasado, con la furia y el agua que provocaron el huracán Ingrid y la tormenta Manuel, a Korenfeld le tocó su prueba de fuego en el gobierno del presidente Peña Nieto. Fue quien muchas veces llevó la voz cantante para que la opinión pública pudiera comprender la catástrofe que enlutó a varios estados del país, pero particularmente a Guerrero.
En la familia de Korenfeld Federman no hay antecedentes de que alguien se haya dedicado a la crónica deportiva, pero tampoco a la política, por tradición, todos en su genealogía han sido empresarios.
Por años, el preciado anhelo del joven Korenfeld había sido comentar y analizar el beisbol, futbol, futbol americano, el basquetbol, todo el deporte.
Sus amigos y colaboradores saben que David Korenfeld es un apasionado de los deportes, principalmente del futbol. Su equipo favorito es el América. “Algún defecto debía tener”, dicen en broma quienes comparten con él el gusto por ese deporte y en serio quienes son partidarios de otros equipos.
Poco antes de ser presidente de la asociación de alumnos de la Facultad de Leyes de la Anáhuac, a mediados de los noventa, cuando a Korenfel Federman le estalló la vena de entrarle al servicio público, participó en una audición donde la televisión descubre potenciales talentos para cronistas deportivos.
Dicen que le fue bien, que tenía madera para estar frente al micrófono, pero por azares del destino la vida lo llevó a la política.
Cuentan que en el comienzo de su despertar político, Korenfeld y sus amigos eran severos críticos del gobierno, hasta que entre el grupo alguien dijo que siempre hablaban mal del gobierno, pero que no hacían nada al respecto y que así no iban a cambiar las cosas. Ése fue como un piquete en el amor propio del prospecto de abogado que terminó por impulsarlo hacia el servicio público, con inclinaciones hacia la política social; su idea era ayudar a los demás de forma organizada.
En la presidencia de la asociación de alumnos de la Facultad de Derecho de la Anáhuac, el actual director de Conagua fue acumulando experiencia para desde ahí lanzarse a la política pública.
En 1998, a los 25 años, arrancó su vida política como cuarto regidor suplente en el municipio de Huixquilucan, Estado de México, donde se avecindó, porque su biografía dice que nació en el Distrito Federal, en abril de hace 40 años.
La salida del regidor propietario, a Korenfeld le permitió tomar su lugar en el cabildo. Al término del periodo, en 2000, el abogado fue nombrado director de la Comisión para la Regularización del Suelo del Estado de México, cargo que tuvo hasta 2002.
Convivió con Peña Nieto
Desde esa comisión, Korenfeld emergió como precandidato, primero, y luego como candidato a la presidencia municipal de Huixquilucan, en poder entonces del panista Guillermo Espinoza Cruz. En 2003, Korenfeld recuperó para el PRI la alcaldía y hasta 2006 fue el alcalde de ese municipio mexiquense. En la recta final de su mandato, a Korenfeld le tocó convivir con el gobernador Enrique Peña Nieto, quien asumió el cargo en 2005 y con quien trabó una relación política y personal.
En Santiago Yancuitlalpan, uno de los pueblos tradicionales del municipio de Huixquilucan, todavía recuerdan con cariño a Korenfeld. Ahí, el funcionario federal se acercó mucho a la gente, según comentó alguna vez una señora de nombre Flor, que no se perdía ningún acto del entonces alcalde, porque era muy bueno, decía la señora.
Una de las razones por las que Korenfeld estuvo muy presente en el ánimo de los habitantes de ese pueblo, cercano a Interlomas, fue porque le costó mucho trabajo primero ser candidato y luego presidente municipal; fue una trayectoria de varios años, porque desde que en la universidad decidió que el servicio público sería su profesión, fue cuando tuvo claro que tenía ganas de llegar a la presidencia municipal.
A Korenfeld se le reconoce su trabajo en las zonas rurales y en las más pobres de Huixquilucan. Pero también en las partes más ricas y modernas de ese municipio.
Fue en su periodo como presidente municipal cuando Korenfeld subió mucho de peso. Pero ahora está en forma, bajó 77 kilos haciendo ejercicio y corriendo distancias largas, ya lleva varios maratones y unas 30 carreras de resistencia. Su marca personal en los 42 kilómetros 195 metros es de 4 horas y 41 minutos.
El titular de Conagua ha dicho que mientras avanza en una carrera le sirve porque puede ir poniendo en orden muchas de las ideas que trae en la cabeza; que esos minutos que pasa sobre una pista son los únicos que puede estar consigo mismo y que cuando cruza la meta después de un largo sufrimiento no deja de repetir que valió la pena terminar el recorrido, porque se puede dar cuenta de que una carrera pedestre es el único proceso de la vida donde a nadie se le regala un tramo recorrido, que todo lo avanzado es con base en un esfuerzo real, un esfuerzo propio.
A propósito de la fuerza de voluntad que ha tenido para bajar de peso, ha dicho que la época de alcalde estaba gordo porque le daban muy bien de comer en todas partes donde llegaba, cuando era alcalde, que comía muchas veces al día y en todas partes.
También ha reconocido que siempre fue una persona que tuvo kilos de más, pero que con el tiempo, cuando empezó a tener familia y responsabilidades, se dio cuenta de que tenía que modificar ciertas cosas que cuando era más joven no las tomaba en cuenta.
Cuando se le ha preguntado por qué escogió el tema del agua como una forma de hacer política, David Korenfeld menciona que es una de las materias que tiene aspectos sociales, políticos, geográficos, culturales, científicos, meteorológicos y de suerte también.
Dice que hay poca idea de cuántos fenómenos tienen interface para saber dónde va a llover y cómo va a llover. Según el funcionario federal, el hecho de que el tema del agua sea tan amplio ha hecho posible que se enriquezca todos los días aprendiendo de éste, porque tiene claro que el agua es una de las condiciones que más impiden el desarrollo de una nación o que más puede impedir la calidad de vida, por lo cual lo hace un tema apasionante.
Korenfeld es conocido por sus cercanos colaboradores como alguien al que no le gusta diferir las cosas, que le gusta tomar decisiones y no dejar para mañana las cosas. Le gusta, dicen, resolver, aunque sea una cosa, por ello casi no conoce de hacer pausas en tanto no resuelve en lo que está.
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