Se atora reforma política por tres temas
Se mantienen 16 asuntos en la agenda de la iniciativa. Senadores difieren sobre reporte de gasto, operación de tribunales y autonomía de DF

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de noviembre.- Aunque el grupo de senadores que negocia la reforma política-electoral metió el acelerador para que este jueves concluya el proceso legislativo, la carencia de definición en torno a la forma en que operarán los tribunales electorales estatales, el desarrollo del sistema del reporte de gastos de los partidos políticos y la exigencia perredista de definir la reforma al Distrito Federal frustró el plan.
Ayer, los senadores del PRI, PAN y PRD sostuvieron largas horas de discusión privada para superar las diferencias que tienen en los detalles de la redacción del dictamen que pasarán esta misma semana a las comisiones unidas de trabajo, pero hasta el momento el envío no habían concluido para que los presidentes de las comisiones respectivas convocaran a sesión.
De acuerdo con los senadores consultados anoche por Excélsior, los perredistas pusieron sobre la mesa su exigencia de que se avance de manera sustancial en la definición de la reforma política del Distrito Federal, que fue incluida en el paquete y que tiene el ofrecimiento del PRI y del PAN para concretarla para que se convierta en una ciudad capital, sede de los Poderes de la Unión.
También informaron que se analizaron las alternativas de la llamada chequera única, como son el sistema de contabilidad homogéneo, único para todos los partidos; el seguimiento en tiempo real de los gastos realizados por los partidos, tanto en la contratación de publicidad como de espectaculares, de promotores del voto y todos los servicios que requieran para la campaña; así como la aplicación de una auditoría casi inmediata, para que el nuevo Instituto Nacional Electoral o Instituto Nacional de Elecciones detecte de inmediato cualquier irregularidad.
Por la tarde, la presidenta de la Comisión de Gobernación, Cristina Díaz, explicó que la definición del modelo del nuevo Instituto es que los órganos locales serán parte de él; estarán encargados de las elecciones de su entidad, pero siempre con la supervisión del Instituto Nacional.
Se tiene que revisar, se está haciendo de manera cuidadosa y escrupulosa, es el tema de la reorganización jurisdiccional, o sea los famosos tribunales locales. Hay quienes dicen que no deben de existir porque ya no hay materia para ellos y entonces habría que ampliar las salas regionales porque tocaría como primera instancia las salas regionales y después el tribunal federal o tribunal nacional o dejamos también parte de lo que está organizado en el Tribunal”, dijo.
La legisladora federal recordó que “se tiene que ser cuidadoso en los transitorios, porque hay que cuidar legalmente la transición electoral para no avasallar el federalismo, para no pasar por encima del ámbito federal y no rebasar derechos adquiridos de gente que trabaja en los institutos electorales o en los tribunales”.
Por su parte, los senadores consultados anoche explicaron que una vez concluidos los acuerdos del nuevo modelo electoral que tendrá el país a partir del próximo año, consideran que será más rápido concretar los acuerdos sobre el resto de los temas que se analizan, pues prácticamente todos ya están listos, pero necesitan precisar redacciones.
Hasta anoche, se mantenían 16 temas en la agenda de la reforma político-electoral; además del INE, sus nuevas atribuciones, el destino de los tribunales electorales estatales, está la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto para que 50% de las candidaturas, con suplencias, tanto al Senado como a la Cámara de Diputados esté ocupada por mujeres; aumentar el umbral de votos mínimos que requiere un partido político para conservar su registro, que hasta anoche era del tres por ciento.
Además, la reducción de los tiempos de calificación de la elección, junto con el tiempo de transición, para que la toma de posesión presidencial ya no sea el 1 de diciembre; los mínimos del nuevo parámetro de los delitos electorales; el gobierno de coalición opcional; la reelección consecutiva de diputados y senadores.
En la lista también está la eliminación del financiamiento privado a los partidos políticos, en el que anoche insistía el PRD en desaparecer, pero el PAN mantenía su argumento de que el financiamiento exclusivamente público beneficiará al PRI; de los utilitarios de plástico; reducción de topes de gastos de campaña; nulidad de las elecciones por rebase de topes de campaña; regulación de encuestas; urnas electrónicas y autonomía de la PGR.
Cocinan la séptima
Después de seis reformas electorales, esta vez el plan de cambio del PRI, PAN y PRD regresa a México a un esquema de reglas electorales similar al que vivió hace 36 años, cuando nació la Comisión Federal Electoral que en 1990 se convirtió en Instituto Federal Electoral y que este año se transformará en Instituto Nacional Electoral o Instituto Nacional de Elecciones (INE).
Y es que los senadores, líderes nacionales y negociadores en el Consejo Rector del Pacto por México del PRI, PAN y PRD acordaron la desaparición del Instituto Federal Electoral (IFE), para ser sustituido por el INE y terminar con el actual modelo electoral federalizado, al eliminar la autonomía de los institutos electorales y supeditarlos al nuevo Instituto Nacional.
Con base en una revisión de la historia del sistema electoral de México, parte de ella compilada por la Comisión de Gobernación del Senado, que preside Cristina Díaz; otra difundida por el Instituto Federal Electoral y por diversos estudios de la Cámara de Diputados, se observa que el esquema que se propone se parece al primero que tuvo México para abrir paso a la pluralidad política y a la competencia electoral.
Desde 1918, México ha contado con nueve leyes que regulan la competencia electoral. Sin embargo, fue en 1977, a propuesta del entonces secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, que se reformó la Constitución para hacer realidad la primera reforma política que permitió sacar de la clandestinidad a los movimientos de izquierda e incentivarlos a transformarse en partidos.
Fue entonces cuando se creó la figura de diputado de representación proporcional o plurinominal, para garantizar que los líderes de izquierda tuvieran un lugar en la Cámara de Diputados.
Cambios de gran calado
Esa reforma, de acuerdo con los archivos del Congreso, creó la Comisión Federal Electoral, como el órgano supremo de cobertura nacional; es decir, organizaba absolutamente todas las elecciones; se auxiliaba para ello de las Comisiones Locales Estatales, que tenían la obligación de intervenir en la preparación, desarrollo y vigilancia del proceso electoral en las entidades federativas; los Comités Distritales Electorales; el Registro Nacional de Electores y las Mesas Directivas de Casillas.
Ese esquema vivió hasta 1990, cuando la reforma de ese año ordenó la desaparición de la Comisión Federal Electoral y creó el Instituto Federal Electoral (IFE), en ese entonces sujeto a la Secretaría de Gobernación.
En la reforma de 1993-1994 se crearon los consejeros del IFE, y se permitió que el Instituto decidiera algunos nombramientos, pero fue hasta 1996 se reconoce la autonomía plena del IFE y llegan a él los hombres y mujeres encabezados por José Woldenberg, que hicieron historia por sus entonces decisiones inéditas que permitieron el reconocimiento del triunfo electoral de los partidos políticos distintos al PRI.
La reforma más reciente es de 2007, cuando se renovó al Consejo General, se prohibió la propaganda privada, se castigó la propaganda negra, se otorgó al IFE facultades de sanción a medios de comunicación y televisoras, amén de que concentró la distribución de los tiempos de radio y televisión a escala nacional.
Ahora, los senadores construyen un esquema que reúne elementos de los modelos más recientes, pero tiene coincidencia con el que operó entre 1977 y 1990; antes de la competencia democrática que caracteriza al México de hoy.
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