Molesta a 56% espionaje de Estados Unidos

72% no le cree a Obama cuando dice que no autorizó vigilar comunicaciones; 55% rechaza medidas drásticas contra EU por intervención cibernética

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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de octubre.- Molesta, aunque no contundentemente, el presunto espionaje de Estados Unidos a las comunicaciones privadas de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. La reacción del gobierno mexicano se juzga débil y se cree que debería ser más enérgica, aunque sin llegar a medidas como la cancelación de visitas oficiales del Presidente mexicano o el retiro del embajador en Washington. Se piensa que el presidente Barack Obama autorizó esas acciones de inteligencia y se descarta que las autoridades estadunidenses vayan a hacer la investigación que ofrecieron sobre el caso, según se observa en la última encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior.  

Se expresa inconformidad, sin ser demasiado extendida, al saberse del presunto espionaje de EU a conversaciones telefónicas y correos electrónicos de Felipe Calderón cuando era Presidente y de Enrique Peña Nieto cuando era candidato presidencial. 56% muestra molestia por este caso, pero a 40% no le genera contrariedad (gr. 1). La mayoría cree ciertas las acusaciones (74%) (gr. 2) y no se sorprende de que estas intervenciones ilegales de comunicaciones hayan ocurrido (66%).

Se percibe principalmente nula respuesta del gobierno de México ante este presunto caso de espionaje estadunidense (no ha hecho nada, 60%) (gr. 3). Al informar a los entrevistados que la Cancillería mexicana ha exigido una aclaración y una investigación de fondo al respecto, la opinión pública siente que esa reacción ha sido débil (61%) e insuficiente (70%) (gr. 4).

Si bien se quiere una posición más enérgica de parte de México (69%), no se percibe que la mayoría de la población desee acciones drásticas para manifestar su inconformidad. Así, aunque alrededor de 80% está de acuerdo con que se eleve una queja más severa ante Estados Unidos y se proteste ante organismos internacionales, no hay consenso con adoptar una medida como la de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, quien suspendió su viaje oficial a Estados Unidos. En efecto, 55% rechaza la idea de cancelar visitas oficiales del Presidente mexicano hasta que se aclare el caso. Sólo 45% vería bien esta opción. Una decisión más extrema como el retiro del embajador mexicano en Wa-

shington es ampliamente rechazada (77%) (gr. 5). 

El escepticismo impera en torno a la supuesta investigación a fondo que realizará el gobierno de Estados Unidos para aclarar estas acusaciones de espionaje en México; 65% piensa que no hará ninguna investigación; 72% no le cree al presidente Obama cuando dice que él no ha autorizado ninguna acción de espionaje contra el gobierno mexicano (gr. 6).

Entre la opinión pública, el espionaje entre países mediante la intervención de conversaciones telefónicas y correos electrónicos no se acepta ni aun por razones de seguridad. Para 73% son actos injustificables y sólo 20% los aprueba si sirven para garantizar la seguridad ciudadana (gr. 7). Sólo el fantasma del terrorismo eleva la tolerancia a este tipo de espionaje, pero aun así la mayoría lo rechaza.  Si bien 42% justifica, aunque sea en parte, que el gobierno estadunidense de Barack Obama espíe para detectar amenazas terroristas,  56% no lo acepta ni en ese caso.

Pese al rechazo al espionaje contra gobiernos, el proceder del ex empleado de la CIA, Edward Snowden, divide opiniones entre la opinión pública mexicana: mientras para 48% está mal lo que ha hecho, pues usó información confidencial y traicionó al gobierno que lo contrató, para 45% está bien su actuar, ya que así denunció violaciones a la privacidad de las personas.

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