Escepticismo en seguridad, dudan de avance según encuesta

Comparado con el año pasado, 43% cree que la situación ha empeorado; 43% considera que han aumentado los secuestros y 56%, las extorsiones

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CIUDAD DE MÉXICO, 21 de octubre.- Contrario a las estimaciones oficiales presentadas recientemente, la opinión pública nacional todavía se muestra escéptica sobre los avances en seguridad pública y el abatimiento del índice de homicidios relacionados con el crimen organizado.  Los cuerpos policiacos, en especial los locales, aún no generan confianza suficiente entre la población y pocas esperanzas se depositan en los procesos de certificación, según se concluye de la última encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior.

La opinión pública todavía no coincide mayoritariamente con la idea de que está bajando la incidencia de homicidios vinculados con la delincuencia organizada. Sin embargo, ya es similar la proporción de quienes creen que sí ha disminuido y la de quienes piensan que ha aumentado. De hecho, lo anterior contrasta con la impresión dominante en torno a los secuestros y, sobre todo, a las extorsiones, delitos que se cree han crecido (gráfico 1).

Aunque para un sector ya no hay tantos homicidios como antes, aún impera la percepción de que la situación de la seguridad ha empeorado; 43% piensa así, contra sólo 27% que sostiene que ha mejorado en el último año (gráfico 2). 

Sobre las entidades que han sido azotadas en los últimos años por la violencia del crimen organizado, al evaluar casos como los de Nuevo León y Baja California ya no domina a nivel nacional la creencia de que las cosas van peor ahí. En cambio, en torno a estados que han registrado mayor violencia en meses recientes, generalmente hay inclinación a pensar que la situación se ha agravado, como en Michoacán y Guerrero (gráfico 3).

Aunque todavía la población se muestra poco convencida de los resultados de la lucha contra el crimen organizado, sí se tiende a percibir un cambio en la estrategia, respecto a la seguida en el gobierno de Felipe Calderón; 47% cree que sí es diferente, principalmente porque ya no se observan tantos crímenes y porque se cree que se evitan enfrentamientos (gráficos 4 y 5).

Al presidente Enrique Peña Nieto tiende a vérsele poca voluntad para impulsar una mayor profesionalización y mejores salarios para los policías, así como para lograr una coordinación más efectiva entre los cuerpos de seguridad. El renglón de los ingresos de los agentes es donde se le ve menor empeño en promedio.

Se cree que falta bastante para culminar el proceso de certificación a través de controles de confianza, uno de los elementos centrales de la política de seguridad seguida en los últimos años. Se piensa que esa certificación en la Policía Federal está a medias o con poco avance, mientras que está aún más atrasada en las policías estatales y municipales (gráfico 6).

Pese a la aplicación de controles de confianza, la población está aún lejos de fiarse de los cuerpos policiacos. Alrededor de la mitad siente menos confianza en las policías estatales y municipales que hace tres años. En el caso de la Policía Federal, el panorama mejora, aunque todavía con opiniones bastante divididas: 40% siente más confianza, pero 36% afirma que menos.

La gente no siente que los exámenes y controles de confianza estén sirviendo de mucho para dar mayor seguridad y garantizar que los policías no estén involucrados en actividades criminales. A diferencia del sentimiento de seguridad que provoca ver un soldado (56%), hay  sensación de temor en la gente cuando se topa con un policía federal (51%) o municipal (53%).

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