Los de pase automático con menos rendimiento que los que hacen examen

Según el análisis, 13.5 % de los graduados en esa casa de estudios no terminó el bachillerato en tres años, a diferencia de sólo 5.7 % de los que concursaron

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19/05/2013 03:31 Lilian Hernández

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de mayo.- Alumnos egresados de las nueve preparatorias y los cinco planteles del CCH de la UNAM y que tienen pase automático a licenciatura tuvieron más deficiencias académicas durante su bachillerato, en comparación con los que ingresaron a la carrera por examen de admisión y que provienen de planteles de la SEP como el Colegio de Bachilleres.

Aunque en ambos casos, 74 por ciento de los estudiantes terminó ese nivel educativo en tres años, resalta que más del doble de los alumnos del bachillerato de la Universidad Nacional terminó en más de cuatro años, por haber reprobado materias en relación con los que entraron por concurso para estudiar una de las carreras profesionales que ofrece esta institución.

El más reciente Perfil de estudiantes asignados a licenciatura de la UNAM, elaborado por la misma institución, y que muestra el nivel académico de los que ingresan por pase reglamentado y los que presentan examen de admisión, indica que 13.5 por ciento de los graduados de la misma casa de estudios no terminó el bachillerato en tres años por haber reprobado materias, a diferencia de sólo 5.7 por ciento de los que concursaron por un lugar para licenciatura.

Tendencia que se ha mantenido en los últimos cuatro ciclos escolares, ya que en 2008-2009, 15 por ciento de los alumnos de bachillerato de la universidad egresó en cuatro o más años, mientras que cinco por ciento de los que hicieron examen de admisión terminó en más de tres años.

Aunado a ello, 81.8 por ciento de los jóvenes que concursaron fueron alumnos regulares en el bachillerato, ya que aprobaron todas sus materias en tiempo y en forma, cifra que baja a 53.2 por ciento en los graduados de prepas y planteles del CCH, es decir que casi la mitad (46.8%) de los egresados de las escuelas de la UNAM volvió a cursar materias, mientras que sólo 18.2 por ciento de los que ingresaron a licenciatura por concurso repitió materias.

Los datos que obtiene la UNAM sobre los alumnos que ingresan a las más de 100 carreras revelan que el triple de los alumnos que gozaron del pase reglamentado repitió tres o más materias que los que ingresaron por examen de admisión.

Aunque el grueso de los egresados del bachillerato de la UNAM se graduó con un promedio de 8 a 8.5, quienes hicieron examen de admisión tienen una calificación de excelencia, ya que tuvieron un promedio de 9.6 a 10 en bachillerato.  Mientras los del pase apenas suman dos por ciento con ese promedio, 5.7 de los del concurso obtuvieron ese rango de calificación.

De hecho, menos de 10 por ciento de los que ingresaron a licenciatura por pase reglamentado alcanzó un promedio de 9.1 a 9.5, en tanto que 12.8 de los aspirantes que ingresaron por concurso terminaron el bachillerato con esa calificación.

Pero el bajo rendimiento académico de los que tienen pase, comparado con los que ingresan por concurso, no sólo se percibe en el promedio, sino que además tuvieron que presentar más exámenes extraordinarios.

Los datos estadísticos muestran que 61.6 por ciento de los estudiantes de bachillerato de la universidad presentó exámenes extraordinarios, en tanto que sólo 44 por ciento de los que provienen de otros planteles tuvo que recurrir a ello.

Mientras 13.9 por ciento de los que obtuvieron pase automático presentaron más de siete extraordinarios durante los tres años del bachillerato, 5.9 por ciento de los de ingreso por concurso enfrentó esa situación.

Incluso, 16.8 por ciento de los graduados de la universidad presentó entre cuatro y seis extraordinarios cifra que baja a 9.4 por ciento de los que ingresaron de otras escuelas.

Piden considerar lenguas indígenas en evaluación

La red nacional Incidencia Civil en la Educación (ICE) exhortó al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) a que considere el contexto en el que cada docente realiza su labor educativa, y cómo afecta el proceso de formación y la calidad de la educación, en lugar de aplicar pruebas estandarizadas.

Carlos González, asesor educativo y fundador de ICE, señaló que la última reforma educativa, que entró en vigor el pasado 26 de febrero, es positiva porque el gobierno federal retoma otra vez la responsabilidad de la educación.

Sin embargo, González aseguró que eso no significa omitir que la actual reforma es más una modificación administrativa que educativa, por lo que tiene implicaciones laborales que representan múltiples desafíos en los procesos de evaluación.

Consideró que no se debe medir con el mismo instrumento a los profesores de las comunidades indígenas que a los de zonas urbanas o rurales.

Explicó que mientras en una comunidad indígena se hablan hasta cinco lenguas distintas en un salón de clases, lo que dificulta la comunicación entre personal docente y alumnado, en las zonas urbanas se cuenta con un entorno cultural que permite un mayor avance en los programas educativos, lo que a su vez impacta en la calidad y en los procesos de evaluación.

Por ello, Incidencia Civil en la Educación solicita al INEE que los procesos de evaluación sean contextualizados, que no sólo se debe evaluar a los docentes, ya que ellos son el último eslabón de la cadena del sistema educativo.

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