Planean cambio radical en contra de las adicciones

El titular de la Conadic llama a trabajar en las comunidades, no desde los escritorios; buscan que hospitales públicos atiendan a estos enfermos

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CIUDAD DE MÉXICO, 15 de mayo.- Consciente de que el sistema nacional de salud ha desatendido durante años a las personas adictas, Fernando Cano Valle, comisionado nacional contra las adicciones, reconoció que es necesario dar un golpe de timón en la estrategia y abrirles de par en par la puerta de la salud pública para que se atiendan en instituciones de asistencia médica.

“El sistema debe recoger esa necesidad de salud pública y debe de plantear las estrategias y bases para el tratamiento, han sido años de olvido y de abandono; los ejercicios no han sido suficientes y es necesario fortalecerlos. Sin duda alguna se requiere de un rediseño y de un replanteamiento de los objetivos porque no es razonable que una persona con adicción en un centro en un estado del norte sea atendida con un esquema, en el Distrito Federal con otro, y en el sur del país con otro, necesitamos estandarizar y establecer un solo modelo de atención”, expuso.

Planteó que durante el sexenio pasado se dio una explosión de construcción de centros de atención primaria Nueva Vida (se pusieron en operación 334 centros en todo el país), en los que se tiene que asegurar primero que haya recursos humanos capacitados porque muchos de ellos se encuentran “semivacíos”.

“Hay que aprovechar esa infraestructura e integrarnos en un sólo frente en el primer nivel asistencial, a los hospitales de referencia, los hospitales generales y los de alta especialidad la ley debe llevarlos a que tengan unidades de atención a las adicciones que en este momento no existen o existen por excepción. Hoy no hay hospitales o unidades médicas que atiendan a personas con adicciones, tenemos centros”, dijo.

En entrevista con Excélsior el titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), explicó que la necesidad de conjugar la asistencia médica a las personas con adicciones radica en que éstas generalmente ya tienen otra serie de enfermedades.

“Si la persona adicta es de la tercera edad, es hipertenso, o es diabético o es cardiópata o tiene una enfermedad además de su adicción. Las adicciones se vinculan con diabetes, con hipertensión arterial, con enfermedades del corazón y cerebrovasculares”, ejemplificó.

Para el comisionado, la estrategia debe incluir además los componentes de educación y prevención si se toma en cuenta que todavía entre 85 y 90 por ciento de los mexicanos no han tenido contacto con ninguna droga.

“Necesitamos revisar los textos desde el kinder, primaria, secundaria y bachillerato para que a lo largo, en una enseñanza horizontal, podamos dar contenidos sobre las adicciones y por supuesto tenemos que ir a las comunidades, no es desde los escritorios en donde se maneja esto, hay que trabajar en la comunidad, es necesario establecer que los hospitales abran unidades”, insistió.

Agregó que se debe involucrar a los siquiatras porque si bien se tienen excelentes programas de salud mental, se mantienen divorciados de las adicciones.

“Vamos a utilizarlos en la atención de las personas, pero no sólo a ellos, los médicos, las enfermas, las trabajadoras sociales tienen que entender que  la persona adicta no es aquel que señalan con el dedo como un mariguano, sino un enfermo que necesita atención”, destacó.

En este contexto, manifestó que es momento de que las personas adictas salgan del paradigma del delito, la violencia y lo criminal con el que han sido marcadas.

“La persona adicta es una persona enferma y la salud pública, los programas nacionales de salud tienen que incorporarlas y esto es algo que ha faltado lamentablemente, el sistema nacional de salud se ha desentendido en años anteriores de las personas con adicciones.”

Y los programas, dijo el comisionado, deben incursionar desde los reclusorios donde calificó el panorama como “patético”, pues entre 70 y 90 por ciento de las personas en reclusión son adictas porque quien ingresa sin haber tomado una droga, tiene contacto con todas y quien sólo fumaba mariguana a los días o semanas usa otras drogas.

“Los médicos que atienden a las personas en los reclusorios tienen que entender que son enfermos que están sancionados y están purgando una condena.”

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