Huérfanos, 1.8 millones de niños mexicanos

En México falta información sobre cuántos niños nacen y crecen en las calles y cuántos viven en instituciones de gobierno

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La organización internacional advierte que en México no hay un panorama claro sobre la orfandad.
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En los Hogares Infantiles San Martín de Porres y Juan XXIII, AC, tres religiosas atienden a más de 70 niños, niñas y jóvenes huérfanos o abandonados.
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A los internos se les proporciona alimentación y vestido, se les enseña a cocinar y se les lleva a la escuela.
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1 mill ón 800 mil huérfanos habría en la República mexicana.
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19mil 174 menores están en casas hogar, de acuerdo con el INEGI .
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Fotos: Cadenatres
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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de abril.- México no tiene cifras exactas del número de menores de edad en situación de orfandad, afirman organismos internacionales.

De acuerdo con datos proporcionados por Aldeas Infantiles SOS, en nuestro país habría más de un millón 800 mil niños, niñas y jóvenes sin madre, padre o sin ambos progenitores.

Así lo sustenta el documento Estatus de la infancia. México: Análisis de la situación de los derechos de los niños y niñas privados del cuidado parental o en riesgo de perderlo, editado por este organismo internacional, que enfatiza que no existe un panorama específico sobre la orfandad en nuestra nación debido a que no hay datos en torno a los infantes que nacen y crecen en las calles y a los que han quedado huérfanos por conflictos armados.

Cabe señalar que el último Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI registra sólo 19 mil 174 menores de edad huérfanos internados en casas hogar.

Por lo anterior, desde hace varios años el Comité de los Derechos del Niño de la ONU ha emitido al Estado mexicano recomendaciones, entre las cuales señala la falta de información sobre el número de niños y niñas que han sido separados de sus padres y que viven en instituciones de gobierno, del sector social y privado, así como de las condiciones en las que se encuentran y su situación legal.

Actualmente, de acuerdo con cifras del INEGI, oficialmente hay registrados 682 orfanatos, casas hogar para menores o casas cuna.

Y la mayoría de estas instituciones subsisten gracias al apoyo de benefactores, porque no cuentan con asistencia gubernamental.

Así lo platica a Excélsior la directora general de los Hogares Infantiles San Martín de Porres y Juan XXIII, AC, sor Inés de María P. Díaz, quien señala que en este Día del Niño se debe hacer conciencia de que un infante en situación de orfandad tiene las mismas o incluso más necesidades que cualquier niño que se desarrolla en un ámbito familiar.

“En nuestras casas tenemos muchas necesidades y las resolvemos con los donativos que nos da la sociedad. No tenemos otra fuente de ingreso, somos tres religiosas que atendemos a niños desde recién nacidos hasta incluso mayores de 18 años, si tienen alguna discapacidad”, señaló.

Estos dos hogares infantiles, que están ubicados en el poblado de San Diego Texcoco, Estado de México, actualmente atienden a más de 70 niños, niñas y jóvenes de diferentes edades, que han llegado no sólo porque sus padres murieron, sino porque han sido abusados sexualmente o maltratados y abandonados por sus propios progenitores.

“No le puedo detallar los casos que tenemos porque hay que proteger la identidad de los menores, pero sí le puedo decir que muchos de mis chiquitos necesitan atención sicológica, médica o incluso atención especializada, como la neurológica, porque llegan aquí muy afectados y lastimados, incluso hay casos donde han sido concebidos y traídos al mundo consumiendo drogas”, explica la religiosa.

Otra característica que tienen estos orfanatos es que si llegan hermanos huérfanos no los separan, con la finalidad de que no tengan mayores afectaciones emocionales, después de haber sido separados de sus padres.

Esta situación la vivió en carne propia la madre sor Inés de María.

“Yo llegué a esta casa hogar cuando tenía diez años, llegué con mis siete hermanitos, la más pequeña tenía nueve meses de nacida. Las hermanas dominicas no nos separaron, nos dieron estudio. Mis hermanos crecieron y formaron sus familias. Yo estudié en la Universidad Pontificia de la Ciudad de México, estudié sicología y me consagré a Dios para cuidar a estos 70 hijos que hoy tengo.

“Le digo algo para que me entienda: cuando yo quedé huérfana sentí que se me acababa el mundo, y es por eso que mantenemos juntos a los hermanitos, para no desmembrarles más su corazón ya lastimado por el abandono”, rememoró Mamá Iné, como la llaman los niños de su orfanato.

En los hogares infantiles San Martín de Porres y Juan XXIII se prepara a todos los internos para que se reintegren a la sociedad. Se les da toda la manutención que necesitan, además de que se les lleva a la escuela, con el objetivo de que todos lleguen a estudiar una carrera y se conviertan en mujeres y hombres productivos para el país.

“Invitamos a todas las personas a que nos vengan a visitar, que conozcan a los niños. Ellos necesitan fraternidad y afectividad. También necesitan alimentación. Si pueden ayudarnos, que nos manden despensas con todo tipo de alimentos, principalmente leche. Artículos de higiene personal y todo lo que cualquier niño necesita para desarrollarse de manera integral. Aceptamos todo tipo de donativos, y los monetarios son deducibles de impuestos”, explica la hermana dominica del Santísimo Rosario.

Como uno de los principales benefactores de estos hogares, el doctor Yoshio Hikotaro Tomita Cruz señala que “en el amor la fe sin hechos no tiene gran poder” y es por lo que hace un llamado a la ciudadanía a sumarse a la causa de apoyar a los niños en orfandad.

“Hoy que estamos celebrando el Día del Niño, festejemos también a los que se han quedado sin el amor de sus padres, pero no sólo este día, sino todo el año, porque aquí se necesitan más médicos especialistas, enfermeras, sicólogos, maestros que regalen sus conocimientos para mantener sanos en cuerpo y alma a todos los pequeños”, precisa el también especialista en nutrición clínica.

El doctor Tomita Cruz hace énfasis en que los infantes internados se enferman como cualquier niño, pero con más frecuencia debido a las carencias que tienen y que pueden ser subsanadas con donativos.

“Si observamos todo el predio de esta casa hogar, pues tiene piso de tierra. Necesitamos ponerle pasto o pavimentarlo, porque los niños se enferman con mucha frecuencia de los ojos, tienen infecciones en el estómago y en la garganta porque juegan en la tierra y éstas no son las mejores condiciones para su crecimiento”, puntualiza el especialista.

Con la finalidad de mostrar que los niños están bien cuidados y que todos los donativos son utilizados para su desarrollo, estos hogares infantiles abren sus puertas a la gente, sobre todo porque también reciben donativos de “tiempo y habilidades”.

Al respecto habla sor Diana de Jesús Alcántara: “Si la gente no tiene dinero para donar, pues les pedimos que vengan y les lean un cuento a los niños. Necesitamos maestros para regularizarlos, ya que no todos van bien en la escuela. Pueden traer algún juguete para entretenerlos. O regalarnos su tiempo y lo que saben hacer; por ejemplo, venir a cortarles el cabello”.

La hermana Diana señala que además de darles una formación cristiana, a los niños y niñas se les enseña a realizar todas las labores del hogar, incluso a cocinar, pensando en que algún día se irán a formar una familia fuera del orfanato.

“Es por esto que necesitamos la ayuda de la gente, que venga y conozca a los pequeños, no sólo en este Día del Niño, sino todos los días. Mire, cuando han venido personas por primera vez a traernos donativos, se van muy contentas y nos dicen: que ellos se van en deuda con nuestros niños huérfanos, porque con su alegría se llevan mucho más de lo que donaron”, enfatizó sor Diana de Jesús.

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