Activistas de #132, en toma de Ciudad Universitaria

Dicen proteger de un posible desalojo a quienes ocupan la Torre de Rectoría

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CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.-  Los jóvenes que instalaron el plantón junto a la Torre de Rectoría no son estudiantes de ninguna facultad de Ciudad Universitaria, son activistas del grupo Acampada Revolución que surgió hace un año como parte del Movimiento #YoSoy132.

Entre ellos sobresale Aarón, un joven que se identificó como egresado de Ingeniería Mecánica Eléctrica de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, con número de cuenta 3051614901, quien desde el pasado miércoles convocó a los jóvenes a traer casas de campaña para hacer un cerco de seguridad ante la posible entrada de las fuerzas federales.

Después de la asamblea que se realizó el pasado miércoles en el auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, donde se acordó hacer el plantón indefinido, Aarón hizo el llamado a traer cobijas, casas de campaña e incluso cables para intentar colgarse de la energía eléctrica de un poste que está junto a la parada del Pumabús, frente al edificio de gobierno de la Universidad Nacional.

Pese a que el exhorto tuvo poco eco, él junto con otros jóvenes se instaló en la explanada, destacando una carpa que tiene colgada una manta con el sello de Acampada Revolución.

Aarón ha participado en las manifestaciones que surgieron a la par del movimiento #YoSoy132 y desde entonces se instaló en el Monumento a la Revolución bajo el nombre de Acampada Revolución, donde el 1 de diciembre iniciaron sus movilizaciones contra la toma de protesta del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto.

También ha sido activista en el paro de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), junto con Juan Uriel Sandoval Díaz, el estudiante que perdió el ojo durante las protestas el 1 de diciembre de 2012.

Buscan adeptos

Ahora, ambos apoyan la toma del edificio de la Universidad Nacional y se han dedicado a buscar adeptos, bajo el argumento de que la Policía Federal está a punto de ingresar a Ciudad Universitaria, violando la autonomía de esa institución.

Ante la llegada de estudiantes de diferentes facultades que se acercan a preguntar por qué tomaron las instalaciones, Aarón ha tomado un papel de vocero de su grupo activista, diciendo que las autoridades sólo buscan acallar a quienes defienden la educación pública y gratuita, pero que no lo permitirán.

El plantón, dijo, se instaló para evitar que “los compañeros” que se encuentran en el vestíbulo de Rectoría sean de-salojados y agredidos por las fuerzas federales, por lo que advirtió que permanecerán ahí como muestra de solidaridad.

Y aunque algunos alumnos universitarios se han confrontado con ese joven, él insiste en que la toma del edificio tiene una causa justa y deben apoyarlos para que sean las autoridades universitarias las que resuelvan el conflicto, a pesar de que tampoco ha propuesta una alternativa.

Orígenes

La manta que identifica al grupo de activistas en paros y movilizaciones anteriores empezó en 2012 en un plantón en el Monumento a la Revolución, días antes de las elecciones del 1 de julio de 2012, invitando a simpatizantes a unirse contra algún fraude electoral.

Su permanencia en ese monumento se prolongó hasta principios de 2013 y el día de la toma de protesta de Peña Nieto, integrantes de Acampada Revolución también participaron en las movilizaciones y desmanes en el Centro Histórico y ahora se instalaron en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Nuestras demandas van más allá”

Los jóvenes que tomaron la Torre de Rectoría dejaron ver que ese acto ilegal va más allá de la oposición a la reforma educativa en los planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y de la expulsión de los estudiantes del plantel Naucalpan.

En un pronunciamiento, afirmaron que esta protesta es en contra de la criminalización estudiantil e incluso afirmaron que se unen a las movilizaciones de los maestros en Guerrero y Michoacán.

“Nuestras demandas son justas y no sólo radican en las exposiciones de los compañeros del CCH Naucalpan, van más allá. Nos estamos pronunciando en defensa de la educación pública y gratuita, en defensa de nuestros derechos como universitarios a participar en la toma de decisiones de nuestra universidad, en contra de la criminalización del movimiento estudiantil y la protesta social, el apoyo total a los maestros de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, a las normales rurales y a las comunidades indígenas y al esclarecimiento de los desaparecidos y presos políticos”, aseguró uno de los jóvenes encapuchados que desde hace nueve días tomaron el edificio de la UNAM.

Sin permitir preguntas de la prensa, sólo dio lectura a un posicionamiento, en el que agradeció la solidaridad de otros jóvenes que dicen ser estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, quienes “nos han arropado y brindado su apoyo incondicional y se hace notar que contamos con toda esa solidaridad”.

Luego denunció que la negación al diálogo por parte de las autoridades “va acompañada de la posible entrada de la fuerza pública y ello representa un atentado a su integridad física y sicológica, por lo que confían en que el diálogo con las autoridades universitarias sea el camino “para avanzar y salir del abismo”, en vez de que surja una confrontación de universitarios.

En tanto, jóvenes que se identificaron como estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México acusaron al rector de la UNAM, José Narro Robles, de ser incapaz para resolver el conflicto en el CCH.

A una semana de la toma de Rectoría de la máxima casa de estudios, Uriel Sandoval Díaz, activista de la UACM y que perdió el ojo en los hechos del 1 de diciembre de 2012, acudió a Ciudad Universitaria para hacer pública su solidaridad con la toma del edificio y defender “la protesta social”.

“Denunciamos la incapacidad del señor Narro Robles para solucionar un conflicto a través del diálogo, esto simplemente es observar el efecto en vez de observar la causa”, aseguró.

Estudiantes se desisten de desalojo

La invitación que se difundió en las redes sociales de acudir este sábado 27 a las 11:00 horas para desalojar a los jóvenes que mantienen tomada la Torre de Rectoría de la UNAM se canceló.

El cartel que fue posteado en Facebook por estudiantes donde se exhortaba a asistir a liberar las instalaciones de “delincuentes” cambió la difusión, señalando la cancelación, porque aseguran que el objetivo es evitar la confrontación.

“Nuestro objetivo es favorecer el diálogo y no caer en provocaciones”, ya que se ha difundido “el rumor de que sectores porriles quieren desalojar a las personas que tienen tomadas las instalaciones de Rectoría”, señaló el nuevo cartel que se publicó en las redes sociales.

Ante el riesgo de una seria confrontación, el exhorto se canceló anunciando que habrá una nueva acción para resolver el conflicto, pero sin violencia.

“Por esas razones se cancela la marcha, para no dar pie a más provocaciones y exigimos a los que tienen tomadas las instalaciones de Rectoría su devolución inmediata e incondicional”, concluyó el anuncio al enfatizar que los universitarios deben demostrar que pueden resolver sus conflictos sin violencia.

Solidaridad de la UdeG con UNAM

 La Universidad de Guadalajara (UdeG) se solidarizó con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en torno a los actos lamentables que sufre por parte de un grupo de jóvenes desde el viernes pasado.

El rector de la casa de estudios, Tonatiuh Bravo Padilla, externó su preocupación por la situación que vive la UNAM, “una institución noble y la más emblemática del país está siendo violentada con la toma de las instalaciones de Rectoría y el daño al patrimonio histórico de la humanidad”.

A la Universidad de Guadalajara también le duelen los hechos por la estrecha relación que tiene con la UNAM, manifestó Bravo Padilla.

Subrayó que “el Estado debe ser garante del estado de derecho y de la autonomía universitaria”.

Por su parte, el rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Pablo Arredondo, lamentó los hechos violentos, ya que con el pretexto de ciertas causas que pudieran ser legítimas o no, “se violentan los derechos de toda la comunidad de la máxima casa de estudios”.

La Universidad de Guadalajara espera que en breve se resuelva la situación, porque la Universidad es un espacio de crítica, pero con diálogo no con violencia. Los hechos en la UNAM es un enfrentamiento directo al Estado de Derecho.

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