46 jóvenes desertan al día en Bachilleres

Admiten fallos académicos en colegios; ambiente hostil y venta de droga acechan a la institución, reconoce directora

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15/04/2013 04:28 Lilian Hernández

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.- Cada año 40 mil jóvenes ingresan a los 20 planteles del Colegio de Bachilleres; sin embargo, antes de llegar al segundo año, nueve mil 200 abandonan sus estudios.

Es decir, al día, 46 alumnos que ingresaron a estas escuelas desertan antes de concluir un ciclo escolar.

En cuanto a los planteles del Colegio de Bachilleres existen evidencias de que los alumnos desertan porque hay fallas en la enseñanza, tienen exceso de materias, las pandillas terminan captándolos o es imposible ofrecer un ambiente sano cuando en los alrededores de la escuela existen negocios clandestinos que venden alcohol y drogas.

La directora general del Colegio de Bachilleres, Sylvia Ortega Salazar, explicó que en el Distrito Federal los alumnos de educación media superior que más abandonan la escuela son precisamente los de ese subsistema y lamentó que gran parte de ese fenómeno se deba a fallas docentes en el sistema de enseñanza, en la cantidad de materias que cursan y en el ambiente hostil que prevalece en las zonas donde están ubicados los planteles.

“Una vez que llegan los perdemos en una alta proporción en el primer año. Ese primer semestre resulta crítico y las tasas de abandono ahí son inaceptables”, apuntó.

A la escala nacional, la tasa de deserción en bachillerato es de 14 por ciento, pero en los planteles del bachilleres sube a 23 por ciento, concretamente porque los maestros no han aprendido a dar clases a jóvenes de zonas urbanas populares del Distrito Federal y el Estado de México, a que la rigidez del reglamento general de estudios termina expulsándolos en vez de retenerlos y a que “no hemos logrado entender la cultura de estos jóvenes, las formas en las que aprenden, la manera como se comunican, su estilo de creación y los problemas que tienen”.

En entrevista, la ex rectora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) admitió que dentro de los planteles de Bachilleres hay serios problemas de bullying y pandillerismo, pero también es urgente hacer ajustes en las asignaturas que cursan, porque son demasiados temas en los que no logran profundizar.

Además, dijo, es necesario capacitar a los maestros para que mejoren las clases enfocadas a jóvenes que provienen de familias de bajos recursos, de padres que no lograron terminar la secundaria o que apenas saben leer y escribir y que viven en zonas inseguras.

“Tenemos que aceptar que el alumno no se va porque quiera, no es un desertor, es una palabra que culpabiliza al alumno. No es un desertor, entre todos los factores (padres, maestros, normatividad, falta de recursos), los acercamos a la puerta de la escuela y la cerramos definitivamente”, subrayó.

Por ello, en los próximos seis años dijo que implementará una reforma profunda en el Colegio de Bachilleres, sustentada en un Plan de Desarrollo Institucional de cuatro ejes básicos, a fin de reposicionar a un subsistema que nació hace 40 años, pero que en el transcurso perdió la potencia con la que inició.

En la actualidad, el Colegio de Bachilleres es el subsistema en la Ciudad de México que recibe más alumnos año con año, pero también es el que más pierde.

Incumplen objetivo

En promedio 23 por ciento de sus alumnos se va, pero las cifras por plantel indican que en uno se va 12 por ciento, pero hay otro plantel que tiene hasta 35 por ciento de abandono.

Ortega Salazar comentó que con base en un diagnóstico, detectaron tres patrones de deserción.

De los 20 planteles que conforman Bachilleres, cinco son de baja deserción, la cual oscila con el promedio nacional, pero hay siete con deserción media y ocho de alta deserción.

“Esto demuestra que nuestro principal problema es que no podemos retener a los alumnos y eso le pega directamente a la misión del colegio.

“Es una institución que tiene como motivo central retener a todos, aceptar a los más que se pueda en condiciones dignas que permitan una educación de buena calidad, pero que todos terminen”, dijo la titular del sistema educativo.

Sin embargo,  la académica aceptó que a cuatro décadas de su inicio, Bachilleres no está cumpliendo ese objetivo principal, porque en promedio uno de cada cuatro alumnos de este subsistema deserta antes de concluir el primer ciclo escolar.

Pero además de la alta deserción, los que siguen estudiando no terminan en los tres años establecidos, otros terminan sin dominar las competencias que deberían saber al concluir el bachillerato y lo más preocupante es que egresan sin haber estudiado en “ambientes cálidos, sanos y seguros”.

Aclaró que los maestros tienen el compromiso y conocimientos docentes, pero ellos mismos demandaron cursos para aprender a dar clases a adolescentes de sectores populares y así entender su cultura para acercarse a ellos y corregir las posibles fallas que hay entre la relación de los docentes con los alumnos.

Ello, añadió, será parte crucial de la reforma en  Bachilleres, porque los maestros han “solicitado enfáticamente” mejorar la enseñanza para jóvenes de Nezahualcóyotl, la colonia Vicente Guerrero, Aragón, Ecatepec o Iztapalapa, a fin de que obtengan un mejor aprovechamiento escolar.

De lo contrario, alertó que “si la escuela y nosotros no nos adaptamos a la cultura de esos adolescentes contemporáneos, vamos a ser incapaces de ofrecer otra manera de enseñar y de aprender”, subrayó la directora de la institución.

Impulsan reforma a Colegio de Bachilleres

Con casi cuatro décadas de existencia, el Colegio de Bachilleres perdió la potencia con la que inició, lo cual no sólo impacta en el reconocimiento de la educación que ofrece, sino que también ha ocasionado la alta deserción.

Ante ese panorama, su directora general, Sylvia Ortega, explicó a Excélsior que impulsará una reforma profunda que atenderá al alumno y no a la normatividad.

Para ello, llevará a cabo un Plan de Desarrollo Institucional basado en cuatro ejes de acción, retención; calidad con equidad; construcción de ambientes sanos, seguros y creativos, y gestión y gobernanza.

Explicó que para disminuir el abandono escolar de sus estudiantes, revisarán el reglamento general de estudios, “buscando oportunidades no para pasar materias, sino para que aprendan”, con lo que analizarán los mecanismos de regularización de los alumnos, para evitar que pasen sólo con exámenes extraordinarios sin asistir a clases y, en lugar de ello, que acudan a aprender.

Aunado a ello, dijo que como parte de los ajustes, van a cambiar desde las oficinas generales para terminar con la burocracia y atender la situaciones escolares con mayor eficacia.

También “vamos a formar a maestros y directivos para que aprendan a usar una pedagogía activa, es decir, terminar con la memorización y enciclopedismo, a favor de la creación y experimentación. Que aprendan a usar el arte, la música y el deporte para estimular la adhesión de los alumnos a la escuela; para que quieran asistir y no porque les pongan falta”, detalló.

Ortega Salazar adelantó que van a ajustar el plan de estudios, porque está sobrecargado.

“Son demasiadas materias y mucho temas en los que no logran profundizar, eso restringe mucho y hay que darles menos temas, pero con más experimentación, para que aprendan y para hacerlo más del dominio de los profesores”, dijo.

Aclaró que no se trata de una reforma al programa de estudios, sino un ajuste de temas dentro de las materias que ofrecen, a fin de que los estudiantes aprendan a resolver problemas y no repetir información que no volverán a recordar en el futuro.

Confía en que si la institución transita de soluciones generales a resolver problemas desde el plantel para cada alumno, ellos sentirán la adhesión a su escuela, tendrán orgullo de estudiar en ella y asistirán a clases porque creen que vale la pena y porque ahí están sus amigos.

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