El cardenal Rivera exhorta a superar la patria dividida
El país ha sido herido por la violencia criminal que llena de dolor y desolación a las víctimas y a sus familias, dice el arzobispo
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo.- Luego de celebrar la Misa Crismal, rito de la Iglesia católica donde se bendicen los santos óleos y se conmemora el sacerdocio instaurado por Jesucristo en la Última Cena, el cardenal Norberto Rivera Carrera señaló que México es una patria divida, sin paz, debido a la violencia que sólo deja víctimas inocentes.
“Debemos seguir en la construcción de la paz, esa paz de la que tanto adolece nuestra patria, profundamente herida por la división, la discordia y la violencia criminal que nos llena de dolor y desolación a tantas víctimas inocentes y a sus familias, el respeto y la tolerancia por todos, el servicio humilde y lleno de amor por nuestros hermanos, incluso el cuidado y protección del medio ambiente”, aseveró el prelado.
Ante cientos de feligreses que llenaron la Catedral Metropolitana, obispos auxiliares, canónigos de los cabildos y sacerdotes de la Arquidiócesis de México, el arzobispo primado de México resaltó la necesidad de una conversión de la Iglesia católica tal y como lo dicta el recientemente electo papa Francisco.
“La Iglesia ha vivido momentos muy fuertes de prueba, pero también de gracia: por una parte la renuncia al ministerio petrino de nuestro querido papa emérito Benedicto XVI y, por la otra, la elección del sumo pontífice, del papa Francisco, quien con sus palabras, pero sobre todo con el ejemplo, nos llama a una renovación de ser Iglesia”, expresó el purpurado.
En este Jueves Santo, el cardenal Rivera señaló que parte de la renovación de la Iglesia deriva del compromiso de la comunidad clériga hacia los pobres, pero que de igual manera, todos los sectores de la población deben unirse.
“El ejemplo del papa Francisco nos debe llevar a una profunda revisión de nuestro modo de ser pastores, de nuestra forma de vida personal, de nuestras prioridades pastorales y sobre todo en la manera de vivir nuestra caridad pastoral”, afirmó.
En el sermón hizo un llamado en general a no “fijarnos y preocuparnos por las cosas superfluas” y así seguir el ejemplo de Cristo y del papa Francisco, mediante una vida de humildad.
“¿Se trata de una revolución? No, es simplemente volver la mirada a Cristo, de seguir sus mismos pasos que no evaden la cruz, de vivir en su amor que siempre es servicio… no se trata de asumir poses y menos aún de fingimientos, sino de vivir con amor, sencillez y autenticidad”, indicó.
Antes de tomar la renovación de votos y promesas sacerdotales a los presbíteros de la Arquidiócesis de México y la consagración de los aceites de la unción, el mitrado invitó a los religiosos a seguir una tarea de misioneros mediante el ministerio divino.
“Cristo nos urge a dar razón de nuestra fe con nuestra vida, a ser hombres de esperanza en el aquí y ahora e instrumentos de caridad para mostrar la proximidad de Dios con el hermano.
“En otras palabras, hemos de ser conscientes que por la gracia sacerdotal somos místicos y misioneros, pues participar de los misterios de Dios es el motivo misionero para ser pastores samaritanos cercanos a las necesidades de todo hombre y mujer”, concluyó Rivera Carrera.
Prelado pide ir más allá de ritos
El cardenal Norberto Rivera Carrera invitó a la sociedad en general “a no quedarnos en los ritos” de la Pascua, y pidió dejar a un lado el egoísmo para que los actos de Semana Santa tengan sentido.
“Éste es el camino que Dios nos abre, celebrar la Pascua es pasar de nuestro egoísmo al servicio a los demás; pasar de este mundo al Padre; pasar de nuestro criterio humano al proyecto de Dios.”
En la misa de la Cena del Señor, el jerarca escenificó el lavatorio de pies realizado por Cristo a sus apóstoles, como lo narra el Evangelio de San Juan.
Esta vez los 12 discípulos fueron representados por jóvenes que asistirán a la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, Brasil, en julio de 2013, entre los que destacan tres seminaristas.
Tras el acto realizado en la Catedral Metropolitana, el mitrado puso como “ejemplo vivo de servicio al prójimo” que Jesús lavara los pies a sus discípulos.
“También nosotros podemos decir algo semejante a los que nos rodean: tomen, coman, esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes; es decir, tomen mi tiempo, mi amistad, mi atención, mis capacidades y mi alegría, todo lo entrego a ustedes, me pongo a su disposición, así tendrá el rito que vamos a celebrar del lavatorio de los pies.”
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