Curas enfrentan nuevos desafíos

Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz indicó que la disminución de curas se debe, entre otras cosas, a la lejanía con los feligreses
 

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CIUDAD DE MÉXICO.

Según las últimas estadísticas, a cada uno de los sacerdotes que actualmente hay en México le corresponde ser responsable en la fe y guiar espiritualmente a poco más de 5 mil católicos de nuestro país, así lo aseguró monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz.

El integrante del Cabildo de la Basílica de Guadalupe sentenció que en numerosas ocasiones, la baja cantidad de sacerdotes y de vocaciones se debe a los “contratestimonios de nuestra vida personal” y a la falta de interés en su actuar como pastores, así como la lejanía con los feligreses.

Ante estos números, el religioso explicó que los nuevos tipos de familia, el crecimiento de otras iglesias y hasta las noticias que se generan sobre sacerdotes u obispos que no llevan una vida apegada al cristianismo, han provocado un declive en el número de jóvenes que aspiran al sacerdocio.

“También entre los impedimentos para la vocación sacerdotal se encuentra la existencia de conflictos para transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia humana y cristiana en el seno de las familias, en las instituciones educativas y hasta  en los propios seminarios”, señaló.

Declaró a Excélsior que el déficit de vocaciones tanto de hombres como de mujeres que aspiran a la vida religiosa afecta al clero diocesano (sacerdotes adscritos a una diócesis) y también a las diversas congregaciones religiosas.

“El ejemplo de los sacerdotes juega un papel muy importante, pero en la promoción integral de las vocaciones el punto esencial es la familia. No hay que pensar que, sin negar que existen estas situaciones (sacerdotes apegados al poder y no al sector vulnerable), sea lo que más influye porque la vocación comienza en el hogar”, puntualizó el religioso.

Para Rivera Díaz hay una clara disminución en el número de jóvenes que acceden a la vocación del sacerdocio por diversas razones como el menor número de hijos que tienen las familias mexicanas y por otro lado el que una gran parte de familias no vive adecuadamente el proyecto de la Iglesia católica.