Pondrán reglas al Sambódromo

Las autoridades de Río de Janeiro  buscan evitar más accidentes como los cuatro ocurridos en este Carnaval

Por: EFE

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RÍO DE JANEIRO.

Una vez es casualidad, dos es coincidencia... pero los cuatro accidentes en los desfiles del Carnaval de Río de Janeiro, con carrozas desplomándose o atropellando a asistentes, demuestran que algo anda mal en “el mayor espectáculo de La Tierra”.

En los 33 años de historia del Sambódromo, no se recuerda algo igual.

Aunque ya hubo sustos antes, como el incendio de carrozas o vehículos descontrolados, nunca se había visto una sucesión de percances con tantos heridos.

Al menos 32 personas sufrieron lesiones en la famosa “pasarela de la samba”, dos de ellas de gravedad.

Apelar al sentido común de las escuelas es lo que viene haciendo la organización de este megaevento desde que en 1984 trasladó el desfile callejero de Carnaval al Sambódromo, una pasarela de 700 metros de largo y 13 de ancho.

Pero aún no hay normas para la construcción de carros alegóricos, diseñados por directores artísticos y un “responsable técnico”.

Una vez terminados, la única revisión corre por cuenta de los bomberos y se limita a verificar si cuentan con equipos para prevenir incendios.

La responsable de la competencia en el Sambódromo, la Liga Independiente de las Escuelas de Samba, adelantó que reunirá a las asociaciones para “realizar ajustes”.

El Instituto Nacional de Metrología, Calidad y Tecnología aseguró que acelerará la definición de reglas de certificación y control de las carrozas para 2018.

MÁS DE DOS MIL AGRESIONES

La Policía brasileña recibió más de dos mil denuncias por violencia de género durante los cinco días que duró el Carnaval en el estado de Río de Janeiro.

Del 24 de febrero al miércoles pasado, la Policía Militar registró 15 mil 943 llamadas de socorro, de las cuales dos mil 154 fueron denuncias sobre violencia contra mujeres.

El informe indicó que en ese periodo fueron detenidos 298 sospechosos con relación a denuncias por agresiones a mujeres, de los cuales 72 eran adolescentes.

Las celebraciones propias de estas dejaron cerca de 30 muertos por violencia y en accidentes vinculados con el Carnaval en distintos estados de Brasil.