Brexit puede impulsar a españoles
España podría ser una víctima de la ruptura inglesa de Europa, pero también podría abrirle nuevas oportunidades

BARCELONA.
“Brexit significa Brexit”. Ése fue el contundente mensaje con el que Theresa May asumió el mando como la primera ministra de Reino Unido responsable de liderar el histórico proceso de desconexión con la Unión Europea (UE).
Siete meses después de aquellas palabras de May, el camino hacia el inicio del Brexit está en marcha y se supone imparable. La jefa del Gobierno británico espera poder activar en unas semanas el artículo 50 del Tratado de Lisboa e iniciar el proceso formal de negociaciones con la UE antes de que termine marzo.
Y aunque mentalmente el Brexit comenzó a producirse tras la votación del referéndum de junio pasado, “no será hasta que se active el artículo 50 cuando inicie la cuenta atrás”, apunta a Excélsior Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid.
Una vez dado este paso se abrirá un periodo de al menos dos años en el que se despejarán las miles de incógnitas que rodean a este proceso sin precedentes en Europa.
Quizá la única certeza que existe de momento es que la salida de Reino Unido del club europeo será “dura”, lo que significa que perdería el acceso al mercado único, lo que haría que se levanten barreras a sus intercambios comerciales y al libre movimiento de personas con el resto de socios.
BREXIT EN ESPAÑA
Esta ruptura “dura” de Reino Unido con Europa podría tener entre sus principales damnificados a España, país con quien mantiene estrechos lazos económicos, comerciales e interpersonales. Entonces, ¿qué significa Brexit para España? Según los expertos consultados por Excélsior, los efectos serán múltiples y variados, pero no todos serán negativos.
Que los británicos abandonen la comunidad europea podría suponer una oportunidad para España de resituarse en un espacio más central dentro del proyecto comunitario: “Hacer de la necesidad virtud”, plantea Llaudes, que argumenta que con la salida del Reino Unido “habrá que llenar el vacío que quede” lo que podría permitir a España “recuperar el sitio que ha perdido tras el estallido de la crisis económica”.
EFECTOS COMERCIALES
Entre los aspectos negativos más relevantes del Brexit están los comerciales. El intercambio de inversiones entre multinacionales británicas y españolas están valoradas en 55 mil millones de euros al año.
Según datos oficiales del Instituto Español de Exportaciones e Inversiones (ICEX) en España hay casi 700 firmas británicas, mientras que en las islas británicas existen hoy más de 300 empresas de capital español entre las que destacan el Banco Santander, Banc Sabadell, Telefónica, Iberdrola, Inditex o Iberia.
Además, Reino Unido es el primer mercado europeo para las exportaciones de productos españoles en sectores del transporte (automóviles, trenes y aeronáutica) y de la alimentación (frutas y verduras). Y en caso de que se impongan tarifas o aranceles a esos intercambios, las ventas españolas en suelo británico podrían resentirse.
UNA CITY ¿MADRILEÑA?
Pero no todo son malas noticias. Una vez que el Brexit sea legalmente una realidad podrían haber grandes multinacionales que decidan salir de la City londinense –el gran centro financiero europeo–. Ante esa posibilidad, España es el tercer país mejor situado de Europa, empatado con Francia e Italia, para recibir las inversiones que abandonen Reino Unido, según un informe realizado por la consultora EY.
De hecho, varias ciudades y regiones europeas ya han comenzado a postular con fuerza para acoger a estos potenciales inversores. Entre ellas, la Comunidad de Madrid, cuyo gobierno se ha puesto a la compleja tarea de captar el interés de las multinacionales, frente a competidores tan sólidos como París, Fráncfort, Ámsterdam o Dublín.
DESTINO ESPAÑA
El otro ámbito importante que podría verse perjudicado es el turismo. Las islas británicas son el primer cliente turístico extranjero de España. En 2016 el país ibérico recibió 75 millones de turistas, de los cuales 18 provenía de Reino Unido. Esta enorme cifra, según los especialistas, podría verse reducida ya que el Brexit ha comenzado a generar una depreciación de la libra esterlina y eso haría, según apunta a Excélsior el economista José María Gay de Liébana, “que los británicos pierdan poder adquisitivo y decidan dejar de viajar con frecuencia a España”.
Gay de Liébana advierte además que el impacto del Brexit podría provocar un problema de líneas aéreas debido al gran tráfico entre los ambos países: “más de 30 millones de pasajeros anuales”.
Pero los británicos no sólo viajan a España para pasar sus vacaciones. Muchos, unos 300 mil, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) español, aunque se estima que podrían llegar a ser casi 1 millón los ciudadanos británicos con residencia en España que se han visto atraídos por el sol y el clima cálido que ofrece la Costa del Sol en Andalucía o la Costa Blanca en Valencia y han establecido aquí su residencia.
ESPAÑOLES EN GB
Pero los vínculos entre los dos países no se acaban ahí. También son muchos los españoles que viven en suelo británico: más de 200 mil, una cifra que aumentó mucho en los años de crisis económica. Gran parte de ellos son jóvenes que han viajando a Londres en busca de trabajo y se prevé que, a medio plazo, que con el Brexit se endurezcan las condiciones de acceso al país, a los servicios sociales y se haga necesario un permiso de trabajo.
El investigador del Real Instituto Elcano destaca que las cifras anteriores demuestran que Reino Unido tiene un saldo migratorio positivo con España, mientras que con el resto de países de Europa este saldo es negativo. Es decir, “hay más británicos en España que españoles en el Reino Unido”, algo que no le ocurre con otros socios europeos. Y esto, sin duda, añade Llaudes, será un aspecto crucial a la hora de las negociaciones del Brexit.
En el ámbito más político está el histórico debate sobre la soberanía de Gibraltar, el pequeño territorio británico de “ultramar”, ubicado al sur de España, que es motivo permanente de polémica entre ambos países. Un tema que según Salvador Llaudes “no será prioridad”, al menos en un inicio, en las negociaciones del Brexit que Reino Unido emprenda próximamente con la Unión Europea.
SALIDA DURA
O NO SERÁ
Hace poco, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, dijo que no aceptaba “tener que elegir entre un Brexit duro o blando” que lo que ella quiere es “una nueva relación con Europa y un acuerdo ambicioso, el mejor posible, para que Reino Unido pueda negociar y operar dentro del Mercado Único”.
No obstante, según los opiniones de los analistas, esto no será nada fácil. “Será dura o no habrá salida”, plantea categórico Salvador Llaudes. Y es que Gran Bretaña, explica, no puede seguir formando parte del mercado interior sin respetar las cuatro libertades fundamentales para formar parte de la Unión Europea: libre circulación de mercancías, de bienes, de servicios y de trabajadores. Y justamente uno de los motores principales del Brexit es recuperar el control de las fronteras del país, lo que que supone controlar el flujo de la inmigración.
JUEGO DE EQUILIBRIOS
El Brexit es visto desde España con cierto desconcierto y relativa preocupación. Gran Bretaña ha sido siempre un país al que se ha mirado con respeto y admiración. Un país que hasta hace bien poco, junto a Estados Unidos, había orquestado un orden internacional basado en el multilateralismo y que ahora busca recuperar el control de sus fronteras a costa de sacrificar las enormes relaciones económicas y comerciales con sus hasta ahora 26 socios europeos, incluido España.
Ahora le toca a la Unión Europea encontrar un delicado punto de equilibrio en las negociaciones que iniciará muy pronto con Gran Bretaña: la UE deberá hacer un difícil balance entre “mantener una relación privilegiada con los británicos sin que eso pueda crear un precedente que haga que otros estados miembros sigan el mismo camino de Reino Unido”, explica Salvador Llaudes.
Un complicado juego de equilibrios que desde Europa se deberá maniobrar sin perder de vista que aunque Gran Bretaña es la segunda economía más importante de Europa (y la quinta del mundo), también es la responsable de abrir la caja de pandora de la integración europea. “Brexit significa Brexit”. ¿Qué país será el próximo en convocar una consulta y amenazar la integridad de la Unión? Ahora que Reino Unido se marcha, ¿quién será el siguiente?