Parlamento debe avalar el inicio del Brexit
La Corte Suprema británica rechazó ayer la apelación del gobierno y dictaminó que el Parlamento tiene que dar luz verde al inicio del divorcio con la Unión Europea

LONDRES.
La Corte Suprema británica rechazó ayer la apelación del gobierno y dictaminó que el Parlamento tiene que dar luz verde al inicio del divorcio con la Unión Europea.
La Corte Suprema dicta que el gobierno no puede activar el Artículo 50 (del Tratado europeo de Lisboa) sin una ley del Parlamento autorizándolo”, afirmaron los jueces, que rechazaron en cambio que Escocia, Gales y el Úlster puedan vetar, como pretendían, la ruptura con Bruselas.
Los demandantes que habían llevado el caso a los tribunales saludaron el dictamen como “una victoria para la democracia y el Estado de derecho”, dijo uno de sus abogados, David Greene.
La sentencia aprobada por ocho votos contra tres obliga al gobierno a someter un proyecto al Parlamento, lo que da a los europeístas una oportunidad de flexibilizar las condiciones de salida.
Los partidarios del Brexit habían objetado con el argumento de que el Parlamento no debería tener el poder de anular una decisión del electorado que votó a favor de la salida en el referéndum del 23
de junio.
La sentencia de la Corte Suprema no significa que Gran Bretaña permanecerá en la UE. Pero podría demorar el proceso, aunque Downing Street dijo que el proceso sigue desarrollándose de acuerdo con sus plazos.
El gobierno acatará el fallo judicial, explicó el secretario de Justicia británico, Jeremy Wright.
El Brexit no tiene retorno: gobierno
El ministro británico para la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), David Davis, anunció ayer que el gobierno presentará en los próximos días un proyecto de ley “claro y directo” para iniciar la activación del Artículo 50, que pone en marcha la salida de un país del bloque comunitario.
Respetamos la decisión del Tribunal Supremo y valoramos la independencia del poder judicial, pero esto no cambia nada: Reino Unido va a salir de la Unión Europea”, sentenció Davis en una comparecencia en el Parlamento.
Esa reacción vino después de que la Corte Suprema británica rechazó la apelación del gobierno y dictaminó que el Parlamento tiene que dar luz verde al inicio del divorcio.
Por su parte, el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, explicó que Reino Unido y la UE deben acordar una “separación ordenada” para poder construir una buena relación futura entre ambos, como un eventual acuerdo comercial.
Si se quiere un divorcio, pero continuar como amigos, primero deben acordarse los términos de una separación ordenada, en la que ambas partes honren sus obligaciones”, aseguró Schinas.
Los problemas para el gobierno podrían surgir más adelante, si los diputados reclaman voz y voto sobre los términos de la separación, en un momento en que la sociedad está dividida entre romper del todo con la UE o seguir en el mercado único.
El líder laborista, Jeremy Corbyn, prometió que no entorpecerían el inicio de las negociaciones, pero que se reservan la posibilidad de presentar enmiendas.
En relación con el fallo, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, saludó el fallo de la Corte, sin embargo se mostró decepcionada con el hecho de que esa instancia no considerara obligatorio consultar también al Parlamento escocés, al de Gales y al de Irlanda del Norte. Pese a ello, consideró que hay “una clara obligación política” de hacerlo.
Lanza advertencia
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, apuntó que el Brexit supone “una seria amenaza” para la economía del país, que en 2016 recibió la visita de casi 17 millones de turistas británicos.
Refiriéndose a los factores de inestabilidad de 2017, Rajoy dijo en un foro celebrado en Madrid que “el más importante de todos, no tengan duda, es la salida de Reino Unido de la Unión Europea”.
Igualmente destacó que el Brexit debería llevar a los dirigentes europeos a acometer una reflexión profunda, para que el proyecto de la UE sea “más sólido”.
Rajoy se mostró también preocupado por las próximas elecciones en Francia y Alemania, donde los respectivos partidos de ultraderecha, hostiles a la UE, esperan obtener buenos resultados.
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