Viuda de Tompkins continuará la obra del ambientalista en Chile

McDivitt Tompkins prometió continuar la obra de su marido, fallecido en diciembre del 2015 y quien invirtió cientos de millones de dólares en tierras en Chile y Argentina para preservar el medio ambiente

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La presidenta de Chile Michelle Bachelet recibe a Kristine McDivitt Tompkins, viuda del ambientalista estadunidense Doug Thompkins, en el palacio de La Moneda.

SANTIAGO.

La viuda del ambientalista estadunidense Doug Tompkins, fallecido el mes pasado mientras hacía kayak en la región patagónica, dice que continuará la obra de su marido, quien había dedicado su vida a preservar ecosistemas en peligro en Argentina y Chile.

Kristine McDivitt Tompkins declaró en una entrevista telefónica desde Puerto Varas, en el sur de Chile, que tras la muerte de su esposo a los 72 años ha estado trabajando sin parar para garantizar la protección permanente de los cientos de miles de hectáreas que la pareja adquirió en el último cuarto de siglo.

McDivitt Tompkins se reunió con la presidenta Michelle Bachelet el jueves para hablar de su propuesta de donar una cantidad de tierras a ser convertidas en parques nacionales en la Patagonia. En diciembre se entrevistó con el presidente de Argentina Mauricio Macri y donó a ese país 150.000 hectáreas de tierras pantanosas amenazadas cerca de la frontera con Brasil para crear el Parque Nacional Iberá.

"Es muy duro imaginarme la vida sin Doug, pero sé que vamos a terminar el trabajo que empezamos", declaró el martes a la Associated Press McDivitt Tompkins, exdirectora ejecutiva de la empresa de indumentarias deportivas Patagonia Inc., en la primera entrevista que ofreció desde la muerte de su marido. "Jamás me pasó por la cabeza la idea de suspender el trabajo, tomarme las cosas con más calma o cambiar nuestros planes".

En los círculos ambientalistas, Tompkins, un hombre que no terminó la secundaria, es considerado una especie de mesías. En su juventud esquió y trepó rocas, y a comienzos de la década de 1990 se divorció, abandonó su vida como alto ejecutivo y se radicó en una zona aislada de Chile, tras vender sus dos empresas de indumentarias: The North Face y Espirit.

Poco después, él y McDivitt Tompkins, su segunda esposa, comenzaron a comprar grandes extensiones de tierra en la Patagonia con la idea de proteger un bosque de 3.000 años de los atropellos del mundo moderno. Se ganaron la enemistad de taladores de árboles, de compañías energéticas y de chilenos nacionalistas que propagaron la versión de que se trataba de un "gringo" millonario que quería despojar a Chile de su agua o que tal vez era un espía de la CIA.

Fiel a su historia de aventurero, Tompkins estaba en un lago con viejos amigos, incluida la fundadora de Patagonia Yvon Chouinard, cuando sus kayaks se volcaron en aguas heladas el 8 de diciembre y él falleció horas después de hipotermia.

A lo largo de los años él y su esposa invirtieron más de 375 millones de dólares en la preservación del medio ambiente y donaron parte de sus tierras a Chile y Argentina para crear cuatro parques nacionales que abarcan una superficie total de 1,2 millones de hectáreas.

Últimamente se habían embarcado en un proyecto más ambicioso todavía: donar tierra a Chile para crear o expandir otros ocho parques en la Patagonia, por un total de 4,5 millones de hectáreas, 15 veces el tamaño del Parque Nacional Yosemite de California. Esas propiedades incluyen una vieja hacienda ovejera, la Estancia Valle Chacabuco, donde fue enterrado Tompkins.

En las próximas semanas habrá una ceremonia en su homenaje en San Francisco, donde hizo su carrera empresarial.

McDivitt Tompkins dijo que seguirá viviendo en Argentina y Chile.

Indicó que la gente ya no tiene tantas sospechas acerca de sus intenciones y que los sudamericanos han tomado conciencia de la importancia de impedir la extracción de recursos de la tierra. Un ejemplo: El Senado chileno, que hace años amenazó con expropiarle sus propiedades a los Tompkins, aprobó por unanimidad concederle una ciudadanía honoraria en forma póstuma.

"Toma tiempo imponer ideas nuevas y que sean aceptadas, y eso tal vez sea bueno", dijo McDivitt Tompkins. "Pero creo que con el correr del tiempo, Doug será visto no solo como un gran ambientalista sino como un individuo extraordinario".

"Todo lo que se propuso", agregó con voz quebrada, "lo hizo asumiendo un compromiso total".

pdg