Revelan sobornos al Vaticano
Un nuevo libro detalla negocios sucios con grandes empresas

MILÁN.
La noche del 13 de marzo de 2013, al quinto escrutinio, la mayoría de cardenales vota por Jorge Mario Bergoglio y así se convierte en el papa Francisco.
El mismo día, la empresa tabacalera Philip Morris hace llegar una propuesta comercial al Vaticano.
Propone vender sólo sus cigarros en todo el Estado Vaticano, especialmente en los negocios duty free, donde por supuesto la Santa Sede tendría su respectiva ganancia.
Así lo detalla Gianluigi Nuzzi en su libro Via Crucis, que ayer salió a la venta en 23 países y ya ha dado mucho de qué hablar por los despilfarros de algunos jerarcas en el Vaticano.
El gobernatorado se encargará de dirigir la actividad de merchandising en favor de los cigarros de la marca Phillip Morris International. Para el desarrollo de tales servicios, la filial de Roma dará al gobernatorado una segunda compensación”, se indica en el capítulo “Pecados y vicios en curia” de Via Crucis.
Así, sólo por haber aceptado el contrato, la Santa Sede registra 12 mil euros por una facturación anual de un millón 700 mil euros, que después se sabría, asciende a un millón 800 mil euros, por lo que la comisión al Vaticano asciende también a 14 mil euros.
Sin embargo, cuenta Nuzzi, cuando el Papa tuvo conocimiento del contrato dijo: “Fuera las mercancías lejanas a la misión de la Iglesia”.
Pero en el mismo capítulo, no sólo se detalla dicho contrato, sino la actividad comercial vaticana, como un supermercado, dos de siete distribuidores de gasolina, un negocio de ropa, una perfumería, una tabaquería y hasta un negocio dedicado a la electrónica, de la que son los curas grandísimos aficionados.
Así, el presidente del gobernatorado, el cardenal Giuseppe Bertello; y el secretario general, monseñor Giuseppe Sciacca, el 31 de julio de 2013 escriben al jefe de la Prefectura Vaticana, Giuseppe Versaldi: “Eminencia reverendísima, le comunicamos que el gobernatorado ha emitido en el año en curso 23 mil 499 órdenes de adquisición. Para tales operaciones no se produjo ninguna documentación”.
En un reporte que habría llegado al Papa, se hablaba de un hoyo negro de 700 mil euros sólo en el supermercado, 500 mil en los negocios de ropa, 300 mil en la farmacia, 100 mil en la tabaquería y así, haciendo cuentas, tambièn faltaban 10 mil libros ilustrados, la mayor parte eran guías turísticas que, simplemente no hubo pistas de su paradero, señala Nuzzi.
Bertone se defiende de las acusaciones de corrupción
El exsecretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, salió a defender lo que llamó calumnias por ser acusado de abusos y malos manejos del dinero del Vaticano. Eso fue publicado en el libro Avarizia, de Emiliano Fittipaldi, y lo señala de haber reestructurado su lujoso departamento en Palazzo San Carlo con dinero del hospital Bambino Gesú en Roma.
Es una vergüenza, no sé cómo defenderme. Defenderse de las calumnias es casi imposible”, manifestó Bertone en una entrevista con el Corriere della Sera, publicada ayer.
Informó que los departamentos asignados a los cardenales de la Curia romana son de propiedad del gobernatorado Vaticano.
Sobre su departamento, el cual dijo, le fue asignado con el acuerdo del papa Francisco y los superiores del gobernatorado, se le comunicó que no había presupuesto para la remodelación, por lo que él mismo asumió los costos: un total de 300 mil euros que, dijo, pagó con sus ahorros.
Bertone asegura que no vive ni lujosamente ni solo y aseguró que ya su abogado se está haciendo cargo del asunto.
Sin embargo, el caso del departamento del cardenal Bertone no es el ùnico. En el libro de Gianluigi Nuzzi se habla por ejemplo de otros cardenales que cuentan también con amplios departamentos dentro de los muros vaticanos.
Por ejemplo, Velasio De Paolis, quien fuera delegado pontificio de los Legionarios de Cristo; Franc Rodé, uno de los cardenales amigos de Marcial Maciel, y el cardenal suizo Kurt Koch, quienes viven en el espléndido palacio del Santo Oficio.
O el cardenal estadunidense William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien cuenta con un departamento “como de príncipes”.
Asimismo, Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los obispos, quien tiene un departamento de 500 metros cuadrados, al igual que el cardenal Sergio Sebastiani.
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