Rusia afianza sus lazos con latinoamérica
Analistas creen que es un plan del gobierno ruso para contrarrestar el alejamiento con EU, y que no se trata de nuevas hostilidades entre las potencias
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de julio.- El gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, puso sus ojos en América Latina y hace casi cinco años ha buscado un mayor acercamiento tanto con países considerados históricamente sus aliados, Cuba y Nicaragua, como con Venezuela, Argentina, Brasil y Perú.
De acuerdo con analistas, eso obedece más a una estrategia para contrarrestar su alejamiento con Estados Unidos, que a una hostilidad entre superpotencias como lo fue durante la Guerra Fría.
Las actuales tensiones entre Moscú y Washington están vinculadas a la participación de éste último en asuntos que se consideraban exclusivamente rusos, como el conflicto de 2008 en Georgia o el despliegue de fuerzas navales en el Mar Negro en respuesta al apoyo ruso a las repúblicas separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
Además, un hecho importante que denotó el interés de Moscú en América Latina, fue el anuncio del presidente Putin en relación con nuevas inversiones en la región, justo meses después de la anexión de Crimea a inicios de 2014 y de las sanciones que los gobiernos europeos y el estadunidense le impusieron por ello.
Además, a mediados de ese año Putin señaló: “estamos interesados en una América Latina unida, fuerte, económicamente sostenible y políticamente independiente, que se esté convirtiendo en una parte importante del mundo policéntrico y emergente”.
El líder ruso realizó esas declaraciones en una entrevista en vísperas de su gira por varios países latinoamericanos donde aseguró que actualmente la cooperación con naciones de América Latina era una de las direcciones clave en la política exterior de Rusia.
Diana Negroponte, especialista de la Guerra Fría del Centro Woodrow Wilson, en Washington, aseguró a Excélsior que los renovados lazos con Latinoamérica se deben a que Rusia busca “amigos que puedan abastecer de productos industriales al mercado de armamento ruso y para asegurar el apoyo en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas”.
Actualmente, Rusia echa mano de la generación de acuerdos comerciales para “romper la sensación de cerco o aislamiento que tiene con occidente” a pesar de que sus intereses son fundamentalmente políticos, ya que los productos que Latinoamérica le ofrece los puede conseguir en otros mercados, señaló Adrián Bonilla, secretario general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
Aunque no por ello las relaciones económicas entre los gobiernos de América Latina y el Kremlin dejan de ser beneficiosas, y por eso Rusia ha aprovechado sectores en los que tiene alguna ventaja comparativa, como la venta de armas, energía nuclear, aviación, petróleo, gas, minería, y construcción, detalló Evan Ellis en el texto The New Russian Engagement with Latin America: strategic position, commerce, and dreams of the past (El nuevo compromiso de Rusia con América Latina: posición estratégica, comercio, y sueños del pasado).
Y en el tema de armamento, para los rusos el principal cliente es Venezuela con una ganancia de 11 mil millones de dólares por la venta de armas y equipo militar (fusiles y municiones, aviones de combate, helicópteros, tanques y vehículos blindados y misiles, entre otros) entre 2001 y 2013, señaló Ellis en un reporte divulgado por el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército estadundense..
Cabe señalar que el comercio que mantiene América Latina con Rusia es mucho menor en comparación con el que tiene con China, Negroponte aseguró que mientras los negocios latinoamericanos con Rusia alcanzaron la cifra de 24 mil millones de dólares en 2013, el comercio chino en Latinoamérica llegó a 260 mil millones de dólares ese mismo año.
Pero de acuerdo con el diario británico Financial Times, “Rusia busca aliados, no tratos comerciales”.
La presencia de nuevos actores internacionales en el continente americano ha permitido que las relaciones entre las naciones latinoamericanas sean más diversificadas y no sean exclusivamente con Estados Unidos, pero ello no implica que haya una ruptura que no sigan manteniendo vínculos.
Para Negroponte, la ventaja de que América Latina comercie más allá de Norteamérica o la Unión Europea puede resultar beneficioso en un largo plazo, pero no en este momento debido a los problemas económicos que atraviesa Rusia. Y destacó que Latinoamérica no busca distanciarse de Estados Unidos.
En términos comerciales, el impacto de la alianza de Rusia con América Latina se concentra en un grupo pequeño de países y probablemente por ello los movimientos rusos no han generado mayor alharaca en la región, pero su influencia podría alterar la dinámica si logra aprovechar la tendencia antiestadunidense que existe actualmente en algunos países al sur del continente. Aunque Bonilla aseguró que no ve un posicionamiento ruso en el Continente Americano debido a la existencia de otros actores globales.
Ellis señala en su libro que Estados Unidos ha caído en la ilusión de que América Latina y el Caribe están aislados del panorama estratégico mundial, en lugar de considerarlos una parte fundamental de la misma y precisó que debe ser precavido con las relaciones que mantiene Rusia en el continente, ya que pueden asumir una nueva relevancia para la seguridad nacional.
También se debe considerar que las relaciones en el continente americano se han transformado y el caso de Cuba, un país tradicionalmente opositor de la política estadunidense en América Latina, ha sido de los cambios más importantes, ya que en diciembre pasado
Washington y La Habana dieron un paso histórico al normalizar sus relaciones.
Aunque para los países latinoamericanos “tener un aliado extra regional es algo que puede dar cierto confort para aquellos que se sienten amenazados por Estados Unidos”.
EL EDITOR RECOMIENDA






