Mexicana víctima de avionazo, sabía que moriría joven

A Daniela Ayón, quien murió en el accidente aéreo, le apasionaba viajar, relató su madre

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CIUDAD DE MÉXICO, 25 de marzo.- “Me voy a ir joven, mamá, por eso quiero dejar huella antes de dar el siguiente paso y que las personas que me conocieron hablen bien de mí”.

Así recuerda la señora Gladys Razo las palabras de su hija Daniela Ayón, quien falleció en el avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses la madrugada de ayer.

Daniela era mi adoración. Era una luz que ahora nos ilumina desde arriba”, cuenta la mamá de la experta en yoga y meditación, al decirse sorprendida por la cantidad de mensajes de cariño y admiración que amigos y alumnos de su hija estaban publicando en la página de Facebook.

En el último mensaje de video que Daniela envió a su madre, le dijo que su viaje a Barcelona y Ámsterdam fue extraordinario. “Estoy feliz porque vi a mi exjefa de Nestlé. Estoy contentísima”.

Daniela trabajó para Nestlé en España, cuenta orgullosa doña Gladys, pero dejó el trabajo para irse a estudiar a Australia. “Hasta perdió la nacionalidad española con tal de seguir viajando”, cuenta.

En una conversación con Excélsior, la señora Gladys hizo un recuento de las cosas en las que creía su hija y las que la hacían feliz. “Ella le dio la vuelta al mundo dos veces. Le encantaba viajar”, presume.

Se dijo muy ansiosa tras conocer la noticia del accidente de su hija y dijo que gracias a que sus amigas estaban ahí con ella no se había derrumbado todavía. Sin embargo, el papá de Daniela estaba preparándose para irse a Francia hoy por la mañana. “Está desesperado”, dijo, triste, doña Gladys.

La familia Ayón Razo es de Tampico, Tamaulipas. Ahí nació Daniela el 17 de marzo de 1979, acababa de cumplir 36 años. Estudió comercio internacional en el Tec de Monterrey y luego hizo una maestría en comunicación empresarial en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, ciudad donde luego trabajaría para la transnacional Nestlé.

“Ella decía que hay que hacer siempre lo posible, volver conocido lo desconocido y no tenerle miedo a nada”, cuenta doña Gladys.

Comenta que el viaje a Áms-terdam y Barcelona lo hizo para festejar sus 36 años. “Ella quiso pasar su cumpleaños allá”.

La mamá de Daniela dice que cuando su hija estaba de viaje le llamaba dos veces al día y que si era de noche por la diferencia de horarios, le enviaba mensajes en video para contarle sus experiencias.

Ella quería dejar huella, narra doña Gladys. “Me decía que la vida es un juego y hay que saber jugarlo”.

Su mamá dice que el sueño de Daniela siempre fue enseñar yoga y que siempre hizo todo lo que pudo para cumplir sus sueños.

Así, Daniela creó su propia empresa, Danisha Meditation Training, y se dedicaba a recorrer el país dando cursos de yoga y meditaciones avaladas por la Asociación de Yoga & Meditación de India.

“Le pedían cursos y meditaciones de todas partes del país. Ya tenía agendados todos los fines de semana hasta agosto”, narra su mamá.

“Se fue a estudiar a Australia y allá trabajó dando un curso de cómo estudiar fuera de México sin tantos recursos”, dice orgullosa.

“Ella me decía ‘eres mi maestra, siempre has sido mi maestra’, pero la maestra era ella, mi maestra de vida”, recuerda doña Gladys Razo.

La señora de Ayón se dice sorprendida por todo el amor, los comentarios y agradecimientos que la gente empezó a publicar en el muro de Daniela en Facebook. “A donde quiera que fuera había gente que la quería. No sé cómo lo hacía”.

Daniela vivía en Playa del Carmen y toda su familia había quedado de visitarla la próxima semana para pasar con ella las vacaciones de Semana Santa.

“Ahora vamos a ir a Playa del Carmen, todos, a estar con ella aunque sea en espíritu, porque Daniela era una luz, una luz muy grande que ahora nos ilumina desde arriba”.

Murieron tres connacionales

Al menos tres mexicanos habrían perdido la vida ayer en el accidente aéreo en territorio francés, junto a otras 147 personas más que viajaban a bordo del Airbus A320 de la compañía aérea Germanwings.

Se trata de Daniela Ayón, cuya familia confirmó que tomó ese vuelo, Dora Isela Salas Velázquez y Carles Milla Masans. Sin embargo, medios españoles publicaron que Milla Masans nació en Cataluña, España.

A través de un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó “hay indicios” del deceso de los connacionales, sin embargo se reservó todo detalle sobre sus identidades.

La Cancillería dijo que estableció contacto con la Unidad de Emergencia Consular del Ministerio de Asuntos Extranjeros de España, instancia que informó que los restos de los pasajeros serán enviados a Francia para realizar las pruebas correspondientes.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto y el canciller José Antonio Meade Kuribreña confirmaron también que hubo mexicanos en el siniestro.

“Mi solidaridad con los familiares de las víctimas del accidente aéreo ocurrido en Francia, así como con los gobiernos de Alemania y España”, se lee en la cuenta @EPN.

Dora Isela radicaba en España

En su perfil de la red social Facebook, Dora Isela Salas Velázquez responde a comentarios de una foto que desde hace poco más de 11 años radica en Barcelona, España. Y que en diciembre de 2014 viajaría a su ciudad de origen, Monterrey, Nuevo León.

En su perfil de Linkedin describe que desde mayo de 2012 es responsable técnico de Itram Higiene, empresa especializada en la detección y eliminación de biofilm en la industria alimentaria y farmacéutica.

–Por Iván Saldaña

Un empresario regio tomó otra ruta a la expo

MADRID.– En una reunión de trabajo en la capital española, Luis Iturralde, uno de los representantes de Sigma Alimentos Monterrey, se enteró que había ocurrido un siniestro aéreo a la compañía con la que volaría nueve horas más tarde, Germanwings, y que la ruta sería prácticamente la misma, pues lo único que cambiaba era el origen, pues en lugar de Barcelona despegaría de Madrid, pero el destino al final era el mismo: Düsseldorf.

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El empresario regiomontano Luis Iturralde en el aeropuerto de Madrid. 

Lo que desconocía en ese momento el empresario regiomontano, que partió el domingo de México a Europa para asistir en Alemania a la feria más importante de alimentos y bebidas a nivel internacional, Anuga Foodtech 2015, a unos 50 kilómetros Düsseldorf, es que como él, decenas de las víctimas que viajaban en el Airbus A320 desaparecido en los Alpes franceses, también se habían subido al avión con la intención de ir al mismo evento.

Algunas noticias en España confirmaban que entre los pasajeros se encontraba un gran número de empresarios y técnicos del sector de la alimentación que acudirían a la feria.

“Cuando escuché las noticias me sentí nervioso. Aunque trataba de pensar que era casi imposible que el mismo día se cayeran dos aviones de la misma compañía, uno sigue pensando en el accidente”, contó Luis Iturralde.

Sin embargo, cuando llegó al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, junto con otros dos compañeros de México, recibió otra inesperada noticia: su vuelo hacia Düsseldorf acababa de ser cancelado “por razones operativas”, de acuerdo con el gerente de Lufthansa, compañía a la que pertenece Germanwings.

Logró conseguir, a través de internet, un vuelo hacia Fráncfort por Air Europa, la otra ciudad más cercana a Colonia, donde se desarrolla la feria.

Todos los pasajeros, desconcertados por la repentina cancelación del vuelo 4U 9515, tuvieron que pasar la noche en dos hoteles de Madrid que Lufthansa puso a su disposición.

Sin embargo, para el empresario en alimentos este viaje estará marcado por la tragedia, pues en la feria de Anuga Foodtech 2015, habrá muchas víctimas ausentes, que se subieron al avión en Barcelona, desaparecido en los Alpes, con la única finalidad de intercambiar contactos con otros proveedores o exponer sus productos.

–Por Claudia Solera / Enviada