Energía nuclear, un debate vivo en España

Un incidente ocurrido en la planta Vandellós II provocó que se volviera a hablar de ese tipo de energía que en el país ibérico generó en 2014 casi 22% de toda la que se consume en esa nación

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BARCELONA, 15 de febrero.— Hace unas semanas la central nuclear española de Vandellós II detuvo el funcionamiento del reactor debido a la pérdida de la conexión eléctrica con la línea en un momento en el que en la zona soplaban vientos muy fuertes.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) español se apresuró a realizar un informe que aseguró que el detener la central

—calificada en el nivel más bajo, el cero en la escala de sucesos atómicos— no presentó ninguna anomalía y que el incidente no tuvo ningún impacto ni en los trabajadores ni en el medio ambiente.

Según los últimos estudios oficiales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España, casi 52% de los españoles cree que los riesgos de la energía nuclear superan sus beneficios, y el incidente menor de Vandellós II pone, otra vez, de polémica actualidad la situación de una energía nuclear que en España produjo en 2014 casi 22%  de toda la energía que se consume en el país.

El sistema eléctrico español

Por lo que respecta a la cobertura de la demanda de electricidad en España, el pasado año las centrales nucleares cubrieron 21.9% del total (21.2 % en 2013), las eólicas 20.4 % (21.2% en 2013), las de carbón 16.4% (14.6% en 2013), las centrales hidráulicas 15.4% (14.2% en 2013) y las de cogeneración 10.4% (12.5% en 2013), según detallan los datos oficiales de la empresa Red Eléctrica Española.

Estas cifras indican que, aunque sea sólo por unas décimas, la tecnología eólica perdió en 2014 la primera posición alcanzada en 2013 como principal fuente de producción de electricidad en España, dejando esta posición en exclusiva a la nuclear.

Nucleares e incidentes

En España existen seis centrales en varias provincias (dos de ellas disponen de dos reactores cada una) y, en total, existen 8 reactores nucleares. Las centrales de Almaraz, Ascó y Vandellós II sumaron en 2014, 28 de los 37 sucesos producidos en las instalaciones nucleares españolas, según el CSN de España.

Los reactores de Ascó (Tarragona), Almaraz (Cáceres) y Vandellós (Tarragona) fueron las nucleares que más notificaciones de alerta remitieron al organismo regulador de la energía atómica en España. En el reactor de Vandellós II se registraron ocho sucesos notificados, mientras que en el reactor I de Ascó fueron seis las notificaciones y en la unidad II de Ascó se produjeron cuatro sucesos notificados. La central de Almaraz comunicó nueve sucesos al regulador atómico español.

¿Un debate más político que científico?

Para Rubén Herrero de Castro, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, “después del accidente de Fukushima, se activó de nuevo el debate sobre la conveniencia de usar energía nuclear, una discusión que es más política que científica”. El profesor Herrero de Castro tiene claro que “la producción de la energía que abastece a los países industrializados debe provenir de una combinación eficiente de diversas fuentes de energía. Y la energía nuclear debe usarse mientras no tengamos una fuente de energía alternativa mejor”.

Los defensores de la energía nuclear tienen claro que, en estos momentos en España, “es insustituible” ya que como sostiene Antonio Carbó, presidente del Foro de la Industria Nuclear Española, “uno de cada cinco focos en España se enciende gracias a la energía nuclear”.

Los detractores de la energía atómica

Mar Asunción, especialista en cambio climático del grupo ecologista World Wildlife Fund (WWF) España, asegura que los grupos ecologistas no apoyan la energía nuclear. “No apoyamos  la energía nuclear ni los combustibles fósiles porque existe un modelo energético mucho más seguro, y además autóctono, basado en las energías renovables. Es momento de hacer este cambio de modelo energético”, aseguró Asunción.

Para Francisco Castejó, especialista en energía nuclear y representante de Ecologistas en Acción, “la energía nuclear es inherentemente peligrosa, como demuestra el accidente sufrido en la central española de Vandellós I hace años y otros —Harrisburg (EU, 1979), Chernó­bil (Ucrania, 1986) y Fuku­shima (Ja­pón, 2011)—. Es un riesgo transversal, ya que han sufrido accidentes diversos modelos de centrales y reactores en diferentes países”. Parece claro, según los ecologistas españoles, que el “riesgo nuclear es difícil de gestionar” y, aunque “la probabilidad de que se produzca un accidente es baja” los posibles efectos son “tan devastadores que el riesgo resulta inasumible y los inconvenientes no compensan”.

Moratoria nuclear española

España se encuentra en “moratoria nuclear” desde 1984. Todos los proyectos de energía nuclear están parados y, además, se suspendió la construcción de 2 nuevas centrales nucleares,  con dos reactores cada una (Lemóniz I y II, en Vizcaya, y Valdecaballeros I y II, en Badajoz y el segundo reactor nuclear de Trillo, en Guadalajara).

El grupo I de Lemóniz estaba terminado y sólo faltaba cargarlo con combustible; el grupo I de Valdecaballeros acababa de recibir el reactor y en algo menos de un año habría podido estar en función.

Las nucleares españolas son antiguas pero, según sus defensores, reclaman y pueden tener más vida útil. Las instalaciones y empresas nucleares españolas quieren alargar su actividad hasta los 60 años.

El debate nuclear en Europa

En Europa los ojos de la industria nuclear están puestos en Reino Unido. Londres tiene en marcha un plan para construir en una década ocho centrales nucleares que reemplacen a las actuales que son antiguas, pero las empresas piden garantías públicas antes de decidirse a invertir miles de millones en infraestructuras con un larguísimo periodo de amortización.

Según Luis Echávarri, director de la Agencia Nuclear OCDE, la energía nuclear en Europa supone “casi 30% de la electricidad y eso se va a mantener, pero habrá algún país como Alemania que reduzca la generación de electricidad de origen nuclear pero hay otros que posiblemente lo van aumentar como Hungría y Finlandia”.

Los nuevos proyectos nucleares en el resto de Europa son escasos porque sufren retrasos en su financiacmiento, generan polémica social y también grandes sobrecostos económicos, lo que supone muchas dificultades para las empresas de inversión. En 2011, el gobierno alemán anunció un plan para cerrar todas las centrales nucleares germanas en 2022 y Francia, por su parte, anunció hace unos meses que quiere reducirlas a la mitad antes de 2025.

Para Echávarri “la energía nuclear en Europa ha contribuido de manera muy importante a la seguridad en el suministro eléctrico y también en evitar emisiones de CO2 que tiene un riesgo para el cambio climático”.

Un futuro ¿incierto?

Los sistemas de seguridad de la central nuclear española de Vandellós II —donde se produjo un incidente hace unas semanas— actuaron correctamente. La planta nuclear se mantuvo estable y sin problemas. Ni las personas, ni el medio ambiente se vieron afectados, pero la polémica por el riesgo nuclear, en España y Europa, se reactiva.

Puede que sólo sea un nuevo capítulo de un final anunciado de una forma de producción de energía en Europa que no puede escapar a la polémica y que no parece tener un buen futuro asegurado ya que, como expone el más reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), “la energía solar puede convertirse en 2050 en la principal fuente de producción de electricidad del planeta Tierra, por delante de las centrales alimentadas por combustibles fósiles o las instalaciones de energías eólica, hidráulica o nuclear”.

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