Iglesia critica el uso de la cirugía estética

Un documento, que será discutido, señala que una intervención de ese tipo es como una burka de carne

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CIUDAD DEL VATICANO, 3 de febrero.–“La cirugía estética es como un burka de carne”, estableció un documento del Pontificio Consejo de la Cultura del Vaticano difundido ayer y que será la guía de trabajo de una asamblea eclesiástica sobre las culturas femeninas.

El texto advirtió que la cirugía plástica es una de “muchas posibles manipulaciones del cuerpo” producto de presiones sociales que pueden provocar “patologías”, como los trastornos de alimentación, o “amputar” las posibilidades expresivas del rostro humano.

La cirugía estética, cuando no es médico-terapéutica, puede expresar agresión a la identidad femenina, mostrando el rechazo del propio cuerpo en cuanto rechazo del periodo de la vida que se está atravesando”, indicó.

Salvaguardando la libertad de elección de cada uno, ¿no estaremos bajo el yugo cultural de un modelo femenino único?, ¿pensamos en las mujeres usadas en la publicidad y en la comunicación de masa?”, refirió.

“Las culturas femeninas: igualdad y diferencia”, es el título de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo, una reunión que convocará a obispos y cardenales de diversas partes del mundo del 4 al 7 de febrero en Roma.

El documento de trabajo advirtió que el objetivo del encuentro no es “poner en marcha una revolución contra la tradición” de la Iglesia, porque las voces femeninas “con sentido común” no pretenden ni piensan “arrancar puestos a los varones”, subvirtiendo la relación de poder entre sexos ni, mucho menos, “ponerse una birreta púrpura”.

Además ponderó que no está en discusión el sacerdocio femenino, una cosa que, según las estadísticas, interesa más bien poco a las mujeres.

Al mismo tiempo llamó a no calificar más automáticamente toda petición femenina en la Iglesia con la etiqueta de feminismo e instó a interrogarse sobre los modelos que se proponen a las mujeres al interior de la institución.

Constató que en el mundo occidental las mujeres de edad entre 20 y 50 años van menos a misa, optan cada vez menos por el matrimonio religioso, pocas siguen todavía una vocación religiosa y, en general, muestran una cierta desconfianza hacia la capacidad formativa de los hombres de religión.

¿Qué es lo que no funciona hoy, cuando la imagen de mujer que tienen los hombres de Iglesia en general no corresponde ya a la realidad? Hoy las mujeres ya no pasan la tarde rezando el rosario o en devociones pías”, apuntó.

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