Conmueve al Papa visita a casa hogar en Filipinas

El papa Francisco se reunió con unos 300 niños filipinos que vivían en situación de calle que han sido ayudados por la asociación Ank-Tnk y a quienes abrazó y sentó en sus rodillas

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MANILA, 16 de enero.- El papa Francisco confesó que quedó "conmovido" durante su visita a la casa hogar en la que encontró en Manila a unos 300 niños salvados de la calle.

Hoy me he quedado conmovido, cuando tras la misa visité a los niños solos, sin familia. ¡Cuánta gente trabaja en la Iglesia para que tengan una familia estos niños!", explicó en español durante el encuentro con las familias que celebró en un palacio de deportes de Manila.

El papa Francisco encontró por sorpresa a unos 300 niños filipinos que vivían en situación de calle que han sido ayudados por la asociación Ank-Tnk y a quienes abrazó e incluso sentó en sus rodillas.

El centro, que está dirigido por un sacerdote francés, da acogida a unas 20 de niñas, pero llegaron niños de otras de estas casas para ver al Papa.

El Papa habló con ellos en español y los niños, de entre 6 y 10 años, no dudaron en abrazar al papa, besarle e incluso dos de ellos, los más pequeños, se sentaron en la rodillas del pontífice.

Hubo cantos de los pequeños y también le entregaron algunos regalos.

Francisco conoce familias filipinas

Más tarde Jorge Mario Bergoglio se reunió en un emotivo acto con algunas familias de Filipinas para conocer de primera mano las calamidades e injusticias que viven los más desfavorecidos del país.

El pontífice, que llegó puntual al encuentro, fue recibido con gritos y aplausos ensordecedores de las 15 mil personas que acudieron al palacio de deportes de Mall of Asia, en Manila.

Miles más se congregaron en los alrededores del recinto para presenciar el acto y, aunque no pudieron acceder al edificio, recibieron al pontífice con el mismo entusiasmo.

Los que sí accedieron al interior del recinto, muchos de ellos ataviados con camisetas con el rostro de Francisco, observaban entusiasmados cómo el máximo representante de la Iglesia Católica saludaba pausada y alegremente a varias de las familias que se encontraban en primera fila y que protagonizaron el evento.

Antes de subir al escenario, el pontífice recibió una guirnalda de sampaguitas, la fragante flor nacional de Filipinas, que tradicionalmente se entrega en el país a personalidades a las que se quiere demostrar honor y veneración y que lució durante todo el evento.

Desde el colorido escenario, el pontífice escuchó pacientemente los testimonios de tres familias filipinas que representaban tres de las penalidades comunes que se sufren en el país: la pobreza, la emigración en busca de trabajo y la discapacidad de algún miembro.

gak

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