Festejan en Alemania los 25 años de la caída del Muro de Berlín

La canciller Angela Merkel dijo que es un regalo poder vivir unidos y en paz en el continente europeo

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BERLÍN, 10 de noviembre.– La canciller Angela Merkel eligió un traje de dos piezas de color negro para participar en una gran fiesta popular que tenía como meta festejar el 25 aniversario de la caída del Muro, un aniversario que el resto de sus compatriotas celebraron en las calles de la gran ciudad, con una alegría poco común.

Pero Merkel, esclava del protocolo, eligió el color negro para participar en una ceremonia solemne que tenía como meta rendir homenaje a todas las personas que murieron al intentar escapar del estado de obreros y campesinos que era la ahora desaparecida República Democrática Alemana (RDA).

En el primer acto oficial destinado a conmemorar el más reciente aniversario de la caída del Muro, celebrado en el centro conmemorativo del Muro de Berlín en la Bernaurstrasse, Merkel, una mujer que creció, estudió y trabajó como científica en la RDA, tuvo la visión de referirse a un fenómeno que pocos de sus compatriotas han logrado asimilar.

Este centro conmemorativo transmite la gran suerte y regalo que constituye el poder vivir unidos y de forma pacífica en nuestro continente, en una estructura económica y social a la que van ligadas libertad y responsabilidad”, dijo Merkel.

Podemos cambiar las cosas para mejorar, ese es el mensaje de la caída  del Muro”, añadió la canciller, que se atrevió a denunciar que en Ucrania, Siria e Irak, la libertad y los derechos humanos están siendo “amenazados y pisoteados”.

Tras el acto en la Bernauerstrasse, la familia política alemana y un exclusivo y pequeño grupo de invitados extranjeros, entre los que se encontraban dos Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa y Mijail Gorbachov, se reunió en un salón de conciertos donde tuvo lugar la ceremonia oficial destinada a recordar la gesta de hace 25 años y, al mismo tiempo, recordar para las nuevas generaciones la importancia que tuvo y tiene para el país, la fecha emblemática del 9 de noviembre de 1989.

El principal orador de la ceremonia oficial fue el presidente de la Eurocámara, el alemán Martin Schulz, quien utilizó la exclusiva tribuna para enviar un mensaje europeísta y también conciliador con Rusia. “Nos guste o no, Rusia es una potencia clave, un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Estamos comprometidos con la integridad territorial de Ucrania, pero hay que mantener todos los canales de comunicación abiertos con

Rusia”, dijo.

Pero la gran fiesta destinada a recordar la gran revolución pacífica que logró derribar el Muro tuvo lugar en un lugar emblemático de Berlín: la Puerta de Brandeburgo, que hasta la medianoche del 9 de noviembre de 1989 estuvo separada del resto del mundo por un muro de acero y hormigón. Ayer, 25 años después, el famoso monumento se convirtió en el punto neurálgico de una gran fiesta popular que reunió a la población de Berlín y a miles de turistas, que llegaron a la ciudad para participar en las festividades.

A lo largo de varios cientos de metros, una multitud acudió a la cita que tuvo lugar en la avenida 17 de Junio, una hermosa calle flanqueada por el parque Tiergarten y que desemboca en la famosa Puerta, para festejar con una alegría poco común el fin del Muro que dividió a la ciudad, al país y también, en forma simbólica, a toda Europa durante 28 años.

El punto culminante de la fiesta popular estuvo protagonizada por el famoso alcalde de la ciudad, Klaus Wowereit, cuando el político socialdemócrata encendió la luz verde para que unos siete mil globos luminosos, que habían sido colocados a lo largo de 15 kilómetros que marcaban el trazado del Muro, desde la Bornholmerstrasse hasta el Oberbaumbrücke, se elevaran rumbo al cielo, en una oda que pretendía recordar que la ciudad quedó libre para siempre de ideologías que condenaban al ciudadano a ser un reo en su

propio país.

Hace cinco años, acudieron a Berlín los entonces primer ministro británico, Gordon Brown; el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, su colega ruso, Dimitri Medvedev y la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton. Todos pronunciaron sendos discursos en un escenario construido, como ahora, ante la Puerta de Brandeburgo.

Pero ayer, los organizadores de la gran fiesta popular, el gobierno de la ciudad y el federal, optaron por una fiesta más ciudadana que institucional y diseñaron un festejo que debía plasmar la alegría por el nuevo Berlín sin Muro, la nueva Alemania y también la nueva Europa que comenzó a nacer cuando el Muro fue derribado por una revolución pacífica que no fue aplastada por el Ejército

Rojo.

La velada musical se inició con la actuación de Peter Gabriel, un famoso cantante britanico que interpretó Heroes, una canción escrita por David Bowie, que recuerda un amor bajo las sombras del Muro y que el autor cantó en un  famoso concierto que tuvo lugar en Berlín, en junio de 1987, a escasos metros del Muro.

La velada musical tuvo un momento emotivo cuando la Staatskapelle de Berlín, la orquesta que dirige Daniel Barenboim interpretó el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, un magnífico telón de fondo musical que acompañó desde la tierra berlinesa el vuelo de los globos luminosos.

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