Vaticano, tras otros dos obispos
Marco Antonio Órdenes y Gabino Miranda Melgarejo son investigados por abusos sexuales contra menores
MILÁN, 26 de septiembre.— Luego del escandaloso arresto en el Vaticano del exarzobispo y exnuncio apostólico Jozef Wesolowski, ayer
trascendió que los próximos obispos que podrían enfrentar procesos por abusos de menores son los latinoamericanos Marco Antonio Órdenes, de Chile; y Gabino Miranda Melgarejo, de Perú.
Ambos obispos están actualmente suspendidos de sus funciones. Al primero, el Santo Oficio le prohibió ejercer como sacerdote, luego de que Órdenes fuera involucrado en un caso de abuso sexual con un menor de edad, al que él mismo calificó como “acto imprudente”, pero negó que fuera homosexual y pedófilo.
Al segundo, Miranda Melgarejo (vinculado al Opus Dei), su diócesis lo alejó ya desde el año pasado, luego de varias denuncias de abusos contra menores y después de que el Vaticano lo regresara al estado laico.
A diferencia de Wesolowski, estos dos exobispos latinoamericanos pueden enfrentar el proceso canónico, pero no el penal en Italia por no ser ciudadanos vaticanos.
En el caso de Wesolowski, quien está dispuesto a defenderse y por el momento cuenta sólo con un abogado de oficio, ya han sido identificadas al menos cuatro de sus víctimas que rondan entre los 8 y 17 años de edad, de acuerdo con las autoridades de Santo Domingo, lugar donde el exnuncio apostólico cumplió varios de sus delitos.
Además, al momento del arresto, el obispo polaco tenía en su poder material pornográfico, por lo que su caso empeoraría.
De hecho, el panorama para Wesolowski no pinta nada bien. Ayer mismo se dio a conocer una carta que iba dirigida a él por parte de un joven diácono que trabajaba con él en Santo Domingo y que fue arrestado por la policía dominicana el 24 de junio de 2013, acusado de engañar y engatusar a menores.
Él mismo, Francisco Javier Occi Reyes, habría participado en los abusos, luego de que iba en búsqueda de los muchachitos más pobres de la zona del malecón para llevarlos con Wesolowski.
La historia de la carta es ésta: Una semana después de su arresto, el 2 de julio de 2013, cuando Francisco Javier se sintió abandonado, pues ni siquiera el arzobispo le había mandado alguna señal, éste decide escribirle una angustiosa carta a Wesolowski, que debía ser entregada en propia mano.
Primero la envió al arzobispo de Santo Domingo, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, jefe de la iglesia en República Dominicana, y a otro obispo dominicano: Gregorio Nicanor Peña Rodríguez.
Según fuentes del Vaticano, habría sido el propio cardenal López Rodríguez quien entregó la carta personalmente al papa Francisco en el Vaticano. Después de esto, Wesolowski fue llamado a regresar a Roma en agosto de 2013.
“Hemos ofendido a Dios abusando de niños y adolescentes comprados por algunas monedas”, se leía en la carta donde el diácono Francisco Javier alude al caso de un niño epiléptico al cual compraron con medicinas.
En la carta, el diácono confiesa su complicidad a Wesolowski “para que tu apetito sexual pudiera ser satisfecho”.
La carta, la cual fue incluida en el proceso de la justicia dominicana, se cierra con la petición del diácono a Wesolowski de pedir a Dios “ser ayudado a huir de esta enfermedad diabólica que te lleva a abusar continuamente de los niños”.
Se espera que el juicio a este diplomático vaticano comience entre finales de 2014 y principios de 2015, donde algunos abogados creen que al menos le darán seis o siete años de cárcel.
Destituyen a prelado por pederastia
El papa Francisco destituyó ayer al obispo de la diócesis paraguaya de Ciudad del Este, el conservador Rogelio Livieres, involucrado en una serie de escándalos de pederastia y malos manejos financieros, una decisión severa que marca el pontificado del argentino Francisco.
La destitución del obispo paraguayo fue anunciada en una breve nota oficial, en la cual el Papa explica que se trató de una “ardua decisión” tomada por “razones pastorales”.
La remoción de Livieres fue decidida “después de un cuidadoso examen de las conclusiones de las visitas apostólicas efectuadas por la Congregación para los Obispos y la Congregación para el Clero”, subraya la nota, que evita mencionar los escándalos y las acusaciones contra el controvertido obispo Livieres, miembro del Opus Dei.
La apertura de un seminario con una orientación más conservadora por parte de Livieres y sobre todo la defensa de uno de sus mayores colaboradores, el sacerdote ultraconservador argentino Carlos Urrutigoity, irritaron a un sector de la Iglesia católica paraguaya. En julio pasado el Papa terminó por enviar una comisión encabezada por el cardenal español Santos Abril y Castelló.
—AFP
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