CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.- Además de llorar la derrota de Brasil 1-7 ante Alemania en el partido de semifinales en la Copa Mundial de Futbol, cientos de hinchas brasileños salieron ayer a las calles de Sao Paulo y quemaron camiones y banderas de su país.

De acuerdo a algunos medios brasileños, la policía tuvo que usar gases lacrimógenos para dispersar a la multitud en varias  ciudades, incluyendo Sao Paulo, Belo Horizonte y Río de Janeiro.

Según el diario Folha de Sao Paulo, 20 autobuses fueron incendiados en la zona sur de Sao Paulo, en un garaje donde se almacenaban vehículos en desuso. Otros tres autobuses más fueron quemados en otras zona.

Al menos seis personas fueron detenidas en Copacabana por su participación en incidentes en locales próximos al festival de los aficionados, Fan Fest, montado por la FIFA en la playa más famosa de Brasil tras la histórica derrota sufrida por la selección brasileña frente a la alemana.

 También a las afueras del estadio Mineirao se registraron disturbios. Mientras que en las tribunas del estadio en Belo Horizonte, miles de niños y adultos se enjugaban las lágrimas, el maquillaje mundialista de miles de mejillas arruinado por el llanto.

Dilma se lamenta

En tanto, la presidenta Dilma Rousseff lamentó la derrota de la selección brasileña frente a Alemania en el estadio Mineirao, en Belo Horizonte.

“Al igual que todos los brasileños, estoy muy, muy tristepor la derrota. Lo siento por todos nosotros, hinchas, y  por los jugadores”, dijo la Presidenta en su cuenta de Twitter.

“Brasil, levántate, sacúdete el polvo y sigue adelante”, escribió la mandataria recurriendo a una conocida samba para animar a todo el país.

Rousseff  iniciará los próximos días su  campaña para las elecciones presidenciales del próximo 5 de octubre después de la Copa del Mundo y la reunión de los países BRICS, que tuvo un costo aproximado de 11 mil 500 millones de dólares.

El dirio brasileño O Globo destacó que la oposición lamentó la derrota de la selección brasileña y cree que ahora comienza la campaña.

Para el líder legislativo Luiz Carlos MendonçaMendonça, será importante ver si la Presidenta mantedrá su estrategia de asociarse con la Copa Mundial.

El senador José Agripino Maia, coordinador de la campaña de Aecio Neves, dijo que no creía en los efectos políticos de la derrota, pero agregó que con el final de la Copa del Mundo, el brasileño se “despertará a la realidad.”

 

Hasta los opositores al gobierno lloraron

En sus barracas de tablones de madera, muchos vecinos del asentamiento Esperanza, a 40 km de Brasilia, apagaban los televisores antes del final del partido por el que Alemania derrotó ayer a Brasil 7-1, mientras el desánimo se apoderaba del lugar.

“Ya no puedo ver más”, dijo una mujer entre lágrimas.

“¿Para qué gastar tanto en los estadios, en traer la Copa del Mundo a Brasil?, para ganar nada”, lamentó María José Costa Almeida, de 35 años. “Ahora mucha gente se dará cuenta de eso”, añadió.

Esperanza de un Nuevo Milenio es un asentamiento irregular donde viven 52 familias que ocuparon el lugar en 2010 y construyeron sus barracas con lo que encontraban por ahí, en las afueras de la ciudad de Planaltina.

Buena parte de los vecinos son del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) que se hizo muy visible en sus protestas criticando los gastos públicos para la Copa, y reclamaban más casas populares en el país con un déficit de seis millones de viviendas.

María Rita dos Santos, de 53 años y siete hijos, llegó al lugar cuando enviudó: “no teníamos condición de vivir de alquiler, no nos quedó más que juntar tablones y hacernos una barraca”, dice.

Ella ama el futbol como la mayoría de los brasileños: “Con el futbol, si Brasil ganaba, uno se olvidaba de las dificultades”, dice.

“Todos sabíamos que acabaría la Copa y volveríamos a nuestros problemas, volverán las lluvias, nuestras casas se inundarán y se derrumbarán”, suspiraba Cristina Oliveira, de 32 años y cinco hijos, al tiempo que esquiva a su paso las cloacas abiertas.

Un millón de brasileños salieron a las calles el año pasado contra los millonarios gastos públicos en los estadios de la Copa del Mundo, mientras demandaban mejoras en salud, transporte y educación.

Los Sin Techo protagonizaron algunas de esas primeras protestas y continuaron este año. Pero, como la mayoría de los brasileños, cuando comenzó la Copa decidieron posponer las manifestaciones, especialmente tras conseguir que el gobierno escuchara algunos reclamos.

“Criticamos el legado de la Copa, que serán estadios muy caros e inflación muy alta. No era oponernos al Mundial, pero sí esos gastos y medidas como la especulación inmobiliaria que afectó a muchas familias”, destaca Edson Silva, un líder del MTST de Brasilia.