América Latina, la salvación de España

La popularidad del rey no cayó en este continente, pues se le ve como el rostro amigable de las empresas ibéricas que invierten en la región

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04/06/2014 01:01 José Carreño Figueras
En 2008, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue recibido por el  rey en Palma  de Mallorca. Foto: AFP
En 2008, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue recibido por el rey en Palma de Mallorca. Foto: AFP

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de junio.- Un reporte del Real Instituto Elcano afirmaba en 2008 que América Latina se había convertido en parte del “poder blando” español, mientras un reporte económico advertía en 2011 que la región latinoamericana era la salvación de las empresas españolas.

El rostro de esa relación es el del rey Juan Carlos de España, que en los últimos tiempos perdió tanta popularidad en su país que ya en 2013 se afirmaba que el futuro exsoberano contaba con la reunión iberoamericana de ese año, en Cádiz, para mejorar su imagen.

Pero la realidad ciertamente es que la pérdida de popularidad de Juan Carlos en España es discutible en América Latina. “En España abdica el rey, en América Latina se aleja un amigo”, sostuvo la presidenta argentina Cristina Fernández al comentar la decisión del monarca.

Juan Carlos era, después de todo, el rostro de la España democrática, la alternativa europea a Estados Unidos.

La importancia simbólica es tal que el presidente boliviano Evo Morales, que se sostiene como amigo del rey, se quejaba en 2012 de que las “cumbres” iberoamericanas parecían hechas para rendir cuentas a España.

La queja puede parecer exagerada, pero en alguna medida tiene una razón de ser. Si los países latinoamericanos tuvieron, en alguno u otro momento roces e incluso choques políticos con el gobierno español del momento, la visión del rey era –y es sobre todo– en los encuentros iberoamericanos, donde la idea era de una comunidad de naciones unidas por idioma y cultura.

Pida por esa boca señor rey.” La ligeramente irrespetuosa invitación del cantante mexicano Vicente Fernández durante la cena ofrecida al rey Juan Carlos y su comitiva en el Hospicio Cabañas de Guadalajara durante su visita de noviembre de 1978 bien podría ser el mensaje de los latinoamericanos al rey Juan Carlos durante su reinado.

En sus 39 años de régimen, el rey viajó 80 veces a Latinoamérica y durante ese tiempo, la relación sufrió un ajuste fundamental.

No puedo ser verdaderamente rey de España si no pienso en los pueblos hermanos, porque todos participamos de algo que no es patrimonio exclusivo de ninguno, sino que poseemos en común”, dijo Juan Carlos el 24 de noviembre de 1978 al recibir un Doctorado Honoris Causa en la Universidad de San Marcos, en Lima.

Para Javier Noya, investigador de imagen en el Real Instituto Elcano, un centro de análisis y estudios de Madrid, “si se puede hablar de España como potencia cultural hay que subrayar que no lo sería sin la contribución de América Latina. Y si se puede decir que España es percibida en el exterior como una potencia, también lo es por el papel de América Latina”.

En alguna medida esa impresión no parece del todo desencaminada. Entre 1992 y 2000 España invirtió 80 mil millones de euros en América Latina y se convirtió en una voz económica importante.

En 1990, el capital español en Latinoamérica era de alrededor de 25 mil millones de euros. Para 2013, las estimaciones eran de que la inversión en la región superaba los 115 mil millones de euros.

De acuerdo con el reporte 2013 de la IE Business School, dos tercios de los activos que las empresas españolas en el extranjero están en América Latina, como resultado de la “apuesta estratégica” que realizaron las grandes compañías españolas en la década de los 90.

España se consolidó en la última década como el principal inversionista europeo en la región donde en la actualidad representa más de 15 por ciento del volumen total de la inversión extranjera, consignó el reporte.

Pero no fue gratuito. Para las principales compañías multinacionales españolas, Latinoamérica ha sido “una tabla de salvación para enfrentar la crisis económica”, tal y como señaló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Latinoamérica representó cerca de la mitad de las ganancias de 2011 para firmas como Telefónica, Santander o BBVA”, precisó.

Pero el rostro amable de España era siempre el rey. Su papel fue fundamental en cimentar las reuniones iberoamericanas y con ellas, la idea de comunidad de identidades y de  intereses.

La Corona aparecía como el elemento que enlazaba directamente con la historia, la lengua y la cultura comunes, y que simbolizaba, por encima de la diversidad de todo tipo, las señas de identidad iberoamericanas”, consignó Celestino de Arenal en su ensayo Política exterior de España y relaciones con América Latina, publicado en mayo de 2011 por la Fundación Carolina y la Editorial Siglo XXI de España.

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