Retrato hablado: Narendra Modi, el hombre que divide en India

El candidato a primer ministro favorito en los comicios es querido por muchos que valoran su pasado humilde, pero repudiado por otros que lo acusan de permitir la matanza en Gujarat

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11/05/2014 05:04 María Fernanda Navarro
Ilustración: Abraham Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de mayo.- Cada vez que un tren llegaba a la polvorienta estación de Vadnagar, una pequeña ciudad ubicada en el estado de Gujarat al oeste de India, Narendra Modi y su padre se ocupaban de vender té a los viajeros que llegaban o se despedían de su ciudad natal.

El pasado humilde de Modi, el hombre con más posibilidades de convertirse en el primer ministro de ese país, ha sido usado con sarcasmo por sus oponentes, como el líder del partido Congreso Nacional Indio, Mani Shankar Aiyar, quien aseguró que Modi podía ir a servir té en las oficinas de ese partido porque nunca alcanzaría un puesto como el de la dirigencia del país.

Los comentarios le valieron un buen número de respuestas negativas a Aiyar, incluso por parte de sus aliados, quienes aseguraron que Modi tenía muchas cosas por criticar, pero sus orígenes humildes no eran una de ellas.

Sin embargo, es poco probable que los comentarios afecten la popularidad del líder del partido Bharantiya Janata (BJP). De hecho, el mismo Modi ha presumido de su infancia pobre, sobre todo durante las campañas rumbo a las elecciones generales que se celebran en India desde el 7 de abril hasta mañana, en las que aseguró que a diferencia de los gobernadores del centro de India, él conoce la pobreza.

Pese a haber nacido en una familia de clase media, Modi, de 63 años, también sabe de bonanzas económicas y el manejo de las finanzas, y es que la prosperidad del estado de Gujarat, en el que fungió como jefe de gobierno desde 2001 y fue reelegido tres veces, le ha valido la fama del hombre que podría enderezar la economía del país por su destreza a la hora de negociar con empresarios y mantener una vigilancia estricta en la administración del estado más industrializado de India.

De acuerdo con un perfil del líder indio publicado por The Christian Science Monitor, “en la última década el estado (de Gujarat) ha registrado un fuerte aumento en la producción industrial y agrícola (…) empresarios y economistas locales señalan con orgullo que la economía del estado ha superado por mucho la del resto del país”.

El periódico internacional explica que, sin duda, los grandes éxitos de Narendra Modi son los cambios efectuados en la infraestructura del estado que cuenta con una larga costa.

Remozó las carreteras, mejoró el abastecimiento de agua y llevó energía regular a los pueblos, algo que ha eludido hasta los estados más prósperos del sur de India”, sobre todo en un país en los que la crisis por apagones es casi una costumbre.

Pero el camino de Narendra Modi para convertirse en una de las figuras políticas más reconocidas en la nación de mil 200 millones de habitantes, ha estado tan lleno de aciertos como puntos débiles, empezando por sus raíces políticas en el grupo de extrema derecha hindú Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), comparado con las milicias nazis por un artículo de The Guardian.

El líder (de RSS) expresó su admiración por (Adolfo) Hitler, ideologías de pureza racial y las virtudes del fascismo. Es una organización que, en sus buenos días, se podría comparar con el Partido Nacional Británico pero que puede operar más como la milicia nazi”, señaló la publicación del periódico británico a cargo de la académica Priyam-vada Gopal.

El RSS exige que sus miembros practiquen el celibato, motivo por el que hasta hace muy poco se desconocía de la existencia de Jashodaben Chimanlal, esposa de Modi, quien se identificaba como soltero, una característica que se valora entre los servidores públicos de ese país.

De acuerdo con medios locales, Jashodaben y Modi contrajeron nupcias cuando tenían 18 años, después de que los padres de ambos acordaron la unión. Sin embargo, tres años después, y sin consumar su matrimonio, Modi abandonó a su esposa y se unió a las filas del RSS pero cuando llenó el registro de nominación como candidato del BJP escribió en la columna de cónyuge el nombre de Jashodaben.

Lejos de las revelaciones de su matrimonio, el señalamiento que lo ha perseguido durante más de una década y es quizá el punto más bajo de su administración en Gujarat, fue el ataque premeditado contra musulmanes de ese estado durante tres días, en el que fueron asesinadas más de mil personas en febrero de 2002.

Activistas indios acusan al líder nacionalista hindú de no haber actuado para frenar a la turba que, de acuerdo con reportes de la prensa en 2002, perpetró violaciones, mutilaciones e incluso agresiones tan difíciles de imaginar como extraer fetos de las mujeres embarazadas.

Modi se ha mantenido firme respecto de deslindarse de toda responsabilidad, de hecho tres investigaciones llevadas a cabo por la Suprema Corte de ese país confirman su inocencia de cualquier cargo relacionado con el pogromo. Pero esto no lo libera de que sus rivales políticos se lo recuerden constantemente, o lo acusan de “asesino”, como lo hizo hace unas semanas Lalu Prasad, líder del partido Rash-triya Janata Dal.

Conocido por su liderazgo autoritario, el único gesto de pesar de Modi por el pogromo fue comparar (a los musulmanes) con un cachorro embestido por un automóvil mientras que etiquetó a los campamentos de refugio de musulmanes con ‘fabricas para hacer bebés’”, explicó en su artículo Priyamvada Gopal.

Modi y su equipo se han ocupado de disipar la fama de “ultra” con la que lo han adjetivado diversos medios de comunicación, sobre todo en el extranjero, a través de un contacto cercano con los ciudadanos indios, sobre todo en redes sociales. De acuerdo con la revista India Today, “Modi es uno de los políticos de más tendencia en India. Fue el primero en tener un diario digital. Siempre está bien arreglado”. De hecho durante esta semana, Modi llevó a cabo apariciones en 100 localidades en un mismo día apoyado por imágenes de holograma que captaron la atención de los votantes y es un usuario constante de redes sociales, como
Twitter, para comunicar sus propuestas de gobierno.

El también descrito como adicto al trabajo y alguna vez, despachador de té, podría gobernar la democracia más numerosa del mundo, pero la decisión está en manos de los 814 millones de votantes que desde el pasado 7 de abril y hasta mañana están eligiendo a sus representantes en las urnas.

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