Tienen aeropuerto ‘fantasma’ en Alemania

La capital alemana tiene un nuevo atractivo turístico: el moderno aeropuerto de Berlín-Schönefeld, el cual debió funcionar a partir de 2012, pero no ha sido inaugurado

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27/04/2014 02:16 Enrique Müller/ Especial

BERLÍN, 27 de abril.— La vibrante capital de Alemania ofrece un sinnúmero de atracciones que la han convertido en una de las principales mecas turísticas de Europa. Restos del odiado muro, el nuevo y espectacular barrio cívico, la Isla de los Museos, barrios centenarios que recuperaron su esplendor con la ansiada reunificación y rincones que recuerdan el pasado trágico que vivió la ciudad bajo la tiranía nazi, Pero Berlín también ofrece una primicia a los turistas que están dispuestos a desplazarse al viejo aeropuerto de Berlín-Schönefeld y pagar diez euros para visitar un grandioso y moderno  aeropuerto fantasma.

El tour que organiza la sociedad que administra los aeropuertos de Berlín es único y ofrece la posibilidad de caminar por una interminable pista de aterrizajes sin usar, contemplar desde una terraza al aire libre construida a 36 metros de altura la grandiosidad inacabada de la terminal y escuchar con atención una letanía de explicaciones de un guía que se esfuerza por explicar lo que no tiene explicación. 

Por ejemplo, que en una casa sin personas hay que simular que está habitada para evitar que se estropee.  Desde hace dos años una pequeña dotación de empleados llega al hotel Steinberger, construido frente a la entrada principal del nuevo aeropuerto de Berlín para abrir y cerrar los grifos de agua de las habitaciones, abrir las ventanas, limpiar el polvo que se acumula, vigilar que el plástico que cubre los muebles no se deteriore y hacer funcionar el baño sauna.

“Tienes órdenes de conservar el edificio de la mejor manera posible”, señaló el guía para explicar el trabajo de los empleados de mantenimiento del hotel, que deseaba abrir sus puertas en el verano de 2012. La cadena hotelera cumplió a rajatabla con el calendario fijado para la construcción del moderno edificio, pero desde entonces ningún huésped ha podido dormir en el hotel.

La moderna estación de trenes construida en el subsuelo de la terminal tampoco ha recibido la visita de pasajeros, pero cada día de la semana, la compañía ferroviaria alemana, Deutsche Bahn, envía un tren subterráneo vacío a través de un túnel que lleva al aeropuerto. Los viajes solitarios del tren fantasma sirven para mantener el aire en movimiento en el túnel, lo que impide que los rieles y el complejo mecanismo de palancas automáticas se oxiden.

Historias como éstas y muchas más pueden escuchar los turistas que llegan para visitar lo que la propaganda oficial de Berlín bautizó en su momento como el “aeropuerto más moderno de Europa” y cuya inauguración, prevista para 2012, ha debido ser cancelada en cuatro ocasiones, una contrariedad que impidió también que el hotel abriera sus puertas y que la estación de ferrocarriles subterránea comenzara a funcionar.

Hace muchos años, cuando la aviación comercial comenzó a conquistar los cielos del planeta, era común que la gente visitara los aeropuertos para ver cómo los aviones aterrizaban y despegaban. Pero el nuevo aeropuerto de Berlín, bautizado con el nombre de Willy Brandt, atrae a los turistas por una razón diferente. A causa de una serie de chapuzas llevadas a cabo por los políticos y empresas privadas, la moderna terminal de la capital alemana se ha convertido en un aeropuerto fantasma, una realidad que hizo trizas la venerada imagen que tenía Alemania de ser un país eficiente y puntual y cuyo  emblemático sello de exportación “Made in Germany” es aceptado en todo el planeta como garantía de calidad.

Josef, un amable guía contratado por la sociedad que administra los aeropuertos de la capital, dio la bienvenida a un grupo de turistas que fue conducido, a bordo de un autobús de dos pisos, hasta la llamada Infotower, una construcción triangular de 36 metros de altura con una terraza al aire libre, desde donde se puede contemplar la enorme terminal , las pistas de aterrizaje vacías y ocho enormes estacionamientos para automóviles.

“El aeropuerto ocupa  mil 470 hectáreas, el equivalente a 2000 campos de futbol”, dijo Josef, quien añade que la terminal cuenta con dos pistas de aterrizaje y dos de despegue, y que fue construida de tal manera que en el futuro se pueda ampliar para pasar de una capacidad de 27 millones a 45 millones de pasajeros anuales. “El aeropuerto debía inaugurarse en mayo de 2012, pero desgraciadamente ahora nadie está en condiciones de fijar una fecha a causa de una cadena de decisiones erróneas adoptadas por los políticos”,  añadió.

Fallas en el sistema

La gran fiesta de la inauguración se canceló en medio de un riguroso secreto y después de que las autoridades recibieran un informe técnico que les impedía poner en funcionamiento el aeropuerto. El sistema que debía extraer el humo del edificio en caso de incendio no funcionaba.

Aunque ya han pasado casi dos años de la primera cancelación, los nuevos responsables de la construcción del aeropuerto aún no están en condiciones de fijar una nueva fecha para su apertura. Cada día que pasa se descubren nuevos errores en la construcción, una certeza que convenció al diario BILD de mencionar la posibilidad de echar abajo el edificio y construir uno nuevo. El costo inicial del aeropuerto fue calculado en 2.5 mil millones de euros. Si las autoridades deciden continuar con los trabajos de saneamiento para hacerlo funcionar, el costo final se elevará a mas de ocho mil  millones de euros.

“Willy Brandt begrüßt die Welt”, “Willy Brandt saluda al mundo”, señalaba la campaña publicitaria que se podía ver en la ciudad hace dos años. Hace días unos 40 turistas podían caminar sobre la pista de aterrizaje y descubrir algunos secretos que encierra el aeropuerto, por ejemplo, un complejo y moderno sistema de tuberías subterráneas que envían el querosín directamente hasta los aviones.

Cuando el tour se detuvo frente a la entrada principal del aeropuerto, los turistas pudieron en ver, a través de la fachada de vidrio, unos modernos cubículos de madera que albergan los mostradores de facturación y las pantallas de ordenadores cubiertas con plástico. Nadie trabaja aún en esta terminal, pero los costos de limpieza ascienden a más de 150 mil euros mensuales”, señaló el guía.

¿Quién es el responsable del caos? El fracaso tiene muchos rostros, pero el único nombre que se menciona como responsable de la mayor chapuza que haya cometido nunca Alemania es el del jefe del gobierno regional de Berlín, el famoso Klaus Wowereit.

Wowereit, un político socialdemócrata que cautivó a Berlín y al resto del país cuando anunció que era homosexual  antes de ser designado como candidato al cargo de jefe del gobierno de la ciudad-estado en 2001,  se
propuso, al igual que los faraones del viejo Egipto, construir un monumento que debía perpetuar su memoria. Peor aún, el político, en lugar de dejar en manos de expertos la construcción del nuevo aeropuerto, asumió prácticamente la dirección intelectual de la colosal obra.

Wowereit, infectado por el virus de la megalomanía, cambió los planes, exigió acabados de lujo e ignoró las voces que le susurraban al oído que la construcción del moderno aeropuerto era la crónica de una catástrofe anunciada, tanto para su gestión como para las finanzas de Berlín y Brandeburgo. Los dos Länder , son los accionistas mayoritarios con 37% cada uno,  y la administración federal tiene 26%.

Según un experto, existe la posibilidad de que el moderno aeropuerto,
tal como está concebido, no entre jamás en funciones ya que no se respetaron los permisos oficiales. Si se decide continuar con la construcción de la terminal, habrá que derribar techos, paredes y cambiar el piso, además de cambiar de lugar a más de mil árboles que fueron plantados en lugares equivocados.

“Por lo general soy una persona optimista, pero después de visitar este aeropuerto fantasma mi optimismo se ha convertido en frustración”, dijo un abogado de 53 años que participó en el tour el sábado pasado. “Lo peor de todo es que el despilfarro y la chapuza los pagamos los contribuyentes.”

 

 

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