Juan XXIII es la guía de Bergoglio

El sobrino del “Papa Bueno” dijo que existen muchas semejanzas entre el actual Pontífice y su tío abuelo

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22/04/2014 04:07 EFE
El papa Francisco decidió el pasado julio que se elevaría a los altares a Juan XXIII (izq.) sin necesidad de un milagro.
El papa Francisco decidió el pasado julio que se elevaría a los altares a Juan XXIII (izq.) sin necesidad de un milagro.

ROMA, 22 de abril.– Marco Roncalli, experto en historia de la Iglesia, sobrino-nieto de Juan XXIII, es uno de los principales conocedores de la vida del “Papa Bueno”, que el 27 de abril será proclamado santo y del que asegura se asemeja a Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco.

“Es el Papa más cercano a Juan XXIII por su amor a la verdad, a la caridad y a la pobreza en el sentido franciscano” y a lo que Roncalli llamó “la medicina de la misericordia”, explica el historiador y escritor en entrevista.

Para Roncalli, “ambos hablan de una Iglesia que es de todos y en la que nadie está excluido, sobre todo los pobres”.

Este familiar y principal biógrafo del Pontífice acaba de publicar el libro Papa Giovanni. Il Santo, en el que ante todo se agradece al papa Francisco su aceleración del proceso de canonización.

“Se necesitaba un papa Francisco para ello, y no es una casualidad”, explica Roncalli, ya que el Pontífice argentino decidió el pasado julio que se elevaría a los altares a Juan XXIII sin necesidad de un milagro.

No obstante, el principal biógrafo de Angelo Roncalli, cuyo pontificado comenzó en 1958 hasta su fallecimiento por un tumor en 1963, rechaza hablar de “caminos preferenciales” o “empujones” a la causa de canonización. En su libro se explica cómo “el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, ya habló de que no se trataba de una exención del milagro.

Se trataba del deseo de Francisco de reducir el tiempo para dar a toda la Iglesia la oportunidad de celebrar al mismo tiempo la canonización de Juan XXIII, iniciador del Concilio Vaticano II y la de Juan Pablo II, “el ejecutor de los documentos pastorales, espirituales y doctrinales de este Concilio”.

Para Roncalli, la ceremonia del 27 de abril en el Vaticano, representará la “voluntad” del papa Francisco de “reafirmar el Concilio Vaticano II, de relanzarlo y alejarlo de ciertas dialécticas que lo habían confinado o congelado un poco y de hacer volver a insuflar el aire de la primavera conciliar”.

Marco Roncalli analiza la “santidad” de Juan XXIII y considera que “fue algo que él persiguió durante toda su vida. Desde la infancia hasta la muerte. Y que casi se fundió en una sola dimensión entre lo privado y lo público”.

“Pero no era un santo, por así decirlo, sólo para sí mismo, sino para los demás”, puntualiza.

“Hablando con su exsecretario y ahora cardenal, Loris Capovilla, sobre la noticia de la canonización, me dijo que para él no era otra cosa que la confirmación de lo que él vio en todos esos años: una santidad en la cotidiana normalidad”, agregó.

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