Rusia no se conforma con Crimea

El jefe de la OTAN cree que la mirada de Vladimir Putin está puesta en otras regiones de Ucrania y en una zona separatista de Moldavia

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23/03/2014 23:54 Reuters, AFP, EFE y DPA

KIEV, 24 de marzo.- Tras la anexión de la península de Crimea, la OTAN, Estados Unidos y la misma Ucrania manifestaron ayer su preocupación ante las posibles nuevas aspiraciones territorialistas por parte de Rusia.

El comandante supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)  en Europa y general de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Philip Breedlove, dijo ayer que Rusia ha reunido una gran fuerza militar en su frontera con Ucrania y que Moscú podría tener en la mira una región de otra exrepública soviética, Moldavia, luego de anexar formalmente a Crimea a territorio ruso.

“Las fuerzas (rusas) que están en el este de la frontera ucraniana ahora son muy, muy grandes y están muy preparadas”, dijo Breedlove, y agregó que en la OTAN se analiza el despliegue de tropas.

Al respecto, el viceministro de Defensa de Rusia, Anatoli Antonov, rechazó estar concentrando sus tropas en la frontera con Ucrania y aseguró que su país respeta los acuerdos internacionales que limitan el número de efectivos que puede desplegar en las regiones cercanas a ese país.

Por otra parte, Breedlove también dijo que la OTAN está preocupada por la amenaza a Transnistria, que declaró su independencia de Moldavia en 1990, pero que no ha sido reconocida por ningún miembro de Naciones Unidas. Un 30 por ciento de su población de 500 mil habitantes es rusa, que es la lengua madre de la mayoría.

El Presidente de la exrepública soviética de Moldavia advirtió a Rusia la semana pasada en contra de considerar cualquier acción para anexionarse Transnistria, pero el presidente del Parlamento de la región instó a Rusia a incorporar esa región.

Otros motivos de preocupación para la OTAN son otros estados exsoviéticos en el Báltico: Lituania, Letonia y Estonia.

Tony Blinken, asesor de seguridad nacional del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que el fortalecimiento de las fuerzas rusas quizás sólo tendría por objetivo intimidar a los nuevos líderes de Ucrania, pero que Rusia podría invadir el este del país, que en su mayoría es rusoparlante.

“Es posible que se estén preparando para ingresar”, dijo Blinken a la cadena CNN.

Invasión es inminente: Ucrania

Por otra parte, las nuevas autoridades de Ucrania expresaron ayer, ante miles de manifestantes en Kiev, su temor a una inminente invasión rusa en el este industrial del país, tras la caída de su última base aérea en Crimea.

Las tropas rusas están listas para atacar a Ucrania “en cualquier momento”, declaró el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Andrei Parubi desde el podio del Maidan, la Plaza de la Independencia en Kiev.

El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano Andrei Deschitsa también denunció el despliegue de tropas rusas en la frontera oriental de su país.

Los riesgos “aumentan (...) se vuelven más elevados”, respondió el jefe de la diplomacia de Ucrania al ser consultado por la cadena estadunidense ABC sobre las posibilidades de que estalle un conflicto militar entre Kiev y Moscú.

Además, el presidente interino de Ucrania, Oleksandr Turchynov, denunció ayer que el coronel Yuliy Mamchur, comandante de la Base Belbek de la Fuerza Aérea cerca de Sebastopol, fue detenido por soldados rusos desde la toma de esa sede militar y exigió su liberación.

Durante la ocupación de esa base militar, las fuerzas pro rusas utilizaron vehículos blindados y efectuaron disparos, además de lanzar granadas
aturdidoras.

Sobre el tema, el Ministerio de Defensa de Rusia aseguró ayer que su bandera ondea ahora en 189 instalaciones militares ucranianas en Crimea.

En la ciudad ucraniana de Donestk se manifestaron unas cuatro mil personas para pedir la vuelta del presidente destituido, Víktor Yanukóvich, y que se realice un referéndum para que la región se una a Rusia.

“En Donetsk, Lugansk y Járkov, 75 por ciento de la gente quiere que estas regiones se unan a Rusia”, afirmó la semana pasada el viceprimer ministro de Crimea, Rustam Temirgaliyev.

Barack Obama se reunirá con el G7

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, partió ayer hacia Europa en el marco de un viaje que estará marcado por el intento de aislar a Rusia tras su anexión de Crimea y la defensa de su estrategia diplomática para llegar a un acuerdo nuclear con Irán.

Obama planificó durante meses su participación en la Cumbre de Seguridad Nuclear de La Haya, que surgió de una iniciativa suya para evitar la propagación de armas de destrucción masiva y radiactivas.

Pero la crisis en Ucrania, con el riesgo de una invasión rusa luego de la anexión de Crimea, modificó las prioridades, y Obama se reunirá con los líderes del G7 y consultará a los líderes de la Unión Europea y de la OTAN con el fin de que Moscú pague un precio por su actitud.

La reunión del G7, fijada para hoy en la ciudad holandesa, es un desaire a Rusia, que se preparaba para ser anfitrión de una cumbre del G8 este año en Sochi que ahora parece poco probable que tenga lugar.

El viaje del Presidente estadunidense también incluye escalas en Bruselas, Ciudad del Vaticano y Arabia Saudita y una reunión con el presidente chino, Xi Jinping, con quien busca relajar tensiones.

Romney critica su ingenuidad

El excandidato presidencial republicano Mitt Romney criticó ayer que la “ingenuidad” de Obama respecto a Rusia ha sido uno de los motivos
de la actual crisis de Ucrania.

“No hay duda de que la ingenuidad del Presidente en lo referente a Rusia, y su fallido juicio sobre las intenciones y objetivos de Rusia, han llevado a una serie de desafíos políticos exteriores que encaramos”, afirmó Romney en el programa Face the Nation de la cadena CBS.

El excandidato presidencial republicano en 2012 señaló que “los líderes efectivos típicamente son capaces de ver el futuro hasta un cierto grado, y entonces intentan tomar acciones para moldearlo de algún modo”.

“Y eso es por supuesto en lo que ha fallado este presidente”, subrayó.

Durante la campaña electoral de 2012, el candidato republicano y exgobernador de Massachusetts calificó a Rusia como “enemigo número uno” de Estados Unidos, comentario que fue recibido entonces con escepticismo.

 

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