La paz mundial, bajo riesgo por crisis en Ucrania

El referéndum independentista que hoy realiza Crimea representa una de las mayores amenazas desde la Guerra Fría, aunque a nadie conviene un enfrentamiento

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16/03/2014 03:55 María Fernanda Navarro

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de marzo.- Un artículo publicado por la revista estadunidense Foreign Affairs sentenció que la crisis en Ucrania y probable incorporación de la península de Crimea a Rusia coloca a la comunidad internacional, la Unión Europea y los Estados Unidos frente a “la mayor amenaza de la paz mundial desde la Guerra Fría”.

Pese a que el Parlamento de Crimea ya aprobó su independencia de Ucrania, la atención de los líderes mundiales se concentra hoy, 16 de marzo, en los habitantes de la península que están citados a las urnas para decidir su incorporación a la Federación Rusa.

Las apuestas de los crimeos están del lado de Rusia, después de todo aproximadamente 80 por ciento de la población de la península es de origen ruso. 

Pero todo indica que ésta no será una transición pacífica; durante la última semana la presión internacional no cesó de enviar mensajes al Kremlin. Por ejemplo, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, dijo el jueves pasado que si Rusia no abandonaba su intención de anexionar la península ucraniana la Unión Europea y Estados Unidos responderán con medidas “serias”.

El rechazo de las autoridades en Crimea por aceptar al nuevo gobierno de Ucrania conformado luego de la destitución del presidente Víctor Yanukóvich, que en noviembre pasado se negó a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea y en cambio fortalecer lazos con Rusia, ponen en juego las relaciones económicas de Rusia con los países miembro de la Unión Europea. Y a la arena de la confrontación se suman las dos potencias económicas más fuertes del mundo: Estados Unidos y China.

¿Qué relevancia tiene la República Autónoma de Crimea como para que el delicado transe que atraviesa provoque que los gigantes mundiales adopten posición de ataque? ¿Por qué el conflicto ucraniano tiene a los expertos en política internacional apostando por una nueva Guerra Fría?

Juan Arellanes, coordinador académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac, señala que Ucrania —y por tanto Crimea— es para Rusia un territorio estratégico, en tanto que para Estados Unidos representa un aliado anhelado.

El vínculo entre Rusia y Ucrania es estrecho de antemano porque “no hay una frontera geográfica delimitada, es una misma llanura que se extiende desde Europa Oriental hasta muy adentro en Rusia, por tanto es un territorio en el que los rusos han tenido gran influencia desde hace mucho tiempo”.

Ucrania declaró su independencia formal de la Unión Soviética en 1990; sin embargo, Rusia se ha mantenido como el poder dominante en el este y sur del país, sobre todo en la península de Crimea en donde la mayoría de los 2.3 millones de habitantes se identifican como rusos étnicos y hablan ruso.

Desde el pasado miércoles los habitantes de Crimea pueden comprobar si sus nombres figuran en las listas de votantes del referéndum independentista, debido a que el padrón fue realizado con base en los comicios parlamentarios de 2012.

Pero el gobierno de Ucrania ya puso sus límites y obligó a las autoridades de Crimea a utilizar datos no actualizados, pues bloqueó el acceso a su banco de información sobre los residentes de la península, con el objetivo de frustrar la consulta ciudadana y acabar con los intentos separatistas de la región.

Más que los lazos geográficos, históricos y culturales que unen a Ucrania y a Rusia son los intereses económicos los que tienen a los rusos tan interesados en el país en conflicto: “Ucrania es la puerta de entrada de Rusia hacia el Mar Negro en donde se encuentra la principal base naval rusa, pensar que Rusia no va a defender sus intereses en Crimea sería idealista, sería muy ingenuo”, asegura el académico mexicano en entrevista con Excélsior.

A esto se suma que a través de los gasoductos que cruzan por Ucrania, Rusia abastece 25 a 30 por ciento del gas que consume Europa. Países como Alemania, Italia, Reino Unido, Francia Grecia, Austria y Finlandia dependen en buena medida de la industria energética rusa y naciones de Europa del Este son totalmente dependientes del gas ruso.

Si por este conflicto dejara de fluir el gas ruso hacia Europa que esencialmente pasa por Ucrania, Europa se vería privada de una cuarta parte de su abastecimiento de gas y éste es el recurso energético más importante para Europa incluso más que el petróleo”, explica Arellanes.

Es a partir de estos lazos que Arellanes señala que Ucrania “puede ser dos cosas: un puente o un abismo entre Rusia y la Unión Europea”.

El artículo de Foreign Affairs, publicado por el profesor de Ciencia Política, Alexander J. Motyl, considera que “los europeos han ordenado a Rusia que respete la soberanía de Ucrania, pero no han hecho planes específicos de ejecución para hacer valer sus advertencias”.

Hasta este punto pareciera que el accionar de las partes involucradas responde a la defensa de sus intereses en riesgo por la crisis ucraniana. Además, en palabras de Arellanes, “Rusia y Europa tienen demasiados intereses en común como para permitir que su relación se degrade”, sin embargo, la entrada en escena de Estados Unidos parece complicar el trance.

“Para Estados Unidos tener influencia sobre Ucrania es geopolíticamente muy relevante y desde hace tiempo ha buscado que sea parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Uno de los objetivos que ha ocupado a Estados Unidos desde el derrumbe de la Unión Soviética ha sido acercarse a Europa Oriental y ha tenido bastante éxito con la República Checa, Polonia, Hungría, que son importantes aliados de Estados Unidos pero sabe que el país clave en este sentido es Ucrania”, apunta Arellanes.

Hasta el momento, Estados Unidos no ha hecho más que aumentar las presiones sobre Rusia al suspender su cooperación militar, establecer restricciones a la entrega de visas a rusos y ucranianos que considere “responsables de la situación”, además de autorizar el congelamiento de activos de los mismos.

Alexander J. Motyl asegura en su artículo titulado Putin’s Play (El Juego de Putin) que los líderes de Occidente deben apreciar el hecho de que Putin ha cuestionado fundamentalmente el orden internacional: “por lo menos, Occidente debe hacer saber a Rusia que suspenderá los negocios como de costumbre hasta que las tropas rusas salgan de Ucrania”.

La advertencia de Motyl parece coincidir con la preocupación expresada por diversos analistas acerca de la restitución del poder de Rusia en el escenario internacional, además de las acciones de Vladimir Putin para consolidar su poder en la periferia inmediata de países fundamentales como Georgia y Ucrania.

Y aunque la nación líder de América habla de tomar medidas para aislar a Rusia, el experto en relaciones internacionales expresa que Estados Unidos ya no tiene la fuerza para hacerlo “el mayor aliado Ruso es China y China es la segunda potencia económica mundial, Rusia abastece 25 por ciento la energía que consume todos los días Europa ¿cómo va a participar Europa en un aislamiento de Rusia?

Algunos analistas hablan de una nueva Guerra Fría y yo no lo atribuiría estrictamente a Ucrania pero creo que va a ser un paso más en esta cadena de acontecimientos que sí están formando una mayor polarización, básicamente en dos bloques uno que podríamos denominar europeo-estadunidense y otro ruso-chino”.

Suspender los vínculos entre todas estas naciones sería peligroso, considera Arellanes: “Rusia y Europa tienen demasiados intereses en común como para permitir que su relación se degrade, y las relaciones entre Rusia y Estados Unidos por más degradadas que puedan llegar a estar siempre habrá necesidad de un diálogo, un acuerdo, un tipo mínimo de cooperación, hay temas que tiene que ver con lo militar, las armas nucleares los satélites”.

Sin embargo, la escalada de tensiones no se descarta lo que provoca que el mundo se encuentre “en una situación poco deseable”, asegura el experto.

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