En España recuerdan a sus víctimas por atentado del 11 de marzo

Se conmemora hoy el décimo aniversario del peor atentado terrorista de su historia con actos solemnes y entre consenso sobre los autores materiales

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11/03/2014 02:05 Patricia Godoy/Corresponsal

MADRID, 11 de marzo.– Diez años vestida de negro. El luto riguroso de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M, Afectados del Terrorismo, no solo se muestra en sus ropas, también en su rostro: triste y vacío desde aquel fatídico 11 de marzo de 2004, cuando perdió a su hijo Daniel.

Aquella mañana, él viajaba en unos de los cuatro trenes donde estallaron 10 bombas, muy cerca de la madrileña estación Atocha. Fue el mayor ataque yihadista perpetrado en Europa que provocó la muerte de 191 personas y dejó a más de 2 mil heridas.

La cara de las víctimas

A Manjón no le gusta mucho hablar con los medios, pero accede a contestar a las preguntas de Excélsior en esta fecha de recuerdo tan doloroso. “Todos los días son 11 de marzo, todos los días sufres su ausencia, el día que te dan el título de tu hijo, a título póstumo; el día que te dan la orla de tu hijo donde está parado en el tiempo mientras sus compañeros han crecido mientras acababan la carrera. Cada día de ésos es una tortura”, reflexiona, mientras intenta contener las lágrimas.

Manjón es el rostro público más conocido en España de las víctimas de aquel atentado. Su hijo Daniel, que tendría hoy 30 años, siempre le acompaña en una pequeña fotografía que Pilar lleva colgada al cuello en forma de medalla de oro. Sólo era un joven más que, como miles de personas cada día, se dirigía hacia el centro de Madrid para estudiar. Lo que no sabía es que su vida sería abruptamente interrumpida por la ira de los terroristas islámicos inspirados en Al-Qaeda.

“Dar un beso a tu hijo sin saber que ya no volverá más porque tres minutos después alguien decidió sobre la vida y la muerte de 191 inocentes, es un dolor inasumible que te destroza la vida”, explica.

La firmeza de un juez

Otra figura pública clave en todo este caso y que resultó fundamental en la resolución del atentado es el juez Javier Gómez Bermúdez, responsable de dictar sentencia contra los acusados del ataque terrorista, atribuido finalmente a una célula yihadista inspirada en Al-Qaeda.

A pesar de que existe una sentencia firme y un amplio consenso entre los especialistas en que los atentados fueron perpetrados por terroristas radicales islámicos, aún hay algunas voces en las capas más conservadoras de la sociedad española que se aferran, sin ninguna prueba, a la idea de que la matanza fue perpetrada por el grupo terrorista vasco ETA.

“Estoy completamente convencido, ETA no tuvo nada que ver. Así lo dicen todas las pruebas”, ha repetido el juez Gómez Bermúdez en sus apariciones públicas de estos días.

Como el juez Bermúdez, las autoridades de inteligencia españolas y sus informes confidenciales revelados en estos días confirman que el terrible atentado fue decidido en Pakistán y ejecutado por terroristas vinculados de manera directa a Al-Qaeda.

Nuevas investigaciones, misma dirección: Al-Qaeda

7:37 horas de la mañana. “¡Ha estallado una bomba en los trenes!” Es el eco de algunas de las voces que resuenan estos días en los medios españoles como recuerdo luctuoso. Durante los últimos 10 años, el atentado terrorista de Madrid ha inspirado desde películas, teleseries, cómics y, sobre todo, libros. Una de las publicaciones más relevantes que se ha presentado estos días en España es el libro ¡Matadlos!, de Fernando Reinares, experto en terrorismo internacional. Este investigador, catedrático del Real Instituto Elcano de Madrid, aporta un nuevo e importante matiz a las claves que explican quién y por qué se atento en España. Tras revisar miles de documentos y hacer un sinfín de entrevistas, Reinares llega a la conclusión de que la idea del atentado se fraguó en diciembre de 2001 en Pakistán por un miembro de Al-Qaeda que quería devolver el golpe a las autoridades españolas por el desmantelamiento de una célula terrorista en España. “La decisión de atacar a España fue el resultado de la venganza por haber desmantelado la red de Al-Qaeda en 2001”, explica sin dudarlo Reinares.

De ser cierta esta teoría, se desmontaría en parte la tesis de la sentencia del juez Gómez Bermúdez que establece que el ataque no fue obra directa de Al-Qaeda, sino más bien de un grupo yihadista, inspirado pero no perteneciente a esta organización, que actuó en venganza por la participación de España en la guerra de Irak.

Pero según la investigación de Reinares, el apoyo español a la invasión de Irak “no es la causa, pero es un pretexto”.

Sobre la versión de Reinares, el juez Javier Gómez Bermúdez responde que “respeto esa tesis, pero yo no tengo pruebas de que eso sea así”, y asegura que no cree que Al-Qaeda “haya ordenado el atentado el 11 de marzo en Madrid” y reitera que fueron grupos yihadistas “autónomos”.

Teoría de la conspiración

A pesar de todas las investigaciones, pruebas y sentencias judiciales, quien no piensa lo mismo, incluso diez años después, es el expresidente José María Aznar. Durante años, y junto a diversos medios de comunicación conservadores, ha sido el principal promotor de lo que en España se define como “teoría de la conspiración”, es decir, que ETA estuvo detrás de los atentados.

Aznar, que en aquel momento era presidente de España, ha llegado a decir, sin mostrar nunca pruebas sobre ello, que quienes idearon los atentados “no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”, y que el ataque tenía como objetivo “cambiar el curso político de España”.

Juicio sin grandes responsables

Más allá de estas polémicas, que parecen hoy tener poco sentido, en 2007, 18 personas fueron condenadas a prisión tras la instrucción de un macrojuicio que duró cuatro meses y que fue seguido por la sociedad española con gran interés. Puede que, como se sospecha, ninguno de los cabecillas del atentado está tras las rejas, ya que todo parece indicar que los autores intelectuales del atentado del 11-M se inmolaron haciendo explotar una bomba en un departamento de Leganés, a las afueras de Madrid, en abril de 2004, un mes después del atentado terrorista y antes de ser detenidos por una policía que los estuvo acosando durante esas semanas. La mayoría de los condenados en aquel juicio interpretaron un pequeño papel en toda la trama del atentando de Madrid y, por eso,   algunos ya han salido de prisión y algún otro está por ser liberado en los próximos días.

Consecuencias políticas

En aquellos días del ataque de Madrid, España estaba en plena campaña electoral, faltaban tres días para las votaciones. Antes de los atentados, el partido de Aznar, el conservador Partido Popular (PP), registraba una ligera ventaja sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), pero al final las urnas le dieron el triunfo al socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Este vuelco electoral se interpretó como un castigo popular y masivo al PP de Aznar por la pésima gestión de la catástrofe del 11-M, la guerra de Irak y por haber mentido a los ciudadanos.

“Todos íbamos en ese tren”. Fue el lema que se gritó con fuerza en la mayor manifestación ciudadana de la historia de España. Más de 11 millones de personas salieron a las calles de todas las ciudades ibéricas, un día después del atentado de Madrid, en solidaridad con las víctimas y en repudio por la matanza terrorista.

Esta masiva concentración ha sido una de las pocas ocasiones en las que la sociedad española se ha mostró unida ante esta tragedia. Hasta las asociaciones de víctimas han estado siempre divididas. Una división que 10 años después del atentado se ha disipado, al menos públicamente, ya que por primera vez, las portavoces de las cuatro organizaciones de víctimas se reunieron ayer en Madrid en un acto de entrega de condecoraciones a 365 heridos del 11-M y hacen lo mismo en la misa solemne que se celebra hoy en recuerdo de las víctimas.

Sigue el peligro terrorista

España conmemora el décimo aniversario del peor atentado terrorista de su historia con actos solemnes y entre consenso sobre los autores materiales del suceso, pero el peligro terrorista islamista en este país no ha desaparecido.

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo ayer que España sigue en alerta porque ocupa un lugar destacado en el mapa yihadista, no sólo como un objetivo potencial, sino como foco de captación de futuros terroristas.

“Un atentado de esas características es ahora más difícil que hace diez años, pero en modo alguno se puede decir que la amenaza del terrorismo yihadista esté erradicada”, sintetiza el especialista Fernando Reinares. Según informes de la inteligencia española, sigue habiendo células cercanas a la ideología de Al-Qaeda en algunas ciudades ibéricas y, sobre todo, en los dos enclaves españoles en el norte de África: Ceuta y Melilla.

Hoy, 11 de marzo y diez años después de aquel terrible día en el que la estación madrileña de Atocha se tiñó de sangre, la sombra del terrorismo radical  islámico en España aún no ha desaparecido.

 

 

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