El Papa expulsa de la Iglesia a sacerdote pederasta

Marco Mangiacasale fue hallado culpable de haber abusado de cuatro menores en un proceso eclesiástico

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14/02/2014 02:27 Notimex y AFP

CIUDAD DEL VATICANO, 14 de febrero.– El papa Francisco se anticipó a la justicia italiana y ordenó la expulsión del sacerdote Marco Mangiacasale, hallado culpable de abusos sexuales contra menores en un proceso eclesiástico.

El presbítero de la diócesis de Como, en el norte de Italia, se encuentra en espera de la sentencia definitiva en la justicia civil que ya lo encontró culpable de haber abusado de cuatro menores en dos grados distintos de juicio, condenándolo a tres años, cinco meses y 20 días de cárcel.

Normalmente los tribunales del Vaticano esperan el resultado final en la justicia civil, si existe un proceso en curso, antes de dictar sentencia. En este caso se obvió la espera, lo cual permite intuir que las pruebas contra el imputado eran contundentes.

La sanción aplicada fue de “reducción al estado laical” que lo alejará definitivamente del sacerdocio, prohibiéndole cualquier posibilidad de celebrar misa, administrar sacramentos o estar en contacto con menores en el ámbito eclesiástico.

El procedimiento contra el ahora expárroco y ecónomo de la iglesia de San Giuliano llegó firmado directamente por el Papa y el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Mueller.

Ya el 5 de abril de 2013 Francisco había asegurado, con una nota pública, su decisión de continuar con la política de “tolerancia cero” emprendida por su predecesor, Benedicto XVI, que entre 2011 y 2012 dictaminó la expulsión de 400 sacerdotes culpables de estos delitos.

Esto no obstante las críticas de un comité para los derechos del niño de Naciones Unidas, que apenas unos días atrás emitió un duro reporte en el cual sugirió que la Santa Sede perpetuó una política de silencio que agravó el problema de los abusos en la Iglesia.

Exige no “chismorrear”

El Papa instó a los católicos a no “chismorrear” después de la misa, aconsejando no acudir a esta ceremonia a quienes consideren que no necesitan “la misericordia de Dios”.

En Roma, en estos días, hemos visto muchos problemas sociales, o por la lluvia que ha causado tantos daños a barrios enteros, o por la falta de trabajo ante esta crisis social en todo el mundo”, afirmó el Pontífice durante la audiencia general semanal.

Yo, que voy a misa, ¿cómo vivo esto? ¿Me preocupo de ayudar, de acercarme, de rezar por ellos que tienen este problema? ¿O soy un poco indiferente? O tal vez me preocupo de chismorrear: ‘¿Viste cómo iba vestida aquella, cómo iba vestido aquél?’”, agregó.

A veces se hace esto después de la misa, ¿o no? ¡Se hace! ¡Y esto no se debe hacer! Debemos preocuparnos por nuestros hermanos y hermanas que tienen una necesidad, una enfermedad, un problema”, puntualizó.

Para Francisco, “un segundo indicador, muy importante, es la gracia de ser perdonados y perdonar”.

¡Si cada uno de nosotros no se siente con la necesidad de la misericordia de Dios, no se siente un pecador, es mejor que no vaya a misa! Porque vamos a misa, porque somos pecadores y queremos recibir el perdón de Jesús, participar en su redención, en su perdón”, afirmó.

El Papa recibirá por primera vez en la historia del Vaticano a miles de parejas de enamorados de todo el mundo para celebrar juntos el día de San Valentín.

Una iniciativa que partió como simbólica y que ha superado todas las expectativas en cuanto a participación.

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