Reyes Magos enseñan a superar la mediocridad: papa Francisco

El pontífice preside por primera vez la misa por la Epifanía del Señor en la Basílica Vaticana, abarrotada por autoridades eclesiásticas, civiles, fieles y peregrinos

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06/01/2014 07:46 Notimex y EFE / Fotos: AP y Reuters

CIUDAD DEL VATICANO, 6 de enero.- Al celebrar la primera fiesta de la Epifanía en su pontificado, el papa Francisco aseguró hoy que los Reyes Magos enseñan a todos a no quedarse en una vida mediocre y a no dejarse engañar sólo por el poder o las apariencias.

En el sermón de la misa, que presidió en italiano ante unos cuatro mil fieles en la Basílica de San Pedro del Vaticano, dijo que esta festividad recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un niño al cual llegaron a adorar los reyes de oriente.

En el recorrido de los Magos de Oriente está simbolizado el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminado por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo", sostuvo Francisco.

Pero advirtió que los cristianos, que deben reflejar “la luz de Jesús en el mundo”, en ocasiones pueden desatender esa misión.

Algo así ocurrió con los Magos, que a su llegada a Jerusalén perdieron de vista la estrella cuando llegaron al palacio del rey Herodes, una “mansión tenebrosa” en la cual reinaban la oscuridad, la desconfianza y el miedo, precisó el pontífice.

Afirmó que Herodes estaba receloso e inquieto por el nacimiento de un frágil niño, al cual consideraba un rival aunque, en realidad, Jesús no vino a derrocarlo a él, “ridículo fantoche”, sino al “príncipe de este mundo”, al demonio.

Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que el entramado de su poder se resquebraja, temen que cambien las reglas de juego, que las apariencias queden desenmascaradas. Todo un mundo edificado sobre el poder, el prestigio y el tener, entra en crisis por un niño. Y Herodes llega incluso a matar a los niños”, señaló.

Según Francisco, los Reyes consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad porque creyeron en las escrituras y en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el mesías.

De esa manera, insistió, escaparon al “letargo de la noche del mundo”, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, llenándose de inmensa alegría.

El Papa afirmó que los Magos enseñan a tener una “santa astucia”, una “sagacidad espiritual” que permita reconocer los peligros y evitarlos, como cuando -de regreso a su tierra- decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes sino marchar por otro camino.

Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida”, indicó.

Una vez finalizada la homilía, el Papa besó la figura del Niño Jesús y fue despedido por el coro de niños de la Capilla Sixtina que interpretaron el himno 'Adeste Fidelis'.

Después a mediodía, el Papa se asomó a la ventana del Palacio Apostólico ante miles de seguidores que aguardaban su presencia en una abarrotada Plaza de San Pedro y donde Francisco continuó hablando de la Epifanía.

Pidió a Dios, para toda la Iglesia, la alegría de evangelizar, porque "por Cristo ha sido enviada a revelar y a comunicar la caridad de Dios a todos los pueblos".

Tras rezar El Ángelus, deseó a los fieles una "buena fiesta de Epifanía" y un "buen almuerzo" antes de despedirse, entre estruendosos aplausos.

jrr

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