Doku Umarov, el temible Emir del Cáucaso

Cada que hay un ataque en Rusia con participación musulmana el primer sospechoso es Umarov, quien es señalado por los atentados en la ciudad de Volgogrado del domingo pasado

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05/01/2014 04:02 José Carreño Figueras
Ilustración: Ignacio Huizar
Ilustración: Ignacio Huizar

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de enero.- Si Vladimir Putin tiene pesadillas, una de ellas sin duda está vinculada con Doku Umarov y los Juegos Olímpicos de Sochi.

Umarov es el autoproclamado “Emir del Cáucaso”, que hace más de diez años encabeza un movimiento antirruso que lo lleva a reclamar para su “reino musulmán” tanto Chechenia como Daguestán, Ingusetia, Osetia, la estepa de Nopar y parte de las áreas de Kabardino-Balkaria y Karachay-Cherkesia en las montañas caucásicas.

Esos territorios tienen “una larga historia de feudos étnicos y clánicos y llevan levantándose contra Rusia desde finales del siglo XVIII”.

De hecho, cada vez que hay un atentado en Rusia con participación musulmana el primer sospechoso es Umarov, al que también se califica como “el Bin Laden ruso”, en referencia a Osama bin Laden, el fallecido líder de Al-Qaeda, el grupo responsable de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

La lucha de los chechenos contra Rusia se reflejó en dos conflictos en los últimos 20 años y una campaña de acciones que el gobierno ruso califica como terroristas y los chechenos como parte de la “Guerra Santa”. El conflicto causó 150 mil muertos.

Umariov es uno de los líderes musulmanes que por lo menos hacen eco de las propuestas de Al-Qaeda, y que al anunciar en 2007 que buscaría la creación del “Emirato del Cáucaso”, precisó que buscaría la unidad de la región norte de Chechenia y la instauración del régimen legal de la “Sharia” (ley islámica).

Y aunque aparece como caudillo indiscutido, de acuerdo con Andrew Kuchins, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) citado por la cadena NBC, “no ha logrado establecer su autoridad sobre una red de la manera tan efectiva como Osama bin Laden”.

Esa relativa ineficiencia no ha evitado que los separatistas chechenos sean considerados por los rusos como terroristas, en el marco de una confrontación frecuentemente brutal. El encono de ese conflicto se refleja en una serie de atentados que bien podrían ser calificados como masacres pero también en la dureza de la represión rusa.

El resultado es un choque marcado por una amenaza sorda, que ocasionalmente hace erupción en ataques como los realizados contra teatros en Moscú, contra una escuela en Breslan, contra la estación del tren en Volvogrado.

Umarov ha estado en el centro de un conflicto que en 2014 cumple 20 años en su forma actual. Y para él, se trata de acciones legítimas ante la que considera como “indiferencia” de la población rusa a las represalias de su gobierno contra los chechenos.

Hoy ese problema amenaza los Juegos Olímpicos de Invierno. En julio de 2013, en un mensaje videograbado, Umarov advirtió que “hoy, debemos demostrar a aquellos que viven en el Kremlin que nuestra generosidad no es debilidad”.

¿La razón de la advertencia? los Juegos. “Ellos planean hacer los Olímpicos sobre los huesos de nuestros ancestros, sobre los huesos de muchos, muchos, musulmanes muertos y enterrados en nuestra tierra cerca del Mar Negro. Como mujahedines se requiere que no lo permitamos y usemos cualquier método que Alá nos permita”, señaló Umarov.

En ese sentido los atentados de Volvogrado la semana pasada son considerados como consecuencia de esa advertencia, aunque el “Emir del Cáucaso” no los haya reivindicado.

La inspiración de la lucha islámica de los chechenos parece haber estado también en el fondo del atentado ejecutado por los hermanos Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev, el pasado abril en Boston, aunque más bien como inspiración, dijeron fuentes de inteligencia estadunidense citadas por el periódico Washington Times. De hecho, Umarov no puede ser considerado ni de lejos “amigo” de Estados Unidos o Europa, pero no tiene problemas directos con ellos.

Toda esa situación abre una pregunta: ¿Quién es Doku Umarov?

De entrada, tal vez sea el único sobreviviente de los comandantes rebeldes que iniciaron la lucha contra Rusia en 1994; Umarov ha sido reportado como muerto en varias ocasiones, aunque siempre ha refrendado su existencia con nuevos ataques.

Nacido el 14 de abril de 1964 en un pueblo llamado Kharsenoi, en la región de Shatoi, en el sur de Chechenia, en una familia que él mismo ha descrito como parte de la “intelligentsia” —elite cultural—local—.

Estudió ingeniería en la Universidad de Grozny y según declaró en 2005 a las emisoras estadunidenses Radio Free Europe/Radio Liberty, se hallaba en Moscú cuando se desató el conflicto en Chechenia.

De acuerdo con un perfil de la emisora británica BBC, es casado y tiene “al menos” seis hijos. Igualmente dos de sus hermanos, identificados como Issa y Mussa, murieron en combate.

Su padre, Hamad Umarov, fue detenido en 2005 por las autoridades rusas, murió en 2007 en circunstancias desconocidas.

Su esposa y uno de sus hijos fueron detenidos también en 2005 pero liberados el mismo año bajo presión, según la BBC, de los medios de comunicación.

Doku es considerado como un activo participante en las guerras de 1994 y 1999-2000, en las que ganó fama de ser un comandante “hábil y valeroso”. Ha sido herido varias veces y fue sometido a cirugía plástica para reparar los daños en su rostro y quijada. La última vez que fue herido, que se sepa, fue en otoño de 2006.

Pero si en 1994 fue designado al frente de un comando de fuerzas especiales, y luego de un batallón, para 1996 servía al gobierno independiente checheno como ministro de Seguridad, cargo que ocupó hasta 1999. Chechenia, más o menos desde 2002, pasó a ser una república con un gobierno prorruso.

Umarov era entonces y durante la segunda guerra con Rusia el comandante del “frente sur”.

En 2005 el presidente del movimiento separatista, Abdul Khakim Sadullayev, lo nombró su vicepresidente y “por tanto su sucesor designado”, de acuerdo con Radio Free Europe, y en junio de 2006, a la muerte de Sadullayev, pasó a dirigir a la resistencia chechena.

Un año después, Umarov se proclamaba como “Emir del Cáucaso” y casi al mismo tiempo abandonaba la creencia de no usar el terrorismo como táctica. “Si usamos esos métodos, no creo que ninguno de nosotros podrá retener una faceta humana”, dijo, al condenar en específico la toma de la escuela de Beslán, en septiembre de 2004, donde murieron 300 personas.

Pero algunos sobrevivientes de Beslán afirman que Umarov estaba ahí, sin máscara.

En 2009 el “Emir” Umarov anunció la revitalización de un batallón de mártires, o sea bombarderos suicidas y en el curso de los siguientes 24 meses hubo una serie de atentados —frecuentemente con mujeres chechenas envueltas en explosivos—.

De acuerdo con una versión, el “Emirato” como tal, es en realidad una coalición de grupos que tienen una meta única: la “Jihad” (Guerra Santa) global.

Cualquiera que ataque a musulmanes, sean quienes sean o donde estén, serán nuestros enemigos, enemigos comunes”, declaró en 2007. Poco después, comenzó a hablar de legítimos actos de venganza por crueldades cometidas contra ellos y para 2010 prometía a los rusos que “la guerra llegará a sus calles y la sentirán en sus vidas, la sentirán en su propia piel”.

En julio de 2013 Umarov anunció su intención de detener los Juegos de Sochi, pero la inversión de prestigio y seguridad del gobierno de Putin es tan grande que parece haber convertido Sochi en una fortaleza.

En ese sentido la amenaza de Umarov puede transformarse en una serie de atentados para aterrorizar al país y crear “un sentimiento de terror dentro y fuera de Rusia acerca de los Juegos”.

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