Evaluación del TLCAN es muy positiva: Jaime Serra Puche

A 20 años de la entrada en vigor del acuerdo, el ex secretario de Comercio y Fomento Industrial considera que el pacto cumplió con los objetivos que se planteó, y recordó que no se ofreció como la solución a los problemas de la economía mexicana

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02/01/2014 05:17 Felipe Gazcón
"La recién aprobada reforma energética le permitirá a México ser parte de la revolución energética de América del Norte.” Jaime Serra Puche

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de enero.- A 20 años de distancia, Jaime Serra Puche, quien negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hace una evaluación del acuerdo.

¿Cómo evalúa al TLCAN a 20 años de su puesta en vigor?

–Mi opinión es que para evaluar los resultados del TLCAN hay que partir de una premisa: ¿Qué se proponía el Tratado? Y en esta perspectiva medir si lo cumplió o no.

Entonces, digamos, un tratado de libre comercio como el TLCAN se propone básicamente dos cosas: aumentar la capacidad de exportación de un país y atraer capital del extranjero para complementar el ahorro nacional. Esas son las dos cosas fundamentales que se propone un tratado de esta naturaleza.

Si nosotros hacemos una evaluación del TLCAN en función de esas propuestas o de esos objetivos, la verdad es que fue un éxito y yo creo que las cifras que a lo mejor indican el mayor éxito es que antes del TLCAN, México exportaba un poco más de 100 millones de dólares al día. Y hoy exporta más de mil millones de dólares por día.

Entonces, en términos del comportamiento de las exportaciones, creo que nadie se esperaba una explosión de esta naturaleza.

Particularmente, hoy en día 80 por ciento de lo que se exporta son manufacturas. La composición también es relevante, porque detrás de los mil millones de dólares diarios de exportación, hay 800 millones de dólares de manufacturas que exportamos diario, lo que implica un tejido industrial muy importante.

En segundo término subió más la Inversión Extranjera Directa (IED) para complementar el ahorro nacional. En los cinco años previos al TLCAN, digamos de 1988 a 1993, en promedio recibíamos al año alrededor de 2 mil millones de dólares de IED; el promedio desde que entró el TLCAN es de 20 mil mdd, entonces ahí se multiplicó 10 veces y ese objetivo también se logró.

Ahora hay un debate y lo entiendo perfectamente y me parece legítimo, pero yo sugiero que se informe un poco más esta discusión. Se nos atribuye que afirmábamos que el TLCAN iba a resolver todos los problemas económicos de México. La verdad es que no es cierto, yo tuve muchas comparecencias ante al Senado en donde siempre decía que el TLCAN no es una panacea y que va a requerir de más trabajo y esfuerzo de todos. Entonces si se acepta esta premisa de que el TLCAN no estaba diseñado para cambiar muchos problemas que la economía mexicana tiene hoy en día, yo creo que entonces la evaluación es muy positiva.

Hay detractores que critican mucho la falta de apertura en el transporte y lo ven como un fracaso del TLCAN.

–Este tema de los camiones es un asunto que dice tres cosas muy importantes: primero, es una violación de los americanos desde el día uno del tratado. Porque no sé si recuerden, pero el acuerdo en materia de movimiento de camiones era desde el primer día del TLCAN permitirle a los camiones que fueran a los estados fronterizos, es decir, que camiones mexicanos pudieran entrar a los estados de frontera y camiones norteamericanos pudieran ingresar a los estados del norte de México y eso no se cumplió desde el día uno.

Entonces es una violación de los americanos y digamos, el sistema de resolución de disputas del tratado no ha podido encontrar una solución definitiva. Y yo creo que eso en efecto, no sé si llamarle fracaso o no, pero creo que sí es un problema que tenemos, pero además creo que es autogol de los dos países, porque atenta contra la competitividad de la región en su totalidad.

Es decir, el hecho de que no te permitan pasar por la frontera y tengas que cambiar de caja, pues le resta competitividad a los productos mexicanos que van para allá y a los productos americanos que vienen a México, puesto que aumenta los costos de transporte de manera importante y el tiempo de traslado.

Este es un tema que el sistema de resolución de disputas que tiene el TLCAN no ha podido resolver y esto es cierto.

¿Qué responde a quienes afirman que el TLCAN sólo benefició el comercio de las grandes empresas transnacionales?

–No sé qué quieran decir con esto, pero lo que es cierto es que las exportaciones han sido el componente de la demanda agregada más dinámico. Es decir, la demanda agregada tiene consumo, inversión, gasto, exportaciones, menos importaciones, etcétera, y las ventas externas han crecido prácticamente a dos dígitos desde el primer día en que entró el Tratado en función y ha sido el que más ha crecido.

Obviamente, el TLCAN ha contribuido al crecimiento y a la generación de empleos. Una exportación, por ejemplo de un auto o de una televisión de México, tiene muchos insumos del país; creo se puede hacer mucho más para integrar más las cadenas para generar más valor en el país, eso es cierto, pero decir que el TLCAN sólo ha servido para las grandes multinacionales no creo que sea cierto.

Ha habido otras variables que se han contraído y esto no es un asunto del Tratado, se debe a que no estaba abierto el sector de energía y tampoco estaba del todo abierto el tema de telecomunicaciones, etcétera; sectores que permanecieron (cerrados) hasta literalmente estos meses y estos días y esos fueron obstáculos importantes al crecimiento.

¿Considera que las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y del TLC Estados Unidos-Unión Europea podrían ayudar a México a profundizar en el TLCAN?

–Son dos temas muy importantes. En el TPP yo creo que lo que conviene a la economía mexicana es que todos aquellos productos o decisiones de inversión que se originen en América del Norte, sigan siendo regulados por las reglas del TLCAN, esto lo digo porque en Norteamérica nosotros tenemos ventajas sobre cualquier país del mundo para acceder al mercado americano. Y en mi opinión lo ideal sería no perderlas.

Por lo que se refiere a Europa, es un tema muy importante, porque México tiene un TLC con la UE; los canadienses acaban de terminar en diciembre su negociación con Europa y ahora los americanos la están empezando. En mi opinión lo sensato era que se negociara un TLC entre la región de América del Norte y Europa, y entonces en vez de tener tres tratados bilaterales, un solo tratado. Y eso hubiera generado mucho más certidumbre para todos los agentes económicos que quieran estar en el negocio Europa-América del Norte.

Aparentemente a los norteamericanos no les interesa hacer una cosa de esa naturaleza. Mi recomendación sería que una vez que concluya la negociación EU-UE hagamos un acuerdo de convergencia entre los tres tratados que tienen con Europa por separado México, EU y Canadá. Porque esto disminuirá costos de transacción y nos haría más competitivos. Sería mucho más benéfico tener en un solo tratado las mismas reglas de origen, normas sanitarias y de estandarización con EU y Europa.

¿El TLC EU-UE podría dar oportunidad a México para negociar temas que no se incluyeron en el TLCAN?

–Por supuesto, desde el comercio electrónico, que cuando negociamos el TLCAN prácticamente no existía y ha crecido enormemente, hasta el tema de normas, de servicios, etcétera.

Creo que el mercado de América del Norte ha ido más rápido que el diseño de política pública en la región, es decir, el proceso de integración en la zona es bastante impresionante, por lo que para el futuro se debe definir muy bien el tema de la arquitectura del tratado.

En segundo lugar, se debe meter el tema de la movilidad laboral, que es muy importante porque la pirámide poblacional de México es mucho más joven que la de EU y Canadá y se complementan muy naturalmente, y creo que le da una ventaja competitiva a la región frente otras zonas o incluso China.

Un tercer elemento es que la recién aprobada reforma energética le permitirá a México ser parte de la revolución energética de América del Norte con todo lo del shale gas y shale oil. Hoy en día el precio del gas en América del Norte, que es el Henry Hub, es de menos de cuatro dólares (por millón de BTU), en China de 14 y en Europa de 16 dólares; esto significa que tenemos una ventaja gigantesca potencial en el costo del gas, que es muy importante en la actividad manufacturera, y si México –gracias a las reformas y nuevas inversiones– logra gas competitivo en muchos años por venir, nos pondrá como región y como país en una posición muy competitiva y nos permitirá cumplir con la vocación en el TLCAN de que México sea la plataforma manufacturera de América del Norte, donde tiene mayores ventajas. Mi impresión es que hay TLCAN para rato.

¿Cuál es su balance del TLCAN entre México y Canadá

–Ésa es muy buena pregunta, porque yo creo que las cifras del comercio de México con Canadá están subestimadas por la siguiente razón: muchas de las exportaciones que nosotros hacemos a Canadá son vía Estados Unidos y muchas de las ventas de los canadienses a México también llegan por EU. Entonces hay un tema de clasificación que ocasiona que se subestimen las cifras de comercio México-Canadá.

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