Retrato hablado: Nunzio Scarano, del Vaticano a la cárcel
El sacerdote, de 61 años, era un alto funcionario que tenía que ver con el manejo de las cuentas de la Santa Sede, pero ahora está acusado de fraude en el llamado Banco de Dios.

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de julio.- Nunzio Scarano, quien hasta hace unos días era el “respetable” jefe contable de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), hoy pinta para ser la nueva leyenda de las finanzas vaticanas, pues hasta ahora, sólo Dios sabe cómo, en sólo algunos años, amasó su grandiosa fortuna.
Ha pasado ya un mes desde que las autoridades italianas detuvieron a monseñor Scarano (27 de junio de 2013), el alto funcionario del Vaticano que tenía que ver con el manejo de las cuentas de la Santa Sede, y desde entonces su figura no ha dejado de sorprender.
Desde que fue arrestado por los delitos de corrupción y fraude al interior del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), acusado junto con un ex agente secreto y un mediador financiero de querer pasar 20 millones de euros desde Suiza hasta Italia, las sospechas sobre lavado de dinero se hacen cada día más fuertes y, hoy por hoy, Scarano representa una de las piezas más fuertes que tienen los magistrados para desenredar los malos manejos al interior del también llamado Banco de Dios.
Sacerdote desde 1987, Scarano de 61 años, lleva el título honorario de capellán de Su Santidad, de ahí que se haya ganado el grado de “monseñor”.
Sin embargo, mucho antes de tomar los votos Scarano, mejor conocido como “Don 500”, pues quienes lo conocen aseguran que en su cartera sólo cargaba billetes de muy alta denominación, fue un importante funcionario en tres bancos: Bank of America, el Deutsche Bank y la Banca de Italia, donde hoy se sabe aprendió todo lo que se necesitaba saber sobre transacciones internacionales.
En el Banco de Dios, en donde entró a trabajar a sólo un año de que se convirtió en sacerdote, habrá aprendido otras herramientas que le han servido en pocos años para amasar una singular fortuna y por lo que hoy dos procuradurías de la República Italiana la de Roma y la de Salerno lo tienen en la mira.
20 millones de euros intentó transportar Scarano de Suiza a Italia, por lo que se ordenó su arresto
Scarano tiene un exquisito gusto por el arte, un olfato para los negocios casi innato y una debilidad por el dinero de los demás, que magistralmente ha hecho suyo desde hace ya varios años.
De acuerdo con la información que hoy tiene la Procuraduría de Salerno, la cual lo investiga por lavado de dinero, sólo las cuentas de Scarano en el Vaticano (congeladas hace unos días por las autoridades) ascenderían a un millón 700 mil euros, una cifra nada despreciable para quien ha declarado que su sueldo mensual era de tres mil 200 euros.
Entre los bienes de este sacerdote salernitano se encuentran varios departamentos, algunas empresas y obras de arte que hoy los investigadores intentan descifrar cómo llegaron a su poder.
Los últimos informes de la Procuraduría de Salerno dan cuenta que entre las riquezas de Scarano se encuentran seis obras de Van Gogh, otras más de De Chirico y Gattuso, un crucifijo en plata de Bernini y un valiosísimo cuadro de Caravaggio, además de otra pintura de Chagall.
Las obras de arte, como sus casas y empresas, las tiene en su ciudad natal: Salerno, donde a decir de sus propias palabras le habría gustado construir también un hospital para enfermos terminales, según escribió él mismo el pasado 20 de julio al papa Francisco desde la cárcel romana Regina Coeli.
Y es que Scarano manejaba varias cuentas en el IOR, además de la personal. La Procuraduría de Roma comprobó, por ejemplo, que “Don 500” manejaba una cuenta llamada “Fondo para ancianos”, donde llegaban millonarias donaciones para beneficiar justamente a los ancianos, pero que Scarano utilizó durante años para
operaciones inmobiliarias y para recolectar más dinero, cuyo fin aún no está del todo claro.
Los magistrados romanos están convencidos de que atrás de ese “Fondo para ancianos”, Scarano lograba lavar el dinero que muchos de sus amigos, todos grandes empresarios, “le donaban” en agradecimiento a algunas operaciones que éste les ayudaba a hacer desde el Vaticano, aprovechando siempre la poca transparencia que existe aún en las operaciones que ahí se hacen.
La Guardia de Finanza ha detectado que en este “Fondo para ancianos”, manejado por Scarano, había donaciones permanentes de 56 empresarios salernitanos, hoy también investigados por lavado de dinero, donde justamente también llegaban los 20 mil euros mensuales de los armadores D’Amico (dueños de los 20 millones de euros que estaban en Suiza y por lo que Scarano fue detenido) bajo la causa de “beneficencia”.
De acuerdo con los investigadores todas las “donaciones” provenían siempre de bancos en el extranjero hacia el “Fondo para ancianos”, pero eran utilizadas por Scarano para fines absolutamente personales, especialmente para la compra de bienes inmuebles.
Así, por ejemplo, ha quedado demostrado en una adquisición de un inmueble que Scarano hiciera en la localidad de Paestum (cerca de Salerno), donde ambas procuradurías, la de Salerno y la de Roma, han encontrado focos de interés para sus respectivas investigaciones contra el prelado.
Fue el pasado 9 de marzo de 2012 cuando Scarano llamó a la contadora Tiziana Cascone diciéndole que quería retomar la operación que habían comenzado en 2009. Dicha operación, en donde ambos son investigados por lavado de dinero, les consentía terminar de pagar un financiamiento con dinero en efectivo y cheques. Tiempo después, Scarano hizo otros movimientos para remodelar dicho inmueble.
Esa fecha, el 9 de marzo de 2012, los investigadores lograron intervenir una llamada donde Scarano habla del capital de los armadores napolitanos D’Amico, donde el sacerdote le comunica a uno de los hermanos D’Amico, Paolo, que “lo antes posible le hablará de una cosa demasiado gruesa y demasiado asquerosa que debe hacer con 20 millones de euros”.
Hace unos días supieron que esa cifra era la que Scarano, con ayuda del agente secreto Giovanni Zito y del intermediario financiero Giovanni Carenzio, quería trasladar desde Suiza donde él mismo ganaría 2.5 millones de euros “porque uno se va a Paestum y otro para allá”, según sus propias palabras.
Por este y otros casos más a Scarano le negaron la detención domiciliaria y continúa en la cárcel esperando los interrogatorios de los magistrados que aún deben aclarar muchas cuentas y muchas operaciones.
La leyenda de los lingotes de oro
Scarano, quien hoy alega inocencia y pide al papa Francisco poderle entregar documentos personales que demostrarían que nunca actuó solo, tenía un archivo secreto donde detallaba todos los flujos de dinero que llegaban al IOR.
Massimiliano Marcianó, un pudiente empresario romano y amigo de Scarano, ha sido llamado a declarar en los últimos días y se ha convertido rápidamente en alguien importante para la magistratura romana.
Él, Marcianó, ha comenzado a contar detalles sobre el archivo secreto de Scarano que tienen que ver con el escándalo que en últimas fechas ha envuelto al IOR.
Y aunque muchos detalles los ha negado el prelado, los investigadores han tomado en cuenta el testimonio de Marcianó, pues esperan esclarecer algunos detalles que aún no les cuadran, pero de los cuales ya se tenía cierto conocimiento.
Es el caso de dos camionetas que habrían llegado a las puertas del Vaticano cargadas de lingotes de oro para Scarano.
Estábamos dentro del carro en la segunda mitad de 2011 Nunzio y yo cuando él (Scarano) recibió una llamada y enseguida dijo: ‘Espera, que te doy el código’”, así narró Marcianó una escena de hace dos años a los jueces romanos.
“Nunzio dijo de memoria un código y mencionó algunos nombres personales que estarían presentes en un vuelo privado que transportaría documentos diplomáticos. En la segunda mitad de 2011, Nunzio Scarano me dijo de haber viajado a Luxemburgo para traer documentación contable del Vaticano”, continuó Marcianó en su declaración.
El empresario narró después que en el verano de 2012, cuando también acompañaba en carro a Scarano a las puertas de la sede del IOR, se dio cuenta de que “Don 500” traía consigo dos bolsas de cuero donde pudo ver claramente que dentro había lingotes de oro.
“En esa ocasión los había sacado de dos camionetas obsoletas donde también había hortalizas y de ahí los había tomado para llenar sus bolsas, que no recuerdo exactamente cuántas eran”, dijo.
“Yo me sorprendí y pregunté a Scarano dónde llevaban las bolsas con los lingotes de oro. Nunzio no me respondió y se quedó en silencio... fue cuando yo le dije: ‘¿Tienen estas mañas en el Vaticano?’”.
Después de estas revelaciones, Scarano ha sido convocado a declarar nuevamente frente a los jueces romanos, los cuales le siguen negando salir de la cárcel.
EL EDITOR RECOMIENDA



