Papa Francisco presenta su primera encíclica
El Sumo Pontífice publicó ayer la carta que inició Benedicto XVI y en la que defiende la fe en los tiempos modernos
CIUDAD DE MÉXICO, 6 de julio.- El papa Francisco publicó ayer su primera encíclica titulada Lumen Fidei (La Luz de la Fe) con la ayuda del papa emérito Benedicto XVI, “quien había ya casi completado una primera redacción de Carta encíclica sobre la Fe”.
Así lo escribe el mismo papa Fransisco, reconociendo asumir “el valioso trabajo ya escrito y agregando al texto otras contribuciones”.
La esperada encíclica a “cuatro manos” está dividida en cuatro capítulos más una introducción y una conclusión, donde el Pontífice hace especial énfasis en el papel que tiene la fe en el mundo actual, en la importancia de creer, en la paternidad que representa Dios y en lo que significa escuchar la palabra de Dios que pide la humildad y el valor para poder ser escuchado y comprendido.
“El creyente no es arrogante, la fe no es una verdad que se imponga con la violencia, no es una verdad que aplasta al individuo”, recuerda Francisco a quienes constantemente “temen a las verdades comunes”.
La encíclica del papa Bergoglio recuerda que “la fe despierta el sentido crítico y alarga los horizontes de la razón”.
“La fe”, señala, “no es un hecho privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva, pero nace de escuchar y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio”.
“El hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad porque sin ella no se sostiene ni se puede avanzar”. “La fe sin verdad no salva, no vuelve seguros nuestros pasos”.
Según esta primera encíclica firmada por Francisco, “es absolutamente falso que la conexión entre religión con la verdad sea la raíz del fanatismo”.
"La verdad es, de hecho, una cuestión de memoria, de memoria profunda porque se refiere a cualquier cosa que nos antecede y, de esta manera, puede lograr unirse más allá de nuestro ‘yo’ pequeño y limitado”.
Es una pregunta, afirma Francisco, sobre el origen de todo, a cuya luz se puede visualizar la meta y así también el sentido de una calle común.
La encíclica del papa Francisco critica también la visión del filósofo Ludwig Wittgenstein, donde según él “creer sería similar a la experiencia del enamoramiento, concebida como algo subjetivo, improponible como verdad válida para todos”.
A lo que Bergoglio responde en el documento pontificio que el hombre moderno parece,de hecho, que la cuestión del amor no tenga nada que ver con la verdad.
El amor resulta hoy una experiencia ligada al mundo de los sentimientos inconstantes y no más a la verdad, sin embargo, también el amor tiene necesidad de verdad”, señala el Papa, “el amor verdadero unifica todos los elementos de nuestra persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena”.
En la conclusión de esta encíclica, el Papa hace una invitación a mirar a María, “ícono perfecto de la fe porque, siendo la madre de Jesús, ha concebido fe y felicidad”. A ella el Papa alza sus rezos para que ayude a la fe del hombre y nos recuerde que quien cree nunca estará solo.
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