Costa Rica se convierte en almacén para el narco
Las autoridades dicen que ya no sólo es una zona de tránsito, sino una bodega para los cárteles colombianos y mexicanos
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de mayo.- Costa Rica, próxima parada del presidente de Estados Unidos Barack Obama, pasó de ser un puente para el tráfico de drogas entre América del Sur y del Norte para consolidarse como un almacén y centro comercial para los cárteles de la droga, de la que las autoridades han incautado 92.7 toneladas de cocaína y 17 millones de dólares en los últimos tres años y medio.
Costa Rica es un país de 4.5 millones de habitantes y unos 11 mil policías, con decenas de cruces fronterizos sin vigilancia y con extensas costas, todo lo cual lo convierte en algo natural para el tráfico de drogas.
De acuerdo con un análisis de Douglas Marin para el Herald Tribune, Costa Rica ya no es sólo un lugar de tránsito para las drogas, sino se ha convertido en un punto de almacenamiento.
La ministra de Seguridad de Costa Rica, Janina Del Vecchio, dijo en su informe anual de actividades que “en esta parte del mundo, tenemos el privilegio de la naturaleza y el clima, pero también es la ruta de la droga del sur al norte y del dinero de norte a sur”.
Según Del Vecchio, “colombianos llegan a Costa Rica y dejan la droga y los mexicanos llegan a recogerla”.
Los problemas por el combate a las drogas en Centroamérica
En Honduras, que recibe 36 millones de dólares de los 85 millones que destina Estados Unidos actualmente para la ayuda anual en Centroamérica, la corrupción de la policía ha llevado a Washington a trabajar con “unidades especializadas” de agentes seleccionados por su honestidad, señaló el subsecretario de Estado William Brownfield.
Brownfield, el hombre clave del presidente Obama en la guerra contra las drogas en América Central, dijo que Estados Unidos se niega a trabajar con el jefe de la policía de Honduras Juan Carlos Bonilla, a quien las autoridades estadunidenses investigan por ejecuciones extrajudiciales, destacó el sitio electrónico de la revista Time.
Pero la mala relación de Estados Unidos con la policía de Honduras no es el único obstáculo, en julio pasado, Washington puso fin a sus polémicas operaciones conjuntas contra las drogas en la Costa de Mosquitos en medio de la indignación internacional por la presunta participación de agentes de la DEA en la muerte a tiros de cuatro civiles en la ciudad caribeña de Ahuas.
La Costa de Mosquitos, que se extiende a lo largo de la costa Atlántica de Nicaragua hasta Honduras, se está convirtiendo en un punto de tránsito para los vuelos con cargamento de drogas procedentes de Sudamérica, según un informe que publicó el diario hondureño El Heraldo.
Freno oficial en Guatemala
Los esfuerzos de Estados Unidos en su lucha contra la expansión de los cárteles de la droga en Centroamérica también se enfrentan a desafíos en Guatemala, donde el presidente Otto Pérez, se ha convertido en un opositor abierto de la guerra contra las drogas.
Pérez ha propuesto en cambio analizar nuevas formas para combatir el narcotráfico, incluida una posible legalización o despenalización, lo que ha sido abiertamente rechazado por la mayoría de los países centroamericanos y por Washington.
Belice, que comparte frontera con México y Guatemala, es otro foco rojo, se ha convertido en territorio dominado por el cártel de Los Zetas y Maras, advierte un reciente reporte de Inter-American Dialogue, de Washington.
En una visita a Washington hace pocos días, el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, hizo ver que Estados Unidos apenas ha desembolsado 40 millones de dólares, de los 360 millones que ha prometido destinar a la estrategia de seguridad en Centroamérica.
Desde Managua, el nicaragüense Daniel Ortega fue más directo: “Estados Unidos es el principal receptor de drogas en el mundo, por lo tanto, debe aportar mayor cantidad de fondos si quiere que los gobiernos centroamericanos podamos contener al narcotráfico”.
Los países más afectados por la violencia y el crimen organizado, según distintas fuentes, son Honduras (92 homicidios por cada 100 mil habitantes) y El Salvador (69 por cada 100 mil), aunque toda la región está agobiada por el flagelo del narcotráfico.
Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), adscrita a las Naciones Unidas, más de 70% de las 280 toneladas de cocaína que fluyen desde Sudamérica hacia EU pasa por los países centroamericanos.
En su informe sobre el estado de la lucha antidrogas 2012, la JIFE destacó que en varios países de Centroamérica, los índices más altos de homicidios están ligados “a la delincuencia organizada y los conflictos entre grupos delictivos que se disputan el control de las rutas del narcotráfico”.
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